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Jethro Tull será recordado siempre por dos discos: “Aqualung” y “Thick As A Brick”. Ambos fueron hitos en la historia del Rock Progresivo por el estilo tan particular que imprimía Ian Anderson al género con su flauta travesera, pero antes de encontrar su sitio en el mundo de la música, Jethro Tull estaba todavía sumergido en el Blues Rock de “This Was”. Claro que Ian Anderson sabía que había algo que no terminaba de encajar con su forma de concebir la música y empezó a moverse en diferentes direcciones…

El “proyecto” de Alan Parsons, que tomó forma en plena caída libre del Rock Progresivo, vino a intentar revitalizar el género incluyendo las nuevas sensibilidades del momento para hacerlo más digerible.

No podía pasar mucho tiempo después de hablar de “Selling England by the Pound” sin tocar “In the Court of the Crimson King”, el disco que abrió la veda del Prog, el que inauguró el género desde lo más alto y el que atrajo la atención de cientos de jóvenes que querían hacer algo más atrevido y exigente que todo lo que se había hecho hasta entonces en la década de los 60. También me descubrió un mundo nuevo a mí, ya que da la casualidad de que fue el primer disco de Prog que escuché, y, en su momento, creía que no era más que la punta del iceberg. Me equivoqué: era el iceberg.

Justamente entre tres álbumes muy populares (“Dark Side Of The Moon”, “Wish You Were Here” y “The Wall”), y casi los más conocidos si quitamos el “The Piper At The Gates of Dawn”, se encuentra una obra poco apreciada en la que no muchos parecen detenerse. No sé a qué se debe su desconocimiento. Quizás, debido a su naturaleza (se compone exclusivamente de tres temas largos y una pieza a modo de obertura y cierre), le faltó el sencillo exitoso que le catapultara hacia la fama. En mi opinión estamos ante una nueva injusticia musical más, ya que, en cierta manera, es el disco más redondo de Pink Floyd.

Tras una serie de reformas dentro del grupo (se fue todo Cristo), la banda puso en orden sus ideas y sacó al mercado su carta de presentación, su verdadera carta de presentación. Combinaron un pianista virtuoso con, en mi opinión, una de las mejores voces femeninas del Rock, Annie Haslam, aunque entre cantantes de élite es difícil poner a alguien por encima del resto. Renaissance era un grupo de Progresivo considerablemente accesible.

“Gentle Giant” (1970)

Gentle Giant es una de esas bandas de Rock Progresivo “de segunda fila” que siempre se ha destacado por su estilo propio, lo cual le ha valido una legión de fanáticos minoritarios pero entregados y status de clásico de culto.

Pocos discos hay dentro del “polarizante” mundo del Progresivo que polaricen más que éste. Resultó ser una proeza que sólo pudieron superar ellos mismos con “Tales from Topographic Ocean”, solo que con ese disco las críticas fueron más negativas que positivas. Para algunos, “Close To The Edge” representa un cúmulo de excesos innecesarios. Para otros, es LA obra maestra, una especie de 9ª Sinfonía de Beethoven en el mundo contemporáneo (bueno, el mundo de Beethoven también era el contemporáneo, pero creo que nos entendemos). Yo estoy en un punto intermedio muy tendente a la segunda postura.

“Captain Beyond” (1972)

“Captain Beyond” es otra de esas joyas ocultas que inexplicablemente han pasado desapercibidas. De hecho, esto me lleva a preguntarme si las verdaderas joyas están siempre ocultas, ya que, como su naturaleza indica, hay que desenterrarlas en minas y no brotan de los árboles precisamente. Escondidas de la vista del público, sólo quienes entran a la cueva preparados para enfrentarse a mil murciélagos y bichos raros de camino, para tropezar con cuatrocientas rocas que parecen piedras preciosas y no lo son, para recorrer un camino que nadie sabe lo largo que es… sólo ellos pueden dar con estas obras de arte.

A día de hoy, el debut de ELP me sigue pareciendo el más equilibrado de sus discos clásicos, que, en el fondo, tampoco fueron demasiados (cuatro hasta “Brain Salad Surgery”). Al menos dos de estos cuatro están muy marcados por la pretenciosidad propia del Progresivo (“Tarkus” y el mismo “BSS”), pero no presentan un conjunto de canciones tan compacto como aquí. Por supuesto, los cuatro primeros discos de Emerson, Lake & Palmer son de escucha obligatoria, pero, como las buenas obras, hay que empezar por el principio, y en todos los sentidos, porque The Barbarian es una carta de presentación magnífica, “bárbara”, aunque el barbarismo no sólo se refiere a su calidad: también a su intensidad. Y es que Keith Emerson, por esta época, siempre estuvo interesado en romper barreras decibélicas a la vez que virutosísticas.

El single "Vendetta" nos sirve hoy para descubrir un maravilloso disco de los italianos Calibro 35, Traditori di tutti. Se trata del cuarto álbum de esta formación, publicado el 21 de octubre de 2013 por el sello Record Kicks.