Trestesauros500

Por si no se habían enterado, recientemente nos hemos quedado sin yeti. Ocurrió en noviembre de 2017 cuando investigadores de la Universidad de Búfalo publicaron un estudio en el que habían analizado el ADN de muestras del supuesto yeti dispersas por todo el mundo en museos y colecciones privadas: pelos, piel, dientes, huesos y hasta restos de excrementos recogidos en el Himalaya y el Tibet y que durante décadas se ha creído que pertenecían a la misteriosa criatura, un animal sin terminar de identificar, quizá medio hombre medio oso…

Los científicos llevaban décadas tratando de explicar los anillos de pasto conocidos como ’circulos de hadas’ que aparecen en los desiertos del sudoeste de África. Ahora un investigador alemán parece haber dado con la clave: las termitas. Estos insectos retiran la vegetación del interior del círculo, lo que evita la transpiración de la escasa agua subterránea y, así, la pueden aprovechar.



Particularmente seductor a la hora de analizar la figura del unicornio resulta el hecho de que su mitología tenga una base real. Es muy conocida la afición del ser humano a idear leyendas a partir de los vestigios del pasado y también a partir de sus propias lagunas en el campo de la ciencia. Todo esto queda de manifiesto cuando salimos en busca del famoso corcel blanco y de cuerno ensortijado.



Las apariciones del monstruo del Lago Ness, llamado habitualmente Nessie, forman parte de nuestro imaginario popular desde comienzos del siglo XX. Que Nessie es una criatura famosa nadie lo pone en duda. Que sea auténtica es harina de otro costal.