La estética steampunk: imaginando el presente desde el pasado

La estética steampunk: imaginando el presente desde el pasado Imagen superior: el artista Jake von Slatt en su taller (Autor: Jake von Slatt, CC)

La retrospección es quizás la actividad más recurrente en el ser humano: añoramos cualquier tiempo pasado que fue mejor, más sugestivo o sencillamente más interesante. Llegados al momento clave de nuestra fascinación, en algunas ocasiones, hasta nos habremos preguntado ¿Qué hubiera pasado sí…?

Este interrogante será el elemento más evocador desde el que los artistas steampunk vertebran sus obras. Por ejemplo, podríamos pensar ¿Qué hubiera pasado si Jack el Destripador hubiera conocido los nuevos juegos de realidad virtual con la que poder saciar su sed de sangre? ¿Encontraríamos a Jack jugando con gafas de realidad virtual y configurando a sus mujeres a través de un software instalado en su portátil?

El recurso ficticio que nos ayuda a vertebrar nuestra historia se denomina ucronía, término inventado por Charles Renouvier en su Uchronie, l’utopie dans l’histoire (1876). Así, se concita una atmósfera anacrónica protagonizada por productos atemporales que nos ayudan a reflexionar sobre qué aspecto presentarían éstos de haber sido inventados en una época pasada. Por consiguiente, el movimiento steampunk se centrará en crear sus manifestaciones artísticas integrándolas en el contexto de la Época Victoriana, la Revolución Industrial y sobre todo, su elemento leitmotiv, la fuerza del vapor.

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Imagen superior: Robert Martinez, CC

No obstante, a pesar del origen del término ucronía, la estética steampunk se inicia en 1980, a través de las reuniones de los escritores Tim Powers, K.W. Jeter y James Blaylock celebradas en el bar O’Hara’s (Orange, California). El extraño término de steampunk surge por azar, cuando Tim Powers escribe una carta al editor que publicaba las primeras novelas steampunk del trío literario y donde le contaba que K.W. Jeter era el inventor de esa palabra como alusión irónica al cyberpunk (corriente coetánea al mismo). Estos autores, basándose a su vez en otros escritores como Julio Verne, H.G. Wells o Lewis Carroll, configuran así la iconografía básica del steampunk: viajes en el tiempo, globos aerostáticos, sombreros de copa, turbinas, tuberías, hierros, aspas, chimeneas, relojes de bolsillo y un largo etcétera de artilugios.

Por lo tanto, nos encontramos ante un mundo donde el aspecto steam denotaría el lado más retro del steampunk; mientras que el punk se encargaría del carácter más “rebelde”, es decir, el posicionamiento más crítico del movimiento. En la mayoría de las ocasiones, los artistas crearán sus obras bajo la filosofía de los movimientos Maker, Do it Yourself y Art and Crafts. Estos grupos se sitúan en contra del consumismo masivo de bienes impuesto por el sistema capitalista, apostando así por unas medidas que favorezcan un desarrollo sostenible, la autosuficiencia y el empoderamiento personal.

Bajo esa aura creativa aparecen artistas como Jake Von Slatt, quien destaca dentro del movimiento por su vertiente más maker. Sus fuentes de inspiración serán el movimiento Arts and Crafts británico y el aspecto de "Tomorrowland" de Disneyland. Su arte es una mezcla de decoración y elementos prácticos.

Slatt trabaja con piezas y maquinas que recoge de los lugares por donde pasa o que va encontrando, y los utiliza de una forma particular, les ofrece su propia visión. Enfatiza la vertiente más punk, en lo que tiene de rebelde y “marginal”, pero sin renunciar a una cuidada estética. Por tanto, el reciclaje es vital para su producción, confiriéndole una poética muy atractiva al hacer de lo viejo algo nuevo y estético.

En su obra Cerebro Bassington se pueden apreciar estas cualidades. Ofreciéndole una segunda oportunidad a los materiales, el artista pretende mostrar al espectador que hay una funcionalidad tras un estudiado diseño. No obstante, la única pretensión reside en hacer volar la imaginación del que la percibe, otorgándole a los receptores la posibilidad de ser nuevos creadores. Nada más imaginar cual sería el uso de la pieza, su obra estaría actuando de catalizador y de vehículo para generar nuevos discursos.

Desde un aspecto más cercano a nuestro horizonte de expectativas, Richard Nagy ‒mejor conocido como “Datamancer”‒ imaginó qué apariencia hubiera tenido un portátil en la Época Victoriana. El resultado es un bien de consumo modificado desde el aspecto más craftivista, el portátil steampunk (2007). Como si fuera un tren de la Época Victoriana, muestra todo el funcionamiento interior hacia el exterior, sin tratar de ocultarlo. Nos encontramos así con un ordenador fabricado a base de un juego de elementos en el que, según las palabras del artista: “cada pieza captura a la perfección un momento del tiempo”.

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Imagen superior: Dynastidae Eupatorus Gracilicornis © Mike Libby (Fuente: Tumblr)

Otros artistas como Mike Libby exaltan el aspecto más teatral del steampunk. En su obra Dynastidae Eupatorus Gracilicornis (2009), podemos apreciar la figura del artista como científico. El interés del creador por capturar insectos y modificarlos hace que se produzca un juego entre los materiales orgánicos y los mecánicos. El receptor podrá percibir la sensación de hallarse ante un autómata o incluso un maniquí. Por un lado, rebosante de dinamismo a través de engranajes, pero por otro, falto de emociones.

Estas producciones resultan cuanto menos fantásticas, un hecho que no debe de sorprender pues el steampunk se halla dentro del retrofuturismo, un subgénero de la ciencia ficción. Esta corriente propone la creación artística mediante idas y venidas entre pasado y futuro: verdaderos viajes en el tiempo de la creación que se actualizan a través de diferentes registros en nuestro presente evolutivo. Así, podemos resumir el proceso creativo como un juego de pasado y futuro, en el que intervienen los anacronismos y las disrupciones a través de una estética del pasado nostálgico y la naturaleza anticipativa de aquello que está representado. El resultado es una escena vintage del futuro que juega con la ilusión de un pasado en el cual el futuro, hipotético y retro, habría hecho irrupción más temprano de lo previsto.

Copyright del artículo © Pablo Prieto Hames. Reservados todos los derechos.

Pablo Prieto Hames

Graduado en Historia del Arte por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba.

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