Todos queremos creer, claro, que a la hora de encajar los malos momentos, podremos pasar página y volver a sonreír. Para conseguirlo, hay una costumbre danesa, el hygge, que contribuye a esa serenidad y además no cuesta dinero.

Es difícil que por lo menos alguien no haya oído citar a esta disciplina como la base de muchas estrategias. Desde la política a la mercadotecnia, desde las habilidades empresariales a la gestión de equipos, la psicología social figura siempre como ese pilar académico que sostiene, muchas veces desde la trastienda, cada una de esas actividades.

Las neurociencias, la psicología y la antropología cultural conocen desde hace mucho tiempo el problema del mal, y han tratado de definir de qué modo éste introduce patrones en nuestro comportamiento, tanto individual como colectivo.

De todas las maneras de observar la realidad, la que nos presenta Milton Rokeach es la que más se arriesga a entrar en contradicción con nuestras certezas y creencias. Y no crean que exagero. Como descubrirán los lectores de su magnífico libro, este psicólogo elige como protagonistas de su estudio a tres enajenados: un trío de pacientes de esquizofrenia paranoide empeñados en identificarse con Jesucristo.

Cómo alcanzar nuestros propósitos

Muchos de nosotros iniciamos el año con determinados proyectos ‒ponernos en forma, aprender una nueva habilidad, cambiar de hábitos a la hora de comer‒ . Pero si realmente deseamos hacer estas cosas, ¿por qué esperamos para ello hasta una fecha arbitraria, que no señala otra cosa que una convención temporal? La respuesta nos dice algo importante acerca de la psicología de la motivación, y también sobre lo que ignoran las teorías populares acerca del autocontrol.

¿Neurofelicidad o neurotimo?

Estoy sentada en una playa, sola. El sol brilla y el sonido de los pájaros se entremezcla con el romper de las olas. Una voz suave y amable me pide que me concentre en mis exhalaciones y que trate de dejar mi mente en blanco. “Siente cómo tu respiración fluye por tu cuerpo. Siente el contacto de tu cuerpo con la superficie. Sin cambiar nada”, repite una y otra vez.

En 1988 Carlo M. Cipolla escribía un breve análisis de la estupidez humana, incluso en su ensayo Allegro ma non troppo. Formado en la Sorbona y en la London School of Economics, Cipolla (1922-2000) enseñó en diversas universidades italianas hasta que, en 1959, se incorporó a la prestigiosa Universidad de Berkeley, donde permaneció hasta su retiro, en 1991.

¿Cuántas Tierras cabrían en el Sol? (1) Es la típica pregunta que te toca cuando estás jugando al Trivial. La que te falta para conseguir el escurridizo quesito verde y ganar la partida. Por más que piensas no consigues dar con la respuesta, mientras notas cómo en tu cabeza algo no deja de crecer: la curiosidad.

Dedicación

“En su adolescencia François Truffaut consideraba una cuestión de honor ir a ver tres películas diarias y leer, solo o con un amigo, tres libros a la semana, aunque fiándose únicamente de sus juicios de valor.”

El reloj personal

Podemos ordenar a nuestra mente que nos despierte a las siete de la mañana. Y nos despertamos a la siete de la mañana. Es un fenómeno asombroso pero real. Yo no sé, y dudo que alguien lo sepa, cómo funciona este reloj–despertador inconsciente [20 de junio de 1996]