Todos los rasgos de exclusividad que el ser humano se atribuía a sí mismo han ido cayendo: el uso de herramientas, la empatía, la autoconciencia… En su libro ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? (Tusquets Editores, 2016), Frans de Waal descubre al lector un abanico de conductas animales que empujan a concluir que, quizás, la cognición humana tampoco sea única.

"Antes ‒explica Jane Goodall en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT)‒ se pensaba que hay una línea divisoria muy amplia entre nosotros y el resto de animales. Hablamos de una diferencia cualitativa, y no de grado. Pero los chimpancés muestran claramente que la diferencia es más bien de grado. Entre nosotros hay similitudes en cuanto a biología, genética, conducta y estructura cerebral".

La democracia de los babuinos

Los babuinos son animales que tienen claras jerarquías establecidas, como otros primates o las manadas de lobos. Un equipo internacional de científicos, de las universidades estadounidenses de Princeton y de California, la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad de Konstanz (Alemania), entre otras instituciones, realizó en 2015 un seguimiento por GPS a una comunidad de babuinos de la especie papión oliva (Papio anubis).

La “mentira de la selva”. Así arrancaba el artículo del Washington Post de 2008 que revelaba la verdad de Chita, el chimpancé macho (Pan troglodytes) amaestrado que coprotagonizó junto con el actor olímpico Johnny Weissmuller la película Tarzán de los monos (1932) y los doce siguientes títulos de la saga inspirada en el personaje de Edgar Rice Burroughs.

Todo empezó con unas ramitas…

Dame Jane Goodall (Londres, 1934) es naturalista, activista y primatóloga. Ha dedicado su vida al estudio del comportamiento de los chimpancés en África y a promover estilos de vida sostenibles en todo el planeta. El 14 de julio de 1960 Goodall llegó por primera vez a la Reserva de Gombe Stream, el parque nacional en Tanzania donde el paleontólogo Louis Leakey le encomendó la tarea de observar y documentar el comportamiento de los chimpancés salvajes que lo habitaban. Este revolucionario estudio de campo transformaría radicalmente nuestro punto de vista sobre los chimpancés y sobre nuestra propia especie. La investigación en Gombe aún continúa. En este artículo, la primatóloga repasa el pasado y se interroga por el futuro de su proyecto.

El club literario de los simios

31 de enero de 1961. A bordo de la cápsula aeroespacial Mercury, el chimpancé Ham repite paso a paso los ejercicios para los cuales ha sido entrenado durante meses. A duras penas resiste el mareante ajetreo del flujo estelar, pero teme defraudar a sus adiestradores, así que cumple un protocolo aeronáutico que, por lo demás, servirá de punto de engarce para posteriores experimentos con humanos. Mientras tanto, los estadounidenses comprueban, más que divertidos, cómo el aterrorizado Ham da un salto en el ciclo evolutivo y acaba comportándose como un ser humano merced a ese programa espacial que va modelando la guerra fría.

Primatología e Historia del Arte

Dicen los zoólogos que hay gorilas con gusto por el dibujo, e incluso se habla de orangutanes con un primoso afán frente al lienzo. Como veremos, el arte y los primates no son categorías ajenas.

Cuando unos cazadores llevaron al Centro de Experimentación Zoológica de Ikunde, en Guinea Ecuatorial, una cría de gorila blanca como la nieve, de solo dos años, Jordi Sabater Pi (Barcelona, 1922-2009), responsable de la instalación, supo que tenía en sus manos un primate único. La particular genética de este ejemplar le había privado de melanina, un pigmento que protege del sol.

Dos investigadoras estadounidenses han publicado en la revista Nature un artículo sobre su descubrimiento de dientes de chimpancé en Kenia, en África del Éste. Lo aprovechan para repasar la hipótesis de la East Side Story que propuse hace una veintena de años. Según esta hipótesis, prechimpancés y prehumanos se habrían separado por razones de adaptación a entornos que, a su vez, se habrían diferenciado hace entre 8 y 10 millones de años como consecuencia de un acontecimiento tectónico, el hundimiento del valle del Rift y el levantamiento de su borde occidental; el lado este de África, más seco y más descubierto, se habría convertido en el de los prehumanos, y el lado oeste, más húmedo y más cubierto, en el de los prechimpancés.

Las especies con cerebros más grandes tienen más autocontrol que las especies con cerebros pequeños, según un estudio liderado por la Universidad Duke (EE UU). Asimismo, la variedad en la dieta parece haber actuado como una presión selectiva para favorecer dicho autocontrol.