graciasportadadefesq

Kornél Mundruczó (sí, he copiado y pegado el nombre, como ha hecho todo español que ha escrito sobre él) recordó al mundo que el cine húngaro existe, y que además puede ser impactante y vistoso, como demostraron las muy comentadas Semilla de maldad (2010) y White God (2014), películas “de festival” que también triunfan en las salas de versión original.

El fracaso de una granja colectiva durante unos pocos días de un lluvioso otoño. Los sueños, intrigas y traiciones que se dan en la cooperativa, observados desde la perspectiva de distintos personajes en una película llena de sarcasmo.