Hace poco, todos nos entusiasmamos con la serie de televisión Stranger Things, básicamente porque remitía al cine juvenil de los años 80, con un buen puñado de referencias directas e indirectas a las películas y la cultura popular de aquellos tiempos.

No creo que sea necesario demostrar la versatilidad del western como género. Su marco geográfico, temporal y conceptual ha permitido contar todo tipo de historias, pero sin duda sus pioneros cinematográficos no pensaron que un día a alguien se le ocurriría mezclar el desierto y los cowboys con dinosaurios.

La película que nos ocupa viene a ser una derivación de otra producción de J.J. Abrams, Cloverfield (2008), aquella vigorosa combinación del clásico subgénero de monstruos gigantes con la fórmula del found-footage. Curiosamente, a pesar de este parentesco, Calle Cloverfield 10 se aleja de la grandilocuencia de su predecesora y nos ofrece un misterio íntimo, compacto, sometido a un escenario reducido y amenazador.

Los quelonios  son reptiles con coraza. Son vertebrados que ponen huevos, poseen respiración pulmonar, lucen piel escamosa y que han de adaptar la temperatura de su organismo a la del ambiente.

Elogio del monstruo gigante

Monster movie, monster film, creature feature o kaiju eiga... Es verdad que son muchas las etiquetas con las que nos referimos al cine de monstruos gigantes y de humanos minúsculos. Desde que en 1925 Willis O'Brien rodó El mundo perdido (The Lost World), se ha ido enriqueciendo una nómina de producciones que comienza con King Kong (1933) y llega hasta Pacific Rim (2014).

Entrevista a Gojira

Con una salud envidiable, uno de los actores internacionales más reconocidos cumple sesenta años en la profesión. Nos referimos a la internacional estrella nipona Gojira –Godzilla para los occidentales–, quien sigue provocando la admiración de sus numerosos fans y la chanza y chirigota de otros tantos espectadores menos aficionados a la destrucción lúdica.

Antes de esta, otras muchas películas han reflejado la pasión destructiva de Godzilla. El tema principal de la saga es fácil de resumir: una bestia antediluviana, nacida de la pesadilla atómica japonesa, sembraba el caos en los primeros filmes, y luego, en una larga lista de secuelas, empezó a enfrentarse a otros leviatanes, defendiendo tangencialmente a la humanidad.

"¿Debemos prestar atención a una mal establecida tesis sobre la violencia —que se basa en la filosofía determinista [biologicista] y atribuye la responsabilidada la víctima— o debemos tratar de eliminar primero las condiciones opresivas que originan los ghettos y destruyen la mente de sus desempleados?." Stephen Jay Gould

Celuloide de ocho patas

En esta sofisticada época de terrorismos digitales y peligros electrónicos, lo cierto es que todavía existe gente que se subiría un camión de Al Qaeda si en el suelo hubiese una tarántula.

Crítica de "Pacific Rim" (2013)

A Guillermo del Toro le encanta la subcultura japonesa de monstruos y robots gigantes. O como dicen por allí, los mecha y los kaiju. Se trata de un catálogo de ficciones realmente descomunal, que abarca cómics, películas y teleseries, y que comenzó a consolidarse en los años cincuenta, gracias a la saga Godzilla. Ahora, con un presupuesto ciclópeo, el realizador mexicano traduce ese género a su manera, en una cinta que conviene analizar con tacto.