La religión de la pelota

Dentro de poco desaparecerá el estadio Calderón de Madrid, que se mudará a la periferia y cambiará su nombre castellano por otro chino: Wanda. No veré nunca más su resplandor nocturno cuando había, justamente, partidos de noche. El barrio sur de la capital se queda sin su club emblemático, algo propio que desaparece en una suerte de enajenación.

Zinedine Zidane y la tragedia griega

En la final de la Copa del Mundo de Fútbol de Alemania, en 2006, aparecían todos los elementos propios de la épica. Se trataba de una perfecta imitación de las gestas guerreras.

¿Guerra civil larvada?

Imagen superior: Hinchas de Boca Juniors (Elpoye, CC)

Pelotas y política

El Campeonato Mundial de Fútbol ha replanteado, por enésima vez, la cuestión de las relaciones entre el fútbol y la política. Evito insistir en ella pero tiro de uno de sus hilos. La mayoría absoluta de los electores no vota pero la inmensa mayoría de la humanidad participa –místicamente, diría un sociólogo de las religiones– de los eventos futbolísticos. De ahí a admitir, como se dice con periodística alegría, que el siete a uno de Alemania-Brasil vaya a producir una crisis político-social en este país, como si no existiera de antemano, es abusivo.

El hincha y el intelectual

Me parece propio de paletos –muy paletos– establecer una dualidad excluyente entre deporte y cultura. En apariencia, si vibras con un partido de fútbol, eso significa que eres un cenutrio, incapaz de llorar con una ópera. Y si te emocionan un buen libro o una película, se supone que tienes que hacer gala de un odio visceral hacia cualquier cosa que huela a un balón, porque el mundo se divide en cultos e incultos, y el cerebro humano –ya se sabe– explota si uno intenta sacarle el jugo a la cultura y también al deporte...

Puede que el Atlético de Madrid sea un equipo minoritario, pero no pequeño. Ni por su historia centenaria, ni por sus títulos, ni por su extraordinaria personalidad.

Dos hombres y un destino - The Cult.es

Dicen los expertos en el análisis de la mente humana que la tristeza de los perdedores es superior a la alegría de quienes les han vencido, porque la felicidad siempre es finita pero el desengaño a veces no tiene límites. Eso ocurre en todas las facetas de la vida, y también en los eventos de masas en los que un equipo lucha por obtener un triunfo que va a dar satisfacción a todos sus seguidores.

Eusebio, el goleador incansable

En las últimas semanas, con la muerte de Eusébio da Silva Ferreira (Maputo, África Oriental Portuguesa, 25 de enero de 1942 - Lisboa, 5 de enero de 2014), volvió a cobrar fuerza uno de esos debates cíclicos en países de tradición futbolística: decidir quién ha sido el mejor jugador portugués de la historia.

George Best, el romántico de fútbol

Algunos jugadores son especiales, distintos al resto. No solamente por su talento, elemento indispensable y cada vez más escaso, sino por su personalidad, que se proyecta dentro y fuera del campo. Genialidad y equilibrio son dos conceptos difícilmente compatibles.

A finales de septiembre, Lionel Messi y su padre comparecieron en el Juzgado de Intrucción número 3 de Gavà. El jugador de fútbol debía declarar por un presunto fraude fiscal de cuatro millones de euros, cometido entre 2006 y 2009.