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La literatura gótica... Al hablar de este tema, parece que va a iluminarse el logo de la Hammer y que se va a desplegar ante nosotros toda la panoplia del género: castillos de un tenebrismo medieval, damas de luto y con candelabro, villanos que bailan bajo la batuta de Lucifer, bandidos italianos o españoles, monjes convencidos de que el satanismo es una virtud y esa luna llena que siempre delata la llegada de la muerte.

"Jane Eyre", de Charlotte Brontë

Magníficamente escrita, con un acierto que preside todo su desarrollo, Jane Eyre es un romance gótico que tiene asegurada la inmortalidad por muchas razones.

"La puerta de Audrey", de Sarah Langan

 
Una arquitecta de 35 años, Audrey Lucas, se muda a un nuevo apartamento en Manhattan.

William Beckford (1759–1844), perfecto prototipo del millonario excéntrico del prerromanticismo inglés, ha pasado a la historia de la literatura por su nouvelle gótico–oriental Vathek, que en su tiempo gozó de una notoria celebridad –Byron la llamaba «mi biblia»– y que más de cien años después los simbolistas rescatarían justamente del olvido.

"Crímenes célebres", de Alejandro Dumas

Rastreando en legajos olvidados y haciéndose eco de las historias que la tradición popular había convertido en verdaderas leyendas, Alexandre Dumas fue entregando a la imprenta la reconstrucción fidedigna de todos aquellos crímenes históricos que habían llegado a ser célebres, ya fuera por lo macabro y sangriento de su ejecución, o por el horror de la propia justicia de la época, que aplicaba la tortura más inhumana para conseguir las confesiones de los condenados.

"La Mandrágora", de Hanns Heinz Ewers

Como resultado de inseminar artificialmente a una prostituta con el semen de un ahorcado surge a la vida la bella y malvada Mandrágora, uno de los grandes y más fascinantes mitos de la literatura fantástica, equiparable a Frankenstein, Drácula, El Golem o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

En plena decadencia de la «novela gótica», cuando ya parecía que sus recursos estaban totalmente explotados, apareció como un «canto de cisne» la obra cumbre del género, Melmoth el errabundo, escrita por un excéntrico clérigo irlandés: Charles Robert Maturin (1782–1824).

"El Italiano", de Ann Radcliffe

Ann Radcliffe (1764–1823) es posiblemente la autora con más carisma entre todos los escritores que, hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cultivaron con pasión un tipo de relato terrorífico que con el tiempo se denominaría literatura gótica o género gótico.

William Fryer Harvey nació en Yorkshire, Inglaterra, en 1885, y estudió medicina en la universidad de Leeds.

Frenesí Gótico

Con la aparición en 1764 de la novela El castillo de Otranto, del escritor británico Horace Walpole, da comienzo un género literario de filiación romántica: la narración gótica.