logo200pxtesauro
Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Maneras de predecir el futuro

Adivinar el futuro ha sido una ambición de los seres humanos desde los tiempos más remotos. Se ha intentado conocer el futuro leyendo las entrañas de animales, mirando las estrellas, sacrificando toros o caballos, echando las cartas, examinando los posos del café o interpretando los sueños, como hizo Daniel cuando el rey Nabucodonosor soñó con una extraña estatua:

El obituario de Coca-Cola

En otra ocasión he hablado del análisis premortem,  una técnica que se emplea en el desarrollo de proyectos y que consiste en hacer un análisis de nuestro proyecto como si ya hubiera muerto (el proyecto). Un poco deprimente, claro, pero muy útil para poner un poco de distancia entre nosotros y el trabajo que estamos haciendo, entre nuestros sueños e imaginación desbocada y la dura realidad.

Gary Klein, analista premortem

La semana pasada hablé del análisis premortem que le practicaron al pobre médium Washington Irving Bishop, sometido a una autopsia todavía en vida, pero ya dije entonces que mi intención era hablar de otro tipo de análisis premortem, el que pueden aplicar estudiantes, investigadores, inventores, guionistas y cualquier persona que se proponga una tarea más o menos creativa, incluidas las que consisten en crear una empresa o diseñar un plan de vida, a sus futuros proyectos.

En Maneras de predecir el futuro hablé de los trucos para predecir el futuro, que en realidad suele tratarse de una predicción desde el presente, pero atribuida a profetas imaginarios, como sucede en la lectura del sueño de Nabucodonosor, que se atribuye al Daniel bíblico. También me referí a las dificultades de los historiadores soviéticos para predecir el pasado en función de los gustos cambiantes de Stalin.

Hace muchos años aplicaba, y todavía lo hago en ciertas situaciones, un método que es muy semejante a la prognóstica aplicada, esa ciencia que se ocupa de la predicción del futuro. Mi método también tiene similitudes con el análisis premortem y con los obituarios del marketing, como el de Coca-Cola.