Miércoles, 24 Agosto 2016 18:45

"Stranger Things". Cuando la película del verano es una serie de televisión Destacado

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Hasta el momento, 2016 está siendo un año lamentable en casi todos los ámbitos. Como no es mi intención deprimir a nadie, me limitaré a hablar solamente de uno de esos ámbitos: el cine comercial o, si lo prefieren, los blockbusters.

Quizá las grandes productoras ya no se esfuerzan como antes en ofrecer diversión estúpida pero bien hecha, o puede ser que presten demasiada atención a las redes sociales, los blogueros y los estudios demográficos, retocando en exceso sus películas (volviendo a rodar escenas y dando mil vueltas al material en la sala de montaje) hasta el punto de convertirlas en tráilers de dos horas y pico que quieren contentar a todo el mundo, pero que consiguen el resultado contrario.

Secuelas que no entusiasman (Independence Day: Contraataque, Star Trek: Más allá), caóticas y decepcionantes adaptaciones de cómics (Batman v Superman, El escuadrón suicida), tímidos intentos de renovación de personajes clásicos (La leyenda de Tarzán), olvidables films basados en videojuegos (Angry Birds, Warcraft) o insulsos remakes (o reboots, o como los quieran llamar ahora) que nadie había pedido (Cazafantasmas) han desfilado por las pantallas de cine con algo de pena, ninguna gloria y una fría aceptación de las de “ni fú ni fá”.

Este año no ha habido “película del verano”, pero, curiosamente, una producción más modesta ha cosechado una legión de fans que no dejan de alabarla, dedicándole artículos entusiastas, memes, ilustraciones y, qué sé yo, propuestas de matrimonio. Hablo de la serie de Netflix Stranger Things.

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Creada por los emergentes hermanos Duffer (Matt y Ross), responsables del guión de algún episodio de Wayward Pines y de la modesta película de ciencia ficción Hidden (nada que ver con el magnífico film de culto de 1987), Stranger Things es una de esas obras que trata de retomar-homenajear el espíritu del género fantástico de finales de la década de los 70 y principios de los 80, momento marcado principalmente por los éxitos del novelista Stephen King y el cineasta Steven Spielberg (hay muchas más referencias en la serie, pero son fáciles de identificar y aburren mucho las listas hechas por “listos”).

No son los Duffer los primeros en intentar hacer algo de este estilo. Ya en 2001, Richard Kelly dio una siniestra vuelta de tuerca al cine “modelo Amblin” en Donnie Darko. En 2005, Paco Plaza también se acercó a ese modelo con algo de mala leche y un toque ibérico en el magnífico telefilme Cuento de Navidad, perteneciente a la serie (¿maldita?) Películas para no dormir. Unos años más tarde, en 2011, y con producción del mismísimo Steven Spielberg, J.J. Abrams estrenó la tierna y algo melancólica Super 8, todo un canto de (auto)amor a la productora Amblin.

Ninguna de estas películas, pese a ser estupendas, ha logrado replicar al 100% el estilo del cine infantil-juvenil de los 80, como tampoco lo ha hecho la serie Stranger Things. ¿Las razones? Ni la fotografía, ni el montaje ni el estilo narrativo actual puede ajustarse totalmente al de una época anterior. No se puede viajar del todo al pasado, ni siquiera por medio del arte, qué le vamos a hacer.

Pero tampoco es necesario. Lo importante en productos de este estilo es contar una historia entretenida, y Stranger Things parece que ha dado en el blanco incluso más que sus recientes “películas parientes”. Más cercana a Stephen King que a Spielberg, la historia que nos narra la serie es muy sencilla, tanto que incluso se podría decir que sobra metraje y que todo habría funcionado mejor como película de 90 minutos que como serie de 8 episodios.

Un chavalín rolero desaparece misteriosamente, y su madre (la adorable Winona Ryder, amor platónico de la Generación X durante los 90), sus amiguitos y el sheriff lo buscan cada uno por sus propios medios, adentrándose poco en el terreno de lo imposible. Por su parte, los mencionados amigos del desaparecido encuentran y acogen en secreto a una niña muy peculiar, fugitiva de una de esas Agencias malignas y dotada de poderes mentales poco menos que impresionantes.

Añada al cóctel un monstruo interdimensional, un romance de instituto, temazos musicales de la época y una buena alternancia entre comedia, drama, ciencia-ficción y terror y obtendrá todo un éxito como ha sido Stranger Things, el verdadero fenómeno del verano 2016, y una serie que ha supuesto un importantísimo impulso en la implantación de Netflix en un país tan reticente a pagar por la cultura como es (esperemos decir “era” en breve) España.

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Sinopsis

Stranger Things está ambientada en 1983, en Indiana, y es un homenaje a los clásicos de los 80 que cautivaron a toda una generación. La trama de la historia gira alrededor de la repentina desaparición de un niño y la agobiante búsqueda de la familia, los amigos y la policía, que terminan enredándose en un extraordinario misterio relacionado con experimentos ultrasecretos del Gobierno, aterradoras fuerzas sobrenaturales y una niña muy especial.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Netflix. Reservados todos los derechos.

Información adicional

  • Extended Classes: dark
Visto 1283 veces Modificado por última vez en Viernes, 23 Diciembre 2016 11:27
Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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