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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

"Florido granado caduco marchito", de Sara Baume

Calmado, intimista, profundo. Así es el relato de un narrador que nos interpela desde su soledad, con tres elementos que configuran la totalidad de su historia: el recuerdo de los familiares que ya no están, el amor por los libros y la presencia de un perro que cataliza todas esas emociones.

"Las sillitas rojas", de Edna O'Brien

Lo último de Edna O'Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1930) es un libro más voluminoso que el anterior y más coral, menos centrado en personajes concretos, como lo eran los que componen su trilogía Las chicas de campo, La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas, en los que Kate y Baba ofrecían un relato transversal y cotidiano de problemas que todos entendemos y vivimos.

Trilogía de Edna O'Brien

Chicas felizmente casadas (Girls in Their Married Bliss, 1964) cierra la trilogía escrita por Edna O'Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1932) y que tiene en Las chicas de campo (The Country Girls, 1960) y La chica de ojos verdes (The Lonely Girl, 1962) sus otras dos obras.

Tuan Mac Carell

El Leabhar Gabhála (Libro de las invasiones) cuenta la historia de los distintos pueblos que llegaron a la isla de Irlanda desde el principio de los tiempos.

"El hombre tranquilo", de Maurice Walsh

En 1933 el escritor irlandés Maurice Walsh atrajo la atención del director John Ford, al publicar en Estados Unidos El hombre tranquilo. La historia del boxeador norteamericano que regresa a su Irlanda natal para hallar la paz, y la encuentra en brazos de una mujer pelirroja de fuerte carácter, sería llevada al cine en 1952, protagonizada por John Wayne y Maureen O’Hara.

"Desde el corazón", de Maeve Binchy

Con realismo, calidez y cercanía, Maeve Binchy nos sugiere que nuestras vidas están más ligadas a los que nos rodean de lo que podríamos llegar a imaginar.

James es secundogénito, pero carga con el fantasma de un primogénito muerto. Se parecerá a su padre, salvo en la paternidad, valga la paradoja. James no tendrá tiempo para ocuparse de su hijo Giorgio y no sabrá qué hacer con su hija Lucia, que acabará encerrada en un manicomio. En lugar de muchos vástagos, como su papá, dejará unas pocas y robustas obras.