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En una entrevista en Muy Historia, me preguntaban lo siguiente: "En su libro La verdadera historia de las sociedades secretas, usted menciona organizaciones con un fuerte componente racista como, por ejemplo, la Sociedad Thule o el Ku Klux Klan. ¿Cuál es el fin de estas sociedades? ¿La primacía de la raza blanca?"

La Orden Rosacruz AMORC

En la última revisión de La verdadera historia de las sociedades secretas, cuando todavía se llamaba El conocimiento secreto, eliminé o reduje algunas citas, como la que encabeza el apartado dedicado a las sociedades secretas egipcias (página 28 en el libro):

Algernon Blackwood (Kent, 1869–1951), autor de obras maestras del género fantástico como «El Wendigo» o «Antiguas brujerías», recibió en su juventud una intensa instrucción basada en los Evangelios, debido al puritanismo de sus padres, y esta disciplina impuesta le llevó, por rebelión, a la lectura temprana y secreta del Bhagavad Gita y diversos tratados teosóficos.

En las navidades de 1887 aparece Estudio en escarlata, la primera aventura de Sherlock Holmes.

"El Golem", de Gustav Meyrink

Desde su publicación en 1915 no ha habido una generación de lectores que no se haya visto cautivada por esta enigmática obra literaria.



El extraordinario éxito de la novela de Dan Brown, “El código Da Vinci”, estaba empezando a invadir la conciencia pública cuando el presidente de Sony, Howard Stringer, animó al productor John Calley a que leyera el libro. “Me volvió loco, me fascinó. Era un thriller de primera”, comenta Calley. Inmediatamente se aseguró una opción sobre los derechos.

Este clásico del cine fantástico, dirigido por Jacques Tourneur en 1957, es una de las mejores películas de temática demoníaca de todos los tiempos.

"El Poder", de Rhonda Byrne

¿Qué es este libro? Sin duda una apología del pensamiento ilusorio: el llamado wishful thinking. ¿Y qué no es? Pues no se trata de un manual científico, ni de un texto de psicología, ni de una receta infalible para que el destino abra sus puertas de par en par.

Aunque de formación científica (estudió y ejerció como médico), Sir Arthur Conan Doyle manifestó un creciente interés por el espiritismo y las comunicaciones con el Más Allá.

Historia del Necronomicón

En “La ciudad sin nombre” sólo se menciona a su autor, Abdul Alhazred. Por suerte, en “El ceremonial” sí se cita ese grimorio, el mítico Necronomicón.