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En 1916 entra inesperadamente en la escena de la ciencia-ficción cinematográfica un nuevo país, Dinamarca, al que no tendremos muchas oportunidades más de nombrar en este recorrido por la historia del género.

A comienzos de siglo, una Europa carcomida por la inestabilidad política sucumbe a un conflicto catastrófico, la mayor guerra experimentada por el mundo occidental en toda su historia. El orden social y político experimentaría una transformación profunda que daría lugar a nuevos regímenes, instituciones y tendencias sociales y culturales. Alemania e Italia se deslizaron hacia las dictaduras, Rusia cayó presa de la tiranía comunista, varias democracias otorgaron el voto a sus mujeres, el mundo colonial empezó a resquebrajarse tras haber animado las potencias contendientes los fuegos nacionalistas… y toda una generación quedaría traumatizada.

1920
Way Down East (D.W. Griffith)
Mästerman (Victor Sjöström)

La proyección cinematográfica, como la impresión fotográfica, estimula un proceso en la mente cuyo modelo podría ser la inducción hipnótica. Los mecanismos son análogos. Como análoga era la cámara obscura con respecto al funcionamiento del ojo.

Películas incorrectas

Hace unos años, acudí a la proyección en la Filmoteca de unas cuantas películas mudas del Archivo de la Filmoteca de Viena. Muy interesantes. Nikolaus Wostry, conservador del Filmarchiv Austria, nos contó (con la traducción de Miguel Marías) algunos detalles llamativos.

Como dije en el capítulo anterior de este serial web (Yo soy libre, vosotros no), hoy en día el cine mudo despierta muy poco interés para la mayoría del público (con la reciente excepción de El artista y alguna otra película). Es cierto, sin embargo, que directores, como el chino (taiwanés) Hou Hsou Hsien han intentado volver al cine mudo: en su película Tres tiempos, presenta una historia completamente muda, aunque en color. Pero, claro, no se trata de cine comercial en el más amplio sentido.

La filmografía de John Ford nos tiene a todos metidos en un puño. Su sabiduría narrativa despliega un humanismo prodigioso, que a casi nadie le resulta indiferente, a no ser que su idea del cine no pase por el clasicismo de los grandes maestros.

La magistral película de Griffith se plantea como un drama histórico. Hacia 1860 la acaudalada familia Cameron recibe en su residencia del Sur a los hijos del diputado anexionista Stoneman, pero ambas familias se separan poco después al estallar la guerra civil. 
Tras la derrota de los estados secesionistas, el diputado Stoneman y su hija Elsie se afincan en los territorios sureños, impulsado por sus objetivos políticos. 
El nuevo gobernador, un mulato llamado Silas Lynch, fomenta las relaciones de la población negra, pero uno de ellos persigue e intenta violar a Flora, una de las hijas de los Cameron, que en su uída cae por un precipicio y muere. Su hermano Ben con la auda del Ku Klux Klan, jura vengarla.

Una de las circunstancias más interesantes para echar de nuevo la mirada al cine producido en Galicia a lo largo del periodo mudo es la aparición de nuevas imágenes, rescatadas del olvido y del silencio con el deseo de ofrecerlas a los herederos de quienes las han filmado o fueron protagonistas ocasionales en las mismas. Esta labor hay que aplaudirla porque a todos nos permite entender cómo era la vida de nuestras ciudades, pueblos o aldeas y, desde el punto de vista industrial y creativo, conocer un poco más la realidad cinematográfica en Galicia durante esos años.

 
Obra maestra de Chaplin, en la que interpreta a un solitario buscador de oro que llega a Alaska, a principios de siglo, en busca de fortuna. Una fuerte tormenta de nieve le llevará a refugiarse en la cabaña de un bandido, Black Larsen, junto al gigante Mac Kay. Para sobrevivir, entre otras cosas, tendrá que comerse sus propias botas. Pero esta no va a ser su única aventura en territorio helado: Charlot seguirá luchando contra las adversidades y todo tipo de peligros con valor y entusiasmo.