La historia de nunca acabar

Hace unos años el cine se ocupó de biografiar al poeta Jaime Gil de Biedma. El filme se llamó El cónsul de Sodoma y en él un excelente y sensible Jordi Mollá lidió victoriosamente contra un guión presumido y débil. Comentándolo con un amigo que había tratado al escritor, escuché su rasante censura, basada en el hecho de que (sic) había conocido a Gil de Biedma y no era para nada como lo mostraba su biopic. Pensé que aviados estamos si cada vez que se nos referencia algo histórico en el cine sólo lo entenderemos si hemos conocido a los personajes “reales” del caso.

Un hombre libre

Hace unos años conocí a un hombre libre. Libre porque sabía muy bien lo que quería y le importaba muy poco lo que el resto pensase de él. Me enseñó muchas cosas. Hoy he recordado una de las que más me impactó.

La obra de Ernst Nolte ha servido, entre otras cosas, para reiterar el carácter inestable del pasado, que es el objeto por excelencia del historiador. Certeau señala que, junto con el psicoanálisis, la historia se caracteriza por ocuparse de un objeto ausente: el inconsciente y el pasado. En efecto, el pasado no está presente porque, de hecho, ha pasado, y esta impresencia es la que vuelve imposible su condición de objeto y, por tanto, su trato científico.

Tucídides a pesar de sus méritos indudables, no se ha podido llevar el título de padre de la historia, porque Heródoto se le anticipó.

Historia de género

Durante trece años fui la encargada de "enseñar" el Museo de la Farmacia Hispana a los cientos de estudiantes que, cada curso, pasaban por la asignatura de Historia de la Farmacia.

Creo recordar que fue Paul Preston quien dijo aquello de que no quería escribir una biografía de Hitler por no cogerle cariño al tipo.

La fidelidad de la tradición

La poca fidelidad de la transmisión de las ideas mediante la tradición es algo que mucha gente desconoce. Son mayoría los que todavía creen que hay costumbres ancestrales que se trasmiten fielmente durante siglos. Pero, aunque desde un punto de vista intuitivo parecería que las tradiciones mantienen ideas, canciones y recuerdos durante siglos, lo cierto es que eso apenas sucede y que los cambios y novedades en lo que se llama la tradición son constantes.

¿Vivimos en tiempos violentos?

Mucha gente podría encontrar en las palabras de Hobbes una nítida descripción de la vida moderna. En las noticias diarias se ha vuelto ya una costumbre leer o escuchar terroríficas narraciones de actos de guerra, ataques terroristas, brutales asesinatos masivos o de sociedades enteras que viven en el terror y la incertidumbre. Las impactantes imágenes de los últimos minutos de la vida de Muamar El Gadafi son solamente el más reciente ejemplo de la presencia continua de la violencia en los medios masivos de comunicación, y por tanto, en nuestras vidas. En la televisión, los programas sobre asesinos en serie, laboratorios forenses y sobre los crímenes más atroces gozan de un altísimo rating. En la vida real, en México los noticieros presentan cada día el recuento de los cadáveres que las bandas del crimen organizado abandonan sin el menor pudor en las calles, haciendo que la población sienta que su vida es cada vez más parecida a la del estado de la naturaleza de Hobbes: solitaria, miserable, cruel, brutal y corta.

La Historia compendiada de las Cuatro Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (publicada originalmente en 1862) constituye una buena muestra del debate ideológico y sentimental desatado en la España de mediados del siglo XIX.

"La engañosa noción –escribe Lewis Mumford en la página 41 de este libro– de que el hombre es ante todo un animal fabricante de herramientas que en gran medida debe su desmesurado desarrollo mental a su largo aprendizaje en la fabricación de herramientas no será fácil de desarraigar". En todo caso, a ello dedica Mumford los dos volúmenes que bajo el título El mito de la máquina publicó, en su versión definitiva, entre 1967 y 1970.