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Sangre de dragón

El dragón de Komodo –Varanus komodoensis– no es un dragón sino un lagarto. Es quizás el de mayor tamaño que existe: puede llegar a medir hasta 3 m de largo y pesar 70 kg. Sobreviven hoy unos pocos miles de ejemplares de la especie en algunas islas de Indonesia; la mayor parte, alrededor de mil quinientos, en la de Komodo de donde proviene su nombre.

La Ciénaga de Zapata, en Cuba, constituye el último reducto natural para el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer), la especie de cocodrilo más amenazada del Nuevo Mundo. La hibridación con el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) no sólo amenaza su pureza genética sino que también puede provocar su extinción. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe el esqueleto de un ejemplar de su colección histórica.

Si tiene bandas negras seguidas de bandas amarillas, se trata de una serpiente coral o serpiente coralillo (venenosa). Si tiene las bandas negras seguidas de bandas rojas, se trata de una imitación inofensiva, un falso coralillo.

En la cultura popular las tortugas marinas son símbolos de fertilidad, espíritu viajero y larga vida. La tortuga laúd que protagoniza esta entrada ilustra los dos primeros; en cuanto al último, de algún modo permanece viva a pesar de su ausencia, ya que ha pasado a formar parte de la historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) gracias a su excelente Archivo.

La tortuga estrellada de Madagascar (Astrochelys radiata) o tortuga radiada está considerada una de las más atractivas del mundo. Este quelonio era muy abundante en el sur de la isla de Madagascar pero la pérdida de hábitat, la caza, y el comercio de mascotas lo han conducido al borde de la extinción. En el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) se exhibe un ejemplar que pertenece a su colección histórica.

El diablo espinoso es un lagarto fascinante que vive en los desiertos y zonas más áridas de Australia. Se alimenta casi exclusivamente de hormigas. Es capaz de recoger la humedad ambiental utilizando su superficie corporal como receptáculo y hacer llegar las gotas del rocío o de la lluvia hasta la boca por capilaridad. Su nombre científico está inspirado en un poema de John Milton. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe un ejemplar histórico.

Descubierto en 1996, el lagarto moteado canario (Gallotia intermedia) o ‘lagarto gigante de Tenerife’ vive a la sombra de sus tocayos del Hierro y la Gomera, aún más amenazados. Su presencia se reduce a los acantilados de la isla donde huye de sus predadores y sobrevive en un hábitat que no es el suyo.

Esta es la historia real de un animalito que, a causa de su curiosidad, viajó desde el sureste de España hasta el corazón de la Selva Negra (Alemania). Aunque es una historia real y se sitúa en un espacio y tiempo reales, por su contenido parece un cuento y por eso podemos empezar con... Érase una vez....

Si para nosotros el futuro se acerca despacio, en el caso de las tortugas gigantes se prolonga entre 150 y 200 años; no es de extrañar que se lo tomen con calma. Teniendo en cuenta su longevidad y haciendo unos pequeños cálculos, no sería descabellado pensar que alguna de las que todavía habitan en este archipiélago ecuatoriano podría haber sido la primera tortuga gigante que vio un joven Darwin a su llegada a las islas Galápagos, allá por 1835.

Más que un apéndice que se localiza al final del cuerpo, la cola de los reptiles es un elemento esencial que cubre muchas funciones. Les sirve, por ejemplo, para nadar y sujetarse, equilibrar su cuerpo, atraer a posibles compañeros sexuales capturar presas y, a menudo, también puede salvarles la vida.