"Un día de un periodista americano en el año 2889" (1889), de Julio Verne

“Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de una magia continua, sin parecer darse cuenta de ello. Abrumados de maravillas, permanecen fríos ante aquellas que el progreso les aporta cada día. Todo les parece natural”. Cualquiera diría que Verne no hablaba del lejano futuro. Estas palabras, que abren el relato que ahora nos ocupa, son perfectamente aplicables a nuestros días; y, probablemente, también a los suyos.

Es esta una pequeña joya de la bibliografía del famoso escritor que no ha merecido tanta atención como otras de sus novelas, quizá debido a las dudas que existen sobre su autoría. Da lo mismo, es un cuento sorprendente aun cuando no haya aquí mucho argumento. Su escasa longitud no lo permite. Se nos cuenta un día en la atareada vida de Francis Bennett, editor jefe del principal periódico de la capital de Norteamérica, Centrópolis. Pero sus escasas diez páginas y tan débil marco narrativo están bien aprovechados: en tan corto espacio, Verne introduce las noticias en directo, la predicción meteorológica, la publicidad en las nubes, la videoconferencia, tubos neumáticos que cruzan los océanos transportando pasajeros a 1.500 km/h, envío de alimentos preparados a domicilio, supertelescopios, megalópolis de diez millones de personas, transplantes de órganos, guerras con proyectiles de largo alcance cargados con virus o gases tóxicos, control de la natalidad en China, calculadoras, técnicas criogénicas, aerocoches, la fotografía a color (¡inventada por los japoneses!), energía solar y geotérmica,l a anexión de Gran Bretaña y Canadá por los Estados Unidos y de China e India por Rusia, vestidores mecanizados que lavan, afeitan y visten a sus usuarios, comunicación interplanetaria, teleperiodismo, enormes generadores que proporcionan una inacabable energía…

undiadeunperiodista1

Es este un relato crepuscular de Verne, cuya autoría ha estado siempre en entredicho. Y es que se trata de un trabajo muy poco corriente. Verne escribió sólo un puñado de relatos cortos, ninguna de sus obras tuvo su primera publicación en lengua inglesa y, en contraste con el tono más conservador de la mayoría de sus novelas, aquí deja volar su imaginación con una libertad inaudita para una persona de avanzada edad.

Hay estudiosos que ven aquí influencias de otros relatos en los que se avanzaban las maravillas del futuro, como el ya comentado El siglo XX: Cuento de un parisiense en el pasado mañana (1882) de Albert Robida. Sea como fuere, lo cierto es que James Gordon Bennett Jr., editor del New York Herald (patrocinador de Henry Morton Stanley en su búsqueda africana del doctor Livingstone), había encargado a Verne en 1885 una historia sobre la vida del futuro en América. Verne no podía negarse a la petición del responsable de un periódico que él mismo había citado en muchas de sus novelas, y así la historia apareció publicada por primera vez, en inglés, en febrero de 1889 en la revista estadounidense The Forum.

El relato, con bastantes modificaciones, se tradujo al francés al año siguiente. Y es en esos cambios donde se apoyan los críticos para atribuir la autoría primera no a Verne, sino a su hijo Michel. Según esta versión, Verne utilizó un texto de su hijo que fue el que apareció en primer lugar en la revista norteamericana, y luego lo modificó y mejoró para su edición en francés en algunos periódicos galos, si bien nunca quiso incluirlo dentro de sus Viajes Extraordinarios.

Finalmente, tras la muerte de su padre en 1905, Michel decidió publicarlo “oficialmente” dentro de una antología de cuentos diversos titulada Ayer y Mañana. El hallazgo en la Biblioteca Nacional de una carta de Verne dirigida a su editor, confirma que el texto original era de su hijo y que se repartieron los honorarios cobrados por el mismo.

undiadeunperiodista2

Julio Verne animó a su hijo a escribir y publicar sus propios relatos bajo su ilustre nombre. Supuso un alivio tras años de soportar todo tipo de problemas con su rebelde vástago: continuas bancarrotas, turbulentas relaciones sentimentales, dificultades legales… Verne acabó reconociendo que a Michel le gustaba escribir y que tenía cierto talento para ello, por lo que probablemente lo apoyó en su carrera literaria con la esperanza de que se convirtiera en una persona responsable y obtuviera cierta estabilidad en la vida. Además, el fraude orquestado por ambos se podía llevar adelante con un mínimo de complicaciones: sencillamente, Michel firmaba sus manuscritos como M. Jules Verne donde la “M” podía ser (y a veces lo era) interpretada por los editores como “Monsieur Jules Verne”.

Es más, durante los últimos años de su vida, de 1895 a 1905, la vista de Julio Verne se deterioró con rapidez. Y fue Michel quien asumió las funciones de escriba y secretario para sacar adelante varias novelas. No es de extrañar pues que, tras la muerte de su padre, Michel decidiera completar –y en algunos casos, ampliar considerablemente– muchos de los manuscritos inconclusos de Verne padre. La polémica sobre qué atribuir a quién en muchas de las últimas obras de la bibliografía del gran escritor continúa.

Muchas de las predicciones para el año 2889 ya se han hecho realidad. Y no sólo en lo que se refiere a tecnología: el concepto distópico de un hombre que ha conseguido amasar una gran riqueza y poder se ha encarnado en personalidades como William R. Hearst, Bill Gates o Rupert Murdoch. Por supuesto que también cometió errores y algunas de esas visiones no han llegado a materializarse. Pero démosle tiempo: aún quedan casi nueve siglos para el año 2889…

undiadeunperiodista3

Copyright del artículo © Manuel Rodríguez Yagüe. Este texto apareció previamente en Un universo de ciencia ficción y se publica en Thesauro Cultural con permiso del autor. Reservados todos los derechos.

Copyright del artículo © Manuel Rodríguez Yagüe. Este texto apareció previamente en Un universo de ciencia ficción y se publica en Thesauro Cultural con permiso del autor. Reservados todos los derechos.

Manuel Rodríguez Yagüe

Como divulgador, Manuel Rodríguez Yagüe ha seguido una amplia trayectoria en distintas publicaciones digitales, relacionadas con temas tan diversos como los viajes (De viajes, tesoros y aventuras), el cómic (Un universo de viñetas), la ciencia-ficción (Un universo de ciencia ficción) y las ciencias y humanidades (Saber si ocupa lugar).

logonegrolibros

  • Jerome Perceval, el crítico perfecto
    Escrito por
    Jerome Perceval, el crítico perfecto Imagen superior: Thomas Eakins Durante unos días de descanso en Yunnan, en el sur de China, estuve pensando acerca de la crítica literaria, una actividad que he desarrollado de manera cada vez más intensa, primero…
  • La literatura absoluta
    Escrito por
    La literatura absoluta Conocemos traducido a Roberto Calasso: Las bodas de Cadmo y Armonía (1988), Los cuarenta y nueve escalones (1991), Ka (1996). En La literatura y los dioses (2001) reunió sus conferencias en la Universidad de Oxford…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Más ciencia no siempre es mejor
    Más ciencia no siempre es mejor Pero no siempre la ciencia es la mejor solución a los problemas. No sólo porque hay problemas que, evidentemente, salen de su campo de acción (los asuntos amorosos, familiares o políticos son buenos ejemplos de…
  • Juana de Castilla, más allá del mito
    Escrito por
    Juana de Castilla, más allá del mito "La imagen de Juana en Tordesillas es valiosa por los claroscuros que en ella aparecen. Supone un diseño propio y un apartamiento decidido de la corte, del poder y del gobierno. Ha conseguido liberarse de…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Billy Cobham: fusión de ritmos
    Escrito por
    Billy Cobham: fusión de ritmos Tras sus lejanos inicios en el quinteto de Horace Silver y después de consolidarse como batería en grabaciones de George Benson y Grover Washington Jr., Billy Cobham fue ganando prestigio en el ámbito del jazz…
  • El piano de Franz Xavier Dusek
    Escrito por
    El piano de Franz Xavier Dusek Certidumbre, austeridad y transparencia parecen consejos de un gobierno a la banca en tiempos de crisis. Y, sin embargo, son atributos del arte clásico, frente a los excesos bajamente románticos de la desmesura, el caos…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • ...Y los animales empezaron a bailar
    Escrito por
    ...Y los animales empezaron a bailar Comienza la temporada de festivales de verano y cientos de personas se moverán al ritmo de sus grupos favoritos. Pero no solo los humanos son capaces de danzar al compás de la música. Algunas aves,…

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC