Dieciocho héroes

El 8 de septiembre de 1522 arribaba, al puerto de Sevilla (¡ay, mi Sevilla!), la maltrecha nao Victoria. Dos días antes había hecho lo propio, en Sanlúcar de Barrameda, la bella Sanlúcar. Dieciocho barbudos harapientos desembarcaron de aquella nave, predestinada, por nombre, a ser la protagonista del mayor acontecimiento que habían visto los siglos: la primera circunnavegación de la Tierra.

Resulta, cuando menos, curioso que Miguel De la Quadra-Salcedo decidiera entregar su alma el mismo día que Cristóbal Colón. El último gran explorador de ese maravilloso continente americano y el primero (con permiso de tantos otros desconocidos que, de seguro, fueron antes que él), unidos para siempre jamás en ese 20 de mayo.

Una última frontera

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, nuestro planeta se volvió de repente mucho más pequeño. Los Estados Unidos cerraron oficialmente su frontera, dando por acabada una expansión de tres siglos, y los exploradores europeos llegaban al corazón de África y los Polos. Desaparecían las últimas zonas en blanco de los mapas y, pocos años antes, los rusos habían conquistado toda el Asia Central, incluidos los últimos principados gengiskánidas, solventando así a cañonazos la milenaria pugna entre civilización y nómadas.

Luis Pancorbo es, en la actualidad, el divulgador antropológico más importante de nuestro país. Es también el más culto, o en otras palabras, el que populariza la etnología desde un punto de vista más rico en lecturas y referencias. Sus documentales (toda la serie Otros Pueblos) ya se han convertido en clásicos televisivos, y sus libros –por ejemplo, este que hoy tengo entre manos– hablan de los paraísos y los infiernos de la Tierra sin perder en una sola página su capacidad de sorprender.

Hay un profesional del periodismo por el que siento predilección. Curioso, inquieto, sabio, aficionado a los viajes y a los descubrimientos, se emociona escuchando Garry Owen y habla de egiptología o de yacimientos prehistóricos con la misma familiaridad con la que identifica una rara especie de víbora.

 
Nacido en Londres, Robert Bontine Cunninghame Graham (1852– 1936) llevaba la suficiente mezcla de ancestros y lejanías en su ascendencia como para estar condicionado al viaje, esa forma de vida.

Aunque William Wilkie Collins (Londres 1824-1889) no publicó su primera novela, Antonina or the Fall of Rome, hasta 1850, llevaba años escribiendo y poniendo a punto su estilo literario.

"Las encantadas", de Herman Melville

Herman Melville (1819-1891) no había cumplido aún los veinte años cuando su espíritu aventurero lo llevó a embarcarse rumbo a las islas del Pacífico Sur.

Victoria (1915) es para muchos críticos la última de las grandes novelas de Conrad (El corazón de las tinieblas, Nostromo, El agente secreto), y tal vez la más lograda.

Aquejado de una penosa enfermedad, la tuberculosis, R. L. Stevenson parte en junio de 1888 desde San Francisco, en el velero "El Casco" con destino a las islas del Pacífico Sur.