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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

"La voz de las espadas", de Joe Abercrombie

Poco más se ha podido añadir a la doble herencia de Tolkien y de Robert E. Howard ‒fundadores, con permiso de Lord Dunsany, de la fantasía heroica y del subgénero de espada y brujería‒ después de que ambos se instalasen en el panteón de los clásicos. Y aunque es cierto que otros cultivadores de ese legado como George R. R. Martin aspiran a la originalidad, lo cierto es que pocos, muy pocos escritores han alcanzado la calidad literaria en ese escenario de bárbaros, princesas y hechiceros.

Bienvenidos a Lankhmar, un laberinto con forma de ciudad, o lo que es peor, un nido de corrupción y decadencia, donde el crimen suele imponerse a la esperanza, habitado por aventureros que nunca tiemblan al blandir su espada y salpicar de sangre las antiguas calles.

A comienzos de los ochenta, Conan Rey supuso una interesante novedad entre los cómics protagonizados por el cimmerio. La intriga palaciega y las responsabilidades familiares adquirían un mayor peso en los relatos del bárbaro, que no obstante, aún conservaban una rotunda dosis de épica y magia, fieles a la tradición iniciada por el padre de la criatura, Robert E. Howard.

Conan: Los fantasmas de la Costa Negra

No recuerdo exactamente cuándo y donde conocí a este cimmerio. Podría aventurar que fue leyendo alguna de las recopilaciones de Robert E. Howard publicadas por Bruguera, o quizá hojeando un desgastado ejemplar de La Espada Salvaje de Conan. De lo que sí estoy seguro es que, desde entonces, Conan el bárbaro forma parte de mi imaginario personal, y cada vez que alguien me pregunta cómo se pueden hacer compatibles sus peripecias con la lectura de Borges o de Nabokov, saco a relucir aquella disparatada afirmación de Jardiel Poncela: “Prefiero una página de Julio Verne traducida por un analfabeto a toda la Ilíada recitada por Homero en persona”.

Conan Rey. El Fénix en la Espada

Todo lo bueno que dijimos sobre Conan Rey: La Ciudadela Escarlata es aplicable a este nuevo cómic, de los mismos brillantes autores, y que adapta, en esta ocasión, la primera historia protagonizada por el célebre cimmerio.

Las Crónicas de Conan nº 21

 
En torno a 1983, los editores de la saga de Conan habían encontrado un truco para evitar que los lectores echasen de menos a Roy Thomas. Para empezar, recurrieron a un guionista con notable habilidad para los enredos pulp, Michael Fleisher, y reforzando la oferta, mantuvieron al gran John Buscema como dibujante titular de la serie.

Llega a las librerías la segunda entrega de la serie Conan Rey (The Chronicles of King Conan, 1981-1982), la recopilación en cuatro volúmenes de la saga que Roy Thomas y Doug Moench dedicaron a aquella etapa en la que nuestro entrañable cimmerio se ciñó la corona de Aquilonia.

Investigadores de la Universidad de Sevilla han publicado un libro colectivo sobre el estudio del fenómeno televisivo Juego de tronos. La obra abarca aspectos que van desde la adaptación de la novela al producto audiovisual hasta su componente histórico y el análisis de la campaña promocional que ha realizado el canal de televisión para lanzar este producto en España.

Conan la Leyenda 12: El Trono de Aquilonia

Una imponente portada de Aleksi Briclot reclama la atención de los seguidores del cimmerio. El trono de Aquilonia, que así se llama el volumen, es la continuación del ciclo El Camino de los Reyes (Road of Kings #7-#12). ¿Su principal interés? Sin duda alguna, la presencia en el equipo del veterano guionista Roy Thomas.

Hay quien devora fantasía heroica light o se apunta a la moda de Canción de Hielo y fuego sin haber leído los libros de Martin. Es una opción respetable, pero no es a ese tipo de lectores al que se dirige Steven Erikson. En realidad, la saga que lleva su firma es literatura de muchos octanos, escrita de forma competente por un autor ambicioso y apasionado.