La solución última para alcanzar la felicidad en estos tiempos de zozobra no es otra que el conocimiento. Conocimiento para sortear la incertidumbre. Conocimiento para apropiarse de esa herencia universal que es nuestro acervo cultural y científico. Conocimiento para lidiar con las emociones, adaptándonos a los vaivenes del destino.

Ciencia y circo

Para muchos, esta secuencia es el principio del arte y la técnica sin los que nuestro siglo sería inimaginable: el cine. Pero dejemos de lado este aspecto por un momento y tratemos de regresar a la intención original del experimento. Se trataba, más que de la representación unificada del movimiento —tarea que ocuparía al autor el resto de su vida—, de la búsqueda de un instante predeterminado, de un sí o no que dura menos que una milésima de segundo: se trataba de la fragmentación del movimiento mismo.

Películas incorrectas

Hace unos años, acudí a la proyección en la Filmoteca de unas cuantas películas mudas del Archivo de la Filmoteca de Viena. Muy interesantes. Nikolaus Wostry, conservador del Filmarchiv Austria, nos contó (con la traducción de Miguel Marías) algunos detalles llamativos.

Syndromes and a Century (2007), de Apichatpong Weerasethakul,  es una película que no facilita las cosas al espectador. La vi en el Festival de cine de Gran Canaria y en el coloquio posterior a la película, alguien del público dijo que no soportaba los planos que se mantienen sin ninguna razón, que no sirven para nada.

El espectador participativo

Hoy en día es difícil saber cómo se veía el cine en sus orígenes, porque nos hemos acostumbrado, década tras década, a los cambios que se han ido produciendo en el lenguaje cinematográfico. Es un asunto al que me he referido en El guión de cine y los prejuicios.

Metáforas de cine

Aceptar que la Tierra es redonda y que no se caigan los que viven en "el lado de abajo", y que, además, se mueve en el espacio a una velocidad vertiginosa, sin que nos caigamos todos, es algo que choca contra la intuición y el sentido común. No es extraño que muchos se negaran a aceptarlo.

El cine del futuro

Creo que con el tiempo en el cine irán apareciendo más versiones de un mismo guión. Lo que se llama remakes, pero no de la película, sino del guión. Eso tal vez haga que se empiece a hablar de ciertos guionistas de la misma manera que ahora se habla de autores de teatro como Shakespeare.

El cine antes del cine: Muybridge

El guionista Jean Claude Carrière, que trabajó con Luis Buñuel en películas como Belle de Jour, El discreto encanto de la burguesía o Ese oscuro objeto del deseo, decía que el cine existió mucho antes de su nacimiento oficial. Existía ya en la prehistoria, porque hay que suponer que los trogloditas soñaban, y soñar no es otra cosa que proyectar una película en el interior de nuestro cerebro.

Meterse en la película

Contaba Truffaut: “Sentía una imperiosa necesidad de meterme de lleno en las películas, cosa que lograba acercándome más y más a la pantalla para abstraerme de la sala.”

Hasta ahora he hablado de varios códigos cinematográficos que han ido cambiando con el tiempo, como sucedió con el paso del blanco y negro al color, o con la transición del cine mudo al cine sonoro. Lo que me interesa señalar aquí no es el hecho mismo de esta evolución del lenguaje fílmico, ni valorar si el cine era mejor o peor antes de cada cambio, sino la manera en la que los espectadores nos hemos ido adaptando a esos cambios, incorporándolos a nuestra percepción intuitiva e inmediata del fenómeno cinematográfico y audiovisual. Eso ha llevado a que el espectador medio o estándar rechace ahora códigos y maneras que a sus padres o abuelos le parecían propios y naturales en el cine.