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"La revolución transhumanista", de Luc Ferry

Cuando leemos al filósofo francés Luc Ferry, el asombro ante los avances tecnológicos va tiñéndose de una inquietud que, llegado el caso, él mismo se encarga de excitar. Y es que, a su modo de ver, el transhumanismo ‒ese avance evolutivo que no es biológico, sino digital y mecánico‒ y la economía colaborativa ‒que también tiene un trasfondo digital‒ vienen a prolongar la esencia del humanismo democrático, pero a un precio que no siempre deberíamos pagar.

El libro que viene

En un mundo de coches y trenes sin conductores, aspiradoras y neveras inteligentes, sensores que rastrean el sueño y el ejercicio, ¿podemos suponer que el libro seguirá siendo igual? La eclosión de la inteligencia artificial o el big data auguran una transformación radical de la forma en que consumimos todo tipo de contenidos culturales. En este momento de cambios e incertidumbres, hacemos un ejercicio de prospectiva y nos aventuramos a predecir el futuro del libro.

La idea de una “inteligencia artificial”, creada por el ser humano, siempre ha causado temor. Las raíces de este temor se remontan al Gólem de la mitología judía, y pasan por el monstruo de Frankenstein: el primero creado de arcilla y animado por uno de los nombres de Dios; el segundo, a partir de cadáveres y vuelto a la vida gracias a la ciencia, mediante la electricidad. Ambos se revelan contra sus creadores y causan caos y destrucción.

El superpoder de la ciencia ficción –la de excelencia– es poder, si no predecir, sí atisbar el futuro: proporcionarnos un vistazo de lo que podría llegar a ser, gracias al incesante progreso de la ciencia y la tecnología.

Parientes cercanos

Existen muchas maneras de definir qué es la inteligencia. Una de las más interesantes y precisas es: "La inteligencia consiste en ser capaz de modificar la conducta al tener en cuenta la información que se recibe del medio circundante".

En 1999, Ray Kurzweil escribía esta profecía en La era de las máquinas espirituales: alrededor del año 2020, los ordenadores llegarán a tener la capacidad de memoria y la velocidad de cálculo del cerebro humano. La previsión de Kurzweil, que en su momento aún remitía a la ciencia-ficción, hoy se verifica como promesa liberadora o como amenaza. Todo depende de nuestra percepción de las máquinas inteligentes.

¿Qué son los insect media?

Están por todas partes y, con sus seis patas, sus numerosos ojos y sus capacidades de movimiento y percepción tan diferentes de las nuestras, podemos verlos como el ejemplo más claro de inteligencia no humana.

La tendencia general en esta nuestra civilización es admirar el progreso tecnológico y depositar en ello nuestras esperanzas como humanidad. En este sentido, el transhumanismo se presenta como adalid del entusiasmo al considerar que el futuro de la especie humana pasa por su fusión con las máquinas. Así lo apuntan futuristas como Alvin Toffler, convencidos de que nos convertiremos en posthumanos, enriqueciendo nuestra biología con microchips y dispositivos electrónicos.

En la película de Alex Garland se dice algo así como que la inteligencia artificial era algo inevitable, una cuestión de “cuándo”, no de “si”. La ficción nos lleva preparando para ella desde mucho antes de que fuera una realidad.

La definición de inteligencia

Todas las definiciones intentadas de la inteligencia no conducen a nada concreto. Decir que la inteligencia o el pensar consiste en poseer semántica, significado, contenido, etcétera, tan solo sirve para sustituir una incertidumbre por otra, pues tales conceptos son tan inaprehensibles o ambiguos como aquél que pretenden definir.