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En numerosos textos escandinavos se hace referencia a un determinado código de signos llamado alfabeto rúnico.



La expresión literaria que nos ocupará a lo largo de las próximas líneas está en la actualidad muerta. Al menos, lo está en la medida en que ya sólo es objeto de un acercamiento histórico, muchas veces teñido de romanticismo. Pero estuvo muy viva en un tiempo en que los antiguos escandinavos se sintieron los dueños de la tierra, y sobre todo, de los mares. En cualquier caso, las kenningar son un asunto fascinante, que ha interesado a autores de la talla de Jorge Luis Borges.

"Vikingo: El hijo de Odín", de Tim Severin

¿Quién, sino un vikingo, podría superar con tanta presteza y valentía los retos que depara el año 1001? La fecha no es un asunto menor. Poco antes se había puesto en marcha el mecanismo de relojería que anunciaba el fin del mundo.

"El viaje de San Brandán", de Benedeit

Las Ediciones Siruela, afectas a las exhumaciones apetitosas, han dado en su Selección de Lecturas Medievales una traducción de El viaje de San Brandán, de Benedeit, hecha por Marie-José Lemarchand.

Harald Sigurdsson, Hardrada

Jorge Luis Borges, en varias ocasiones y de diferente forma, cuenta la siguiente anécdota: 

Northlanders: El asedio de París

Una buena idea narrativa cabe siempre en esta palabra: vikingos. Cualquier relato protagonizado por los conquistadores nórdicos tiene, de partida, muchos tantos a su favor. Por si ello no bastara, el viejo dilema entre rigor histórico y fuerza expresiva hace tiempo que tiene solución, sobre todo si nos fijamos en esta serie, Northlanders, rebosante de aventura y asentada en una documentación exhaustiva, que nos permite asistir a la peripecia vikinga en primera fila.

Las invasiones afortunadas

La invasión de las islas británicas por Roma fue un triunfo a medias o una derrota parcial. Los romanos lograron asentarse en las islas pero no dominarlas, y nunca se decidieron a invadir Irlanda.

"La saga de Hrolf Kraki", de Poul Anderson

Desde su publicación en 1973, La saga de Hrolf Kraki ha disfrutado del favor de los lectores y de la crítica. Y no es para menos. Su autor, Poul Anderson, que figura en el panteón de los mejores autores de fantasía y ciencia-ficción, combinó en esta obra su amenidad habitual con un rigor extraordinario a la hora de aprovechar las fuentes literarias e historiográficas.

Voy a hablarles de una estupenda película. Que es una secuela, aunque la definición de secuela es, por lo común, una manera ventajista de minusvalorar un producto. Más aún tratándose de una producción de dibujos animados, un formato proclive a la repetición de fórmulas. El caso es que la cinta de la que vengo a hablarles, Cómo entrenar a tu dragón 2, no solo es una secuela excelente, sino que además consolida las virtudes que ya destacaban en su predecesora.

El mar y los ríos de Europa fueron los aliados de las flotas de barcos vikingos entre los siglos IX y XII d.C. Estos Hombres del Norte atravesaron Europa desde las tierras frías del norte hasta las cálidas costas del Mediterráneo. Primero se expandieron por las costas del Báltico y del mar del Norte, después bajaron hasta Escocia, Inglaterra y Normandía. Más tarde afrontaron las grandes distancias y las incursiones hacia el sur de Europa y también hacia el interior del continente asiático.