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Al profano le parecerá que un relato, sea literario o cinematográfico, queda siempre bajo el control del narrador. La versión de Barney, de Mordecai Richler, y su adaptación al cine, El mundo según Barney, de Richard J. Lewis, dejan claro que los narradores también pueden padecer pérdidas irrecuperables de la memoria.

"Agua verde, cielo verde", de Mavis Gallant

Mi último descubrimiento se llama Mavis Gallant. De vez en cuando, me encuentro con un autor que me deslumbra, que me pregunta y responde, que me interesa. En este caso la publicación en español de la primera novela que escribió, Agua verde, cielo verde (Impedimenta, con traducción de Miguel Ros González), ha sido el detonante.

Siempre digo que los libros te salen al paso. Y que hay un libro para cada estado de ánimo, para cada situación, para cada día. Este es un libro para la lluvia, el frío y el desasosiego. Porque no hay una sola voz que te cuente las cosas, sino varias. Puntos de vista diferentes que se van alternando en cada uno de los capítulos, para construir el relato en zig-zag.

"La cámara verde", de Martine Desjardins

Cada cierto tiempo le nace a la literatura canadiense un nombre propio, un escritor notable, capaz de agitar el árbol de la narrativa local con una fuerza inesperada. El caso de Martine Desjardins apunta en esta dirección.

Martine Desjardins (Mont-Royal, 1957) se dio a conocer como escritora en 1997 gracias a su primera novela, Le Cercle de Clara. En lo sucesivo, su fama literaria creció hasta consolidar a Desjardins como uno de los valores más seguros de la literatura francocanadiense. En 2005 le concedieron el Premio Ringuet de la Academia de las Letras de Quebec por L’Evocation. Su siguiente novela, Maleficium (2009), mereció otro galardón: el Premio Jacques-Brossard de Ciencia Ficción y Fantasía. Su quinta novela, La cámara verde, publicada en España por Impedimenta, recibió también el Jacques-Brossard y fue recibida por la crítica con todo tipo de elogios. Hoy la escritora nos habla de ese libro extraordinario, en el que la fantasía gótica y el humor negro se adueñan del relato y atrapan al lector en una saga familiar imprevisible y original.

¿Es posible enamorarse de alguien a quien no se ha visto nunca¿ ¿De alguien con quien nunca se ha hablado? ¿De alguien que no te ha dedicado ni una mirada?

“A contraluz”, de Rachel Cusk

Rachel Cusk, nacida en Canadá en 1967, pasó gran parte de su vida en Los Ángeles y, desde 1974, vive en el Reino Unido y se considera una escritora de la órbita de la novela inglesa.

"Quince perros", de André Alexis

El espectáculo de unos perros con inteligencia humana nos distrae y nos atrapa en esta originalísima novela del canadiense André Alexis, escrita como una suerte de Rebelión en la granja donde la sátira política orwelliana es sustituida por un análisis de ese sentimiento tan esquivo y sutil que es la felicidad.

La novela con la que debutó Andrew Kaufman en 2003 luce un título digno de un tebeo de la Liga de la Justicia o de Los Vengadores. Sin embargo, bajo esa referencia pop se esconde la crónica postmoderna de un romance en crisis, adornada con numerosas y ocurrentes descripciones de los amigos del protagonista.

"Matemos al tío", de Rohan O'Grady

Es muy incómodo buscar lecturas con la etiqueta de novela de culto, porque esa denominación... bien, como poco es arbitraria. A veces, resume un gesto de excentricidad, una idealización más o menos nostálgica o una simple moda. Sin embargo, en el caso de Matemos al tío (1963), de Rohan O'Grady, uno puede echar un vistazo a ese pebetero ardiente de los libros de culto, y al mismo tiempo, sentir que se encuentra ante una obra encantadora y admirable.