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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Cuentos de hadas de Angela Carter

Hemos convenido que un cuento de hadas es, primordialmente, la suma de magia, inocencia infantil y moraleja. Ahora bien, ¿es así? Podríamos aceptar esa definición, pero lo más probable es que le encontremos defectos a los pocos segundos. Y cuando llegue ese momento, lo más sensato será recordar a Angela Carter.

Cuentacuentos de cine

Parece que Hollywood ha encontrado un nuevo (viejo) filón en el folklore universal, que se ha desprendido del formato infantil made in Disney –aunque no por ello menos apasionante– para trasegar por senderos aparentemente más adultos.

A más de un siglo y medio de distancia, parece como si John Ruskin (1819-1900) hubiera escrito este cuento pensando en la eternidad. Los lectores han cambiado, es cierto, pero aún nos reconocemos en la magia de este relato victoriano, en el que su autor combina sus dotes literarias con su personal filosofía, de gran originalidad conceptual.

Al releer Pulgarcito he encontrado una frase que me parece extraordinaria por su ambigüedad. La cosa tiene lugar cuando, después de ser abandonados en el bosque por sus padres y conseguir regresar gracias a las piedras que deja Pulgarcito en el camino, los padres, se disponen a abandonarlos de nuevo. Pulgarcito oye la conversación y decide ir a buscar más piedras al río:

La opinión que sobre esta hermosa antología se ha tenido en toda Europa ha variado poco en los últimos veintiocho años. No sólo se trata de una espléndida selección de relatos clásicos y tradicionales, a cargo de Christian Strich. También es la obra maestra de su ilustradora, Tatjana Hauptmann.

Tras su participación en el tinglado Marvel, presentándonos al macizo asgardiano Thor (2011), y el thriller Jack Ryan: Operación Sombra (2014), Kenneth Branagh vuelve a demostrar que no teme al cine de encargo con esta Cenicienta de carne y hueso para la factoría Disney.

El herbario de las hadas

Hace casi dos siglos Edgar Allan Poe afirmaba que aquellos que sueñan de día comprenden muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche. Ahora, de la mano de Edelvives, podemos verlo en El herbario de las hadas, un libro que fascina y atrae nuestra atención poderosamente a través del camino que, partiendo desde sus páginas, va al encuentro del universo mágico de los sueños.

A partir de un guión escrito por Linda Woolverton, Maléfica retuerce la trama del cuento de Charles Perrault hasta conseguir que sus personajes cambien de papel, invitando a los villanos a subir los escalones de la bondad, y a la parte benéfica del elenco a descender en sentido contrario.

Érase una vez… un tiempo sin relojes

Somos niños, y no llegamos al metro y medio de altura. Nuestras madres aún señalan nuestra estatura en la pared porque temen que sus sueños infantiles dejen de tejerse con la ilusión de la inocencia. Por las noches, nos acunan con relatos de princesas y piratas, entonando estas dulces y ya familiares palabras: Érase una vez… Mientras su voz nos conduce a mundos remotos construidos de fantasía, todos soñamos con permanecer, aunque sea por unos instantes, en el país de Nunca Jamás con los niños perdidos, o dejarnos llevar por la magia del polvo de hadas que esconde una traviesa Campanilla en sus alforjas. Lugares donde la infancia se disfraza de atractivos villanos y reinas malvadas que anuncian los claroscuros de la condición humana.

Inspirada en la obra del escritor e ilustrador William Edward Joyce, a quien descubrí hace años como portadista del New Yorker, Epic: El mundo secreto es una fantasía familiar, animada en 3D, que compensa su falta de originalidad con una escenografía apabullante y una estupenda puesta en escena.