Mostrando artículos por etiqueta: cine español http://thecult.es Mon, 22 May 2017 15:30:08 +0000 Joomla! - Open Source Content Management es-es Crítica: "Demonios tus ojos" (Pedro Aguilera, 2017) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-demonios-tus-ojos-pedro-aguilera-2017.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-demonios-tus-ojos-pedro-aguilera-2017.html Crítica:

A ratos, esta película se mueve en terrenos ingenuos, algo que resulta paradójico ‒casi inquietante‒, ya que uno de sus temas principales es la pérdida de la inocencia.

Tenemos a un protagonista (interpretado por el muy internacional Julio Perillán) que cumple con prácticamente todos los preceptos del héroe byroniano; un director de cine culto, atractivo, libertino, rebelde, autodestructivo, destructor (y poseedor un cabello espectacular, todo hay que decirlo), con cierta afición por corromper leyes divinas y devorar inocencias. Un Don Juan, un Melmoth cuya nueva víctima es su hermanastra, una (no tan) inocente joven, encarnada ‒y aquí está el mayor reclamo del film‒ por la protagonista de la magistral El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Ivana Baquero.

La actriz, ya adulta, continúa su idilio con la cámara insuflando vida a un personaje que, como su “depredador”, tiene más de cliché que de persona de carne y hueso.

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Lugares comunes, diálogos forzados, situaciones tirando a tontorronas y demasiados discursos de los personajes filosofando y analizando sus propias conductas provocan que el guión de Demonios tus ojos esté muy por debajo de su realización.

Es en el discurso audiovisual, y no en el literario, donde la película resulta más atractiva, ya que el director Pedro Aguilera desarrolla un constante juego de puntos de vista que sirven para definir a los personajes (acentuando lo superfluo de gran parte de los diálogos), pero también como un discurso crítico sobre la sociedad actual en la que todos somos voyeurs y objeto de voyeurismo, transformando a los demás (y transformándonos a nosotros mismos) en meras imágenes sin alma.

¿Tendrían razón aquellos aborígenes que temían ser fotografiados porque la cámara nos roba el espíritu?

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El film juega de manera inteligente con herramientas como el campo y fuera de campo, proyecciones, pantallas y espacios cerrados, incluyendo la utilización del formato 4:3 (parece estar volviendo últimamente, con films como The Artist, Ida, The Assassin o Un otoño sin Berlín), que da al espectador actual, acostumbrado a imágenes panorámicas, la voyeurística sensación de estar asomándose a la película por una suerte de ventanita o mirilla.

Por lo demás, Demonios tus ojos se esfuerza demasiado en resultar perturbador o transgresor, sin lograrlo especialmente. No incluye escenas particularmente “gráficas” (más allá de algunas fugaces fotos porno de Internet), y todo el asunto del incesto está ya superado hace años, siendo un elemento frecuente en los culebrones televisivos más populares. La relación y desventuras de los personajes, si bien tienen sus raíces en Byron, a veces se acercan peligrosamente a Moccia.

Quizá habría hecho falta algo de humor negro y socarrón al estilo de los desmadres de Paul Verhoeven, un tipo que sabe que no puede haber transgresión sin humor, y que tratar de ser rompedor y serio no tiene mucho sentido.

Algo de ese humor oscuro hay, por lo menos, en el último plano de la película, una imagen de mucho poderío, de las que se recuerdan.

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Sinopsis

Demonios tus ojos está protagonizada por Ivana Baquero (Las crónicas de ShannaraEl club de los incomprendidosHielo) –que obtuvo el Goya a la Mejor Actriz Revelación por El laberinto del fauno- y Julio Perillán (Proyecto LázaroMindscapeFrágil).

También forman parte del atractivo reparto Nicolás Coronado (Pasaje al amanecerEl bosque de la felicidad), Lucía Guerrero (Grupo 7Perdona si te llamo amor), Elisabet Gelabert (Magical girlLos tontos y los estúpidosTe doy mis ojos) y Juan Pablo Shuk (NarcosNo habrá paz para los malvadosCombustión).

Oliver (Julio Perillán), un joven director de cine asentado en Los Ángeles, descubre una noche en una web erótica que la protagonista de uno de los explícitos vídeos es su hermana pequeña, Aurora (Ivana Baquero). Sorprendido y confuso, decide viajar a Madrid, tras varios años sin visitar a su familia. Comienza así una búsqueda obsesiva de respuestas, un viaje íntimo hacia la turbación y la verdad de la imagen, una historia de dominación y manipulación, sobre los límites de la moral y la pérdida de la inocencia vital y audiovisual.

Según Pedro Aguilera, Demonios tus ojos "es la historia de un director de cine. Es por lo tanto el relato de su rostro y de su mirada, la del cineasta: un invasor que quiere penetrar en un espacio privado que no le pertenece, para después mostrárselo al mundo. La cinta muestra una sucesión de invasiones, habla de la intimidad de las personas. Lo que proyectamos hacia los demás puede ser en algunos casos lo opuesto a lo que vivimos en la privacidad. Es además una película sobre la perdida de la pureza. La inocencia ya no es posible en un mundo donde “todo” está expuesto. Las imágenes ya no son cautas ni parciales, lo muestran todo. Y sin embargo, son más manipulables que nunca. Su lectura se hace cada vez más ambigua".

Entre los referentes cinematográficos, temáticos y acerca de la mirada, de Demonios tus ojos, se encuentran clásicos como El fotógrafo del pánico (Peeping Tom, Michael Powell, 1960); El hombre con rayos X en los ojos (The Man with X-Ray Eyes, Roger Corman, 1963), Vértigo. De entre los muertos (Vertigo, Alfred Hitchcock, 1958), Identificación de una mujer (Identificazione di una donna, Michelangelo Antonioni, 1982) o Arrebato (Iván Zulueta, 1979), con un punto de vista actual y universal, en torno a un mundo contaminado en exceso de imágenes, donde nos resulta difícil distinguir entre lo captado por cualquier tipo de cámara y lo verdaderamente real.

Demonios tus ojos es una co-producción hispano-colombiana de Pedro AguileraAntonello Novellino y Cristina Gallego (Ciudad Lunar, Colombia, El abrazo de la serpiente) como productores, y de Jorge Manrique Behrens (Carmelita Films) como productor asociado. 

El guión de Demonios tus ojos está co-escrito por Juan Carlos Sampedro junto con Pedro Aguilera, quien ha participado en prestigiosas citas internacionales como la Quincena de los Realizadores con La influencia (2007) o el Festival de Cine Europeo de Sevilla con Naufragio (2010).

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Good Films. Reservados todos los derechos.

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correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Thu, 11 May 2017 09:59:48 +0000
La historia de nunca acabar http://thecult.es/critica-de-cine/la-historia-de-nunca-acabar.html http://thecult.es/critica-de-cine/la-historia-de-nunca-acabar.html La historia de nunca acabar

Hace unos años el cine se ocupó de biografiar al poeta Jaime Gil de Biedma. El filme se llamó El cónsul de Sodoma y en él un excelente y sensible Jordi Mollá lidió victoriosamente contra un guión presumido y débil. Comentándolo con un amigo que había tratado al escritor, escuché su rasante censura, basada en el hecho de que (sic) había conocido a Gil de Biedma y no era para nada como lo mostraba su biopic. Pensé que aviados estamos si cada vez que se nos referencia algo histórico en el cine sólo lo entenderemos si hemos conocido a los personajes “reales” del caso.

Evoqué aquella conversación viendo 1898. Los últimos de Filipinas dirigida por Salvador Calvo. Leí y escuché opiniones de historiadores o meros aficionados a la historia que hallaban defectuosa la versión de aquellos eventos, tan novelescos por su parte, del improvisado fortín de Valer. Personalmente, juzgo la película como digna y fallida. Es cumplida la producción, suntuosa la fotografía, eficaz y climática la música de Roque Baños, pero errático el libro y descuidada la dirección de unos actores que, a menudo, como los estupendos Tosar y Errejalde, no saben muy bien qué hacer.

Abandono la crítica de cine porque el asunto de fondo es otro, la relación entre eventos históricos y ficciones novelescas, teatrales y cinematográficas. Soy de los que piensan que la ficción es ficcional, conforme a la primera ley de Pero Grullo. Un personaje histórico metido en un contexto de ficción se torna ficticio y adquiere una autonomía y una validez o invalidez propias. Nadie va a pedir a Shakespeare ser puntilloso y documental cuando pone en escena a sus reyes, a Julio César o a Tito Andrónico. Son tan ficticios como Romeo y Julieta, Hamlet y Próspero. Se sostienen o flaquean según su propia verosimilitud.

La historia de los oficiales y soldados que en un perdido destacamento filipino siguieron luchando por un imperio inexistente, ha sido motivo de estudios rigurosamente históricos y aún hoy quedan archivos sin explorar y, acaso, sorpresas que experimentar cuando salgan a la luz. En otro sentido, el 98 marcó una época intelectual española que removió el ancestral problema de la identidad. Derrotada por los Estados Unidos en América y Asia, abandonada por Europa, ¿en qué lugar del mundo se situaba España y cómo definir desde él a los españoles? ¿Valía de algo haber sido, cuatrocientos años antes, el mayor imperio del mundo? ¿Le correspondía integrarse en el Sur europeo o en el Norte africano?

La anécdota ha servido para hacer exaltaciones patrióticas, evocaciones esperpénticas, críticas a la administración militar, denuestos a una dirección política que recibió el Desastre con la corrida de toros del Dos de Mayo madrileño. El filme de Calvo vacila entre estas sugestiones sin saber cómo armonizarlas. Más allá de este ejemplo y cualquier otro, lo que retorna es el dicho de Eliecer a José en la novela de Thomas Mann: el pasado es un pozo que carece de fondo. Ciertamente, es un abismo en que nos apasionamos por averiguar cómo fue eso que tuvo presencia y la perdió por obra del tiempo, esa ausencia irrecuperable que, no obstante, nos resulta indispensable para estar en el presente.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

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correo@thecult.es (Blas Matamoro) Critica de cine Fri, 30 Dec 2016 18:26:21 +0000
Crítica: “El desconocido” (Dani de la Torre, 2015) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-el-desconocido-dani-de-la-torre-2015.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-el-desconocido-dani-de-la-torre-2015.html Crítica: “El desconocido” (Dani de la Torre, 2015)

La rutina diaria de Carlos, ejecutivo bancario, se ve alterada de forma irremediable cuando, al llevar a sus hijos al colegio en el coche, recibe una llamada de teléfono de un desconocido que le exige el traspaso a su cuenta de una importante cantidad de dinero. Lo extraño es que esa cantidad ha de salir de los propios ahorros de Carlos y de los fondos del banco en el que trabaja. La amenaza tiene tintes dramáticos pues el desconocido afirma que en el coche hay una bomba que estallará si alguno de sus tres ocupantes se baja.

La ciudad de La Coruña, hermosa y gélida, con ese tono gris que la envuelve en una neblina tenue y poética, es el escenario sabiamente elegido para desarrollar la acción de este thriller que, en su planteamiento inicial, puede recordarnos otras películas con teléfono de por medio. La ecuación bomba-vehículo-llamada telefónica funciona en el cine y así lo demuestran Speed (Jan de Bont, 1994), Última llamada (Joel Schumacher, 2002) y Cellular (David R. Ellis, 2004).

Una factura impecable, unos medios técnicos bien aprovechados, un ritmo narrativo ágil y sin apenas caídas y unas interpretaciones sobresalientes, son los elementos que sostienen la película. Esa montaña rusa al borde del mar mantiene al espectador en sus asientos y el rostro cambiante y expresivo de Carlos (Luis Tosar) es el hilo conductor de la acción. Sus lágrimas, gritos, exclamaciones… su desesperación, sus palabras, su impotencia, acotan el desarrollo del guión que únicamente cojea por el empeño de nuestros cineastas de asignarle una moraleja a cada película. Eso añade dos elementos innecesarios, el reduccionismo y el adoctrinamiento, aditamentos ambos innecesarios en el cine, donde se puede sugerir más que catequizar, y con mayor fortuna, desde luego.

El novel Dani de la Torre dirige la película con mano firme y el montaje logra milagrosas escenas claustrofóbicas, angustiosas y con una considerable descarga de adrenalina. La tensión se mantiene y la historia transcurre, al menos durante sus dos terceras partes, en una secuencia lógica y sin agujeros. Es verdad que, en su último tramo, la cosa tiene altibajos considerables, producto, sobre todo, de un desenlace algo forzado, que le resta dramatismo y le añade algo de previsibilidad.

Los intérpretes ofrecen una amplia gama de actuaciones. Desde luego, es imposible no destacar el trabajo de Luis Tosar, omnipresente en el desarrollo, hilo conductor y conductor del coche que está a punto de estallar. A continuación, el trabajo de Elvira Mínguez, actriz bellísima, plena de registros y, por ello mismo, merecedora de papeles de más enjundia. Su rostro tiene una extraña expresividad y una fotogenia admirable. No obstante, el papel de jefa de artificieros que asume aquí tiene una significación especial. Es la única persona de la historia que observa, reflexiona y concluye usando una inteligencia y una clarividencias providenciales. El hecho de que sea una mujer añade, quizá, un elemento más a la ideología que se trasluce en el guión.

Cabe destacar el debut de la jovencita Paula del Río, muy aceptable a pesar de cierto histrionismo que parece inseparable de nuestros actores muy jóvenes y, sobre todo, Javier Gutiérrez quien, desde el “Satur” de Águila Roja ha ido enhebrando una carrera plena de aciertos. La presencia episódica de Goya Toledo no añade nada; es más, siempre me pregunto qué extraña razón la hace aparecer continuamente en el cine español como la esposa anodina y poco natural de los protagonistas.

El conjunto actoral se completa con Fernando Cayo, un policía algo presuntuoso y con Marco Ruiz, el otro niño, que ejecuta con dignidad un papel muy dado a caer en la exageración.

El cine español parece decidido a no quedarse anclado en las evocaciones de la guerra civil o en cierto costumbrismo que ya parece agotado. Sus intentos por ampliar el registro de los géneros que toca son muy estimables. Desde La caja 507, por ejemplo, a El Niño, el interés del público y, por tanto, el taquillaje, han ido confirmando que la gente está dispuesta a ver películas patrias cuando estas sean interesantes, estén bien hechas y aseguren un buen rato de diversión, que es una condición inevitable del Séptimo Arte. Porque el cine no es una clase de filosofía oriental sino una manera de disfrutar con un espectáculo total. Nada menos.

El desconocido se construye sobre el guión, bastante esquemático y a veces falto de pulso, de Alberto Marini. La música es de Manuel Riveiro y tiene momentos brillantes, aunque en otros pasa desapercibida, ya que el sonido no es uno de los logros técnicos de la película. Mucho mejor me parece la fotografía de Josu Incháustegui, que hace lucir a la ciudad de La Coruña, su trazado urbano y su puerto, con gran elegancia y lirismo, contrapunto adecuado a la tragedia que se está desarrollando dentro de ese vehículo que la recorre.

Hagamos una apuesta: habrá premios para Tosar y Mínguez.

Sinopsis

Carlos, ejecutivo de banca, comienza su mañana rutinaria llevando a sus hijos al colegio, algo excepcional de lo que suele encargarse habitualmente su mujer.

Cuando arranca su coche, recibe una llamada de alguien que, si bien es un completo desconocido para Carlos, en realidad sabe todo sobre él.

Esta persona le anuncia que tiene una bomba debajo de su asiento y le comunica que tiene apenas unas horas para reunir una elevada cantidad de dinero. Si no lo consigue, su coche volará por los aires.

El director gallego Dani de la Torre cuenta con una amplia experiencia como cortometrajista y realizador para televisión (Mar Libre) y con El desconocido debuta como director de largometraje. Protagonizada por Luis Tosar, completan el reparto entre otros Goya Toledo, Javier Gutiérrez, Elvira Mínguez, Fernando Cayo, Antonio Mourelos, Ricardo de Barreiro, María Mera y Luis Zahera.

Notas del director

"¿Qué seríamos capaces de hacer ante la amenaza de perderlo todo? Casa, éxito, trabajo, familia. Ante la posibilidad de quedarnos solos. Completamente solos ¿Qué seríamos capaces de hacer por tenerlo todo? Un buen trabajo, éxito social, una casa preciosa, una familia feliz. Precisamente esa línea es el motor de esta película, ese tránsito, esas decisiones que se toman a diario pensando en el propio beneficio sin valorar, o sin importar si van en detrimento de otros.

El desconocido es la historia de Carlos, director de una sucursal bancaria, bueno en su trabajo, quizás el mejor. Con sus decisiones y tesón, el Banco ganaba dinero y él crecía en prestigio. Decisiones que hicieron ricos a unos pocos y perjudicaron a muchos otros. Pero en la vida, unos ganan, otros pierden, unos engañan, otros confían, al final cada uno a lo suyo, todo pasa y cae en el olvido.

El desconocido es una película que cuenta la historia de una venganza. En la que el verdugo es víctima y la victima es verdugo.

Un día normal, Carlos lleva a sus hijos al colegio y recibe una llamada de un desconocido. Y todo cambia. La voz le dice que bajo sus asientos hay una bomba y que o le da una elevada cantidad de dinero o la hará explotar.

El desconocido es un thriller inquietante, trepidante, en el que no hay respiro, no hay concesiones, no hay tiempo. Una montaña rusa de sensaciones encontradas, de decisiones precipitadas, de emociones, en la que todos los segundos son vitales. Una historia que te atrapará y te subirá a ese coche donde la lucha por vivir es lo único que importa.

En El desconocido hemos creado una apasionante road movie por la ciudad que catapultó a un hombre a conseguir todos sus objetivos vitales y profesionales, y que ahora se vuelve en su contra y amenaza con destruir su vida y la de sus hijos.

En mar, el viento, la lluvia, el sol, unido al latir del corazón de una ciudad que se despierta y que empuja el coche en el que nuestros protagonistas ahogan sus últimas opciones, nos ayudan a configurar una atmósfera única, bien tejida con los engranajes de una historia que espero no dejé a nadie indiferente. Mi deseo es que el espectador viaje dentro de ese coche y que no lo olvide".

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Atresmedia Cine, La Ferme! Productions, Televisión de Galicia (TVG), Vaca Films. Cortesía de Warner Bros. Pictures España.

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correo@thecult.es (Caty León) Critica de cine Sun, 27 Sep 2015 21:16:39 +0000
Crítica: "Negociador" (Borja Cobeaga, 2015) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-negociador-borja-cobeaga-2015.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-negociador-borja-cobeaga-2015.html Crítica:

Aunque no guarda relación con el estupendo thriller homónimo protagonizado por Samuel L. Jackson y Kevin Spacey, este nuevo Negociador es un film igualmente sólido, en el que se narra el comienzo del fin de ETA con abundantes dosis de humor y, por lo tanto, de una manera creíble y realista.

No me malinterpreten: ETA no tuvo ninguna gracia. Como casi todos los movimientos armados que comienzan apelando a la libertad o a la opresión, terminó convirtiéndose en una mafia dedicada al asesinato, la extorsión y otras prácticas criminales, con el mal añadido de esa cochambre dialéctica y estética con la que justificaban sus acciones en los últimos años.

Aquella rancia retórica revolucionaria, pronunciada por tipos disfrazados de alienígenas con boina, aquel escudo tan mal dibujado, aquellos chándales... todo eso SÍ resultaba hilarante, salvo por el hecho terrible de las muertes y las amenazas.

¿Por qué acabó ETA? Pues uno no es un experto en el asunto, pero es razonable pensar que, como todo, por puro tedio de su entorno. Un claro síntoma  de la caducidad de la banda terrorista (y me atrevería a decir que una saludable ayuda al proceso de paz) fueron los sketches del programa ¡Vaya semanita! emitido en la televisión pública vasca. En esas piezas humorísticas, con un tono alejado de la política pura y dura, se mostraba el ridículo del conflicto en clave de sitcom costumbrista.

¡Vaya semanita! estaba dirigido por alguien joven pero con un buen dominio del mundo audiovisual, Borja Cobeaga, quien algo más tarde también ha sido el responsable del mayor éxito comercial de toda la Historia del Cine Español: 8 apellidos vascos. Esa comedia, en principio carente de grandes pretensiones, es uno de esos casos de triunfo incontestable y ajeno a críticas o estrategias de marketing. Guste o no, su tremenda recaudación se basó casi exclusivamente en la recomendación del público.

Cobeaga, más bien especializado en el costumbrismo ligero, asume con Negociador un doble reto: presentar una película después de un exitazo (algo que te coloca en el punto de mira de legiones de envidiosos) y estrenarse en un cine algo más serio y adulto.

Negociador tiene mucho de comedia, pero dentro de una atmósfera tensa. Narra cómo podrían haber sido (y posiblemente cómo fueron) las primeras conversaciones / negociaciones entre el gobierno español y la banda terrorista en un hotel francés, con un árbitro neutral internacional.

Lo interesante es que nos describe estos hechos, pero no manejando grandes conceptos políticos, sino desde una perspectiva humana y personal. En realidad, Negociador es la historia de un tipo, un político vasco no nacionalista (magistral Ramón Barea) que no está contento con la situación, tanto por el detalle de que sus compañeros y amigos son asesinados como porque sus ex-compañeros del colegio no le saludan cuando le ven.

El protagonista no es un héroe ejemplar. De hecho, es más bien un desastre como ser humano, pero su determinación es admirable a la hora de enfrentarse no sólo a criminales que no dudarían en dispararle por la espalda, sino también a la burocracia y a las órdenes de su propio partido.

Barea lleva todo el peso de la película de manera espectacular, sin dejarse llevar por tentadores excesos, creando el retrato un hombre completamente normal, agobiado a veces, torpe en otras, valiente y cobarde según la ocasión. Todo un recital interpretativo reforzado por un acertado elenco y por la soberbia dirección de Cobeaga, quien maneja milimétricamente el suspense, la comedia, la sobriedad y el intimismo con una madurez que sorprenderá a más de uno.

Cobeaga nos muestra a los políticos y a los etarras como seres humanos, lo cual no quiere decir que se coloque en un cómodo punto neutral.

Aunque reparte estopa a los políticos, a los terroristas e incluso a los nuevos “indignados”, el realizador se sitúa claramente del lado del negociador frente a unos asesinos cercanos e incluso dicharacheros (arriesgada pero inteligente elección del excelente cómico Carlos Areces como jefe etarra), pero también soberbios e irracionales. Una letal mezcla de “cuñados” pueblerinos, hampones y fanáticos.

El sentido del humor es algo muy serio, un arma poderosa contra lo peor del ser humano. No es casualidad que tanto las dictaduras como los grupos terroristas tengan a los humoristas como objetivos a eliminar. La comedia ofrece una perspectiva que permite replantearse dogmas o status quo definitivamente podridos. Negociador, sin ser un film que provoque carcajadas, se convierte, gracias a esa comicidad, en una de las películas sobre ETA más verosímiles e interesantes de todas las que se han hecho sobre este triste asunto.

Sinopsis

Manu Aranguren es un político vasco que ejerce de interlocutor del gobierno español en las negociaciones con ETA. Lejos de ser un acto solemne y calculado, pronto se verá que las casualidades, los errores o los malentendidos marcarán el diálogo entre ambas partes. Y que la relación personal entre negociadores será clave para la resolución del conflicto.

Notas del director

"Negociador es una película que empecé a escribir por mi cuenta, sin que nadie me lo pidiese y sin saber si algún día se realizaría. Sólo me apetecía escribirla y punto. Pero la vanidad me pudo (me gustaba mucho lo que había escrito) y enseñé el guión a los actores con los que fantaseaba como protagonistas. Ramón Barea, Josean Bengoetxea y Carlos Areces se mostraron entusiasmados con el proyecto y empecé a plantearme que era posible llevar a cabo este guión, que considero muy personal y muy cercano al tono de mis primeros cortos, sobre todo Éramos pocos.

La base de la historia es real pero el argumento y los personajes son una completa invención, una ficción basada en hechos reales. No hay aspiraciones a hacer una crónica realista de las negociaciones entre el gobierno español y ETA, sino el relato ficcionado sobre un acto supuestamente solemne y grave pero repleto de pequeños detalles que convierten el acontecimiento en algo muy de andar por casa. No es una película sobre la negociación, sino sobre todo los detalles que la rodean. Y esos detalles convierten la película en una comedia. No una comedia loca y caricaturesca, sino en un enredo contenido y hasta cierto punto melancólico. Comedia bajonera sería la mejor forma de definir Negociador".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Sayaza Producciones. Cortesía de Avalon. Reservados todos los derechos.

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correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Tue, 17 Feb 2015 11:01:09 +0000
Cine, flamenco y tópicos http://thecult.es/cine-clasico/cine-flamenco-y-topicos.html http://thecult.es/cine-clasico/cine-flamenco-y-topicos.html Cine, flamenco y tópicos

Carmen la de Triana (1938)

Parece que la única mirada que interesa al cine es la que abre la puerta al tópico andaluz, a las juergas de los señoritos, a la miseria que se alivia con el cante, a la relación entre toros y flamenco, omnipresente.

El flamenco actúa así como una suerte de ambientación, de telón de fondo, delante del cual transcurren las historias, sin apenas contaminarse, sin desvelar nada de lo que se oculta tras la fiesta, el bullicio o las celebraciones. Las películas contribuyen a asentar el estereotipo del andaluz, ya reflejado en las narraciones de los viajeros románticos, tan alejadas de la realidad. Su pervivencia en la composición de personajes llega hasta nuestros días, pues proliferan en las series televisivas los andaluces graciosos, las chachas con deje andaluz, los cuentachistes...

En algunas películas esa fiesta va asociada a los ritos familiares, bautizos, bodas, entierros o a las costumbres populares de más arraigo, romerías y ferias, y aparece como un elemento más del paisaje, que, en ocasiones, tiñe de tipismo el ambiente y muestra personajes que nunca existieron en la realidad. Algunas de esas fiestas, caso de la Feria de Sevilla o de la Romería del Rocío, forman parte hoy de un imaginario general que las considera la culminación del folklorismo de papel couché, aportando personajes y escenas a las tertulias televisivas, los programas de telebasura y las revistas del corazón. La esencia de estas fiestas, la música asociada a ellas, sus orígenes y significados, se ven arrastrados por una homogeneización de las actitudes que únicamente pueden llevar a la desaparición de su verdadero sentido.

Pastora Imperio

Con respecto al cine de tema flamenco es importante destacar que ofrece líneas estéticas diferenciadas, cada una de ellas con sus propias características, comenzando con aquella más costumbrista que lo acerca a la exposición de usos y modos de comportamiento y que hace recaer el peso del argumento en alguna figura famosa, bien del ambiente flamenco, del baile o de los espectáculos al uso. Esta tendencia comienza con las iniciales muestras de cine mudo en España y continúa hasta el estallido de la Guerra Civil.

Al igual que en la grabación de discos, también es El Mochuelo el pionero en la aparición de registros visuales y a este nombre hay que añadir los de las grandes estrellas de principios de siglo, a saber, Pastora Imperio y La Argentinita.

La Argentinita junto a Federico García Lorca

Antonio Pozo El Mochuelo fue un artista extraordinariamente popular y completo, que abordaba todos los estilos. Manifestó una gran visión de futuro, poco frecuente en el flamenco, al atreverse a dejar su voz grabada en cilindros de cera, anteriores a los discos de pizarra de una cara. Su popularidad traspasó los límites de Andalucía y de España, llegando a ser muy conocido en América. Se conserva de él, por lo tanto, una gran discografía que permite estudiar los diversos estilos en el estado en el que se hallaban durante las tres primeras décadas del siglo XX.

No sólo cantó flamenco, sino que en su amplísimo repertorio había cantos regionales lo que acentuó su popularidad. Esta íntima relación entre la interpretación de flamenco y de folklore ha seguido existiendo a lo largo de toda la historia y ofrece interesantes muestras de cruce y trasvase de estilos, así como de influencias recíprocas. No hay que dejar de lado tampoco que tres grandes recopiladores de coplas populares, Demófilo, Menéndez Pidal y Manuel García Matos, han mostrado su fascinación por el flamenco y han aportado hallazgos de interés.

*Rosario la cortijera (1923)

Por su parte, Pastora Imperio trabajó en dos películas, La danza fatal y Gitana cañí. En cuanto a La Argentinita hizo Flor de otoño y Rosario la cortijera. La primera es del año 1916 y fue dirigida por Mario Caserini. La segunda se rodó en 1923 bajo la dirección de José Buchs.

Morena clara (1936)

Ambas artistas presentan un perfil muy parecido. Su talento se presentó en formatos diversos y fueron capaces de mantener una trayectoria profesional de enorme proyección, tanto en teatro, baile, cine o cante.

La finalización de la Guerra Civil devuelve la actividad a los estudios cinematográficos, mucho más en un momento en el que el cine se convierte en una parte importante del ocio de los españoles, que lo viven como una evasión que les haga olvidar, al menos en alguna medida, el negro panorama que están viviendo los que, en lugar de marchar al exilio, soportan el día a día de la convivencia en un país semidestruido, sin libertades y con gravísimos problemas de hambre, estraperlo, miseria, subsistencia en suma.

El negro que tenía el alma blanca (1927)

En este ambiente aparece la “españolada” que se prolongará hasta los años 60 del siglo XX, no sólo en películas de tema flamenco o andaluz, sino en nuestro cine de forma general. En el cine flamenco de los años 40 las presencias más reiteradas son las de Angelillo, Pepe Marchena o Juanito Valderrama, que protagonizan películas con argumentos sencillos, sentimentales, donde la música es el principal reclamo. La mayoría de esas películas fueron grandes éxitos de taquilla y construyeron la memoria sentimental de los adolescentes y jóvenes de la época.

Angelillo, por ejemplo, aunque hoy esté ciertamente olvidado, fue una gran estrella y los títulos en los que intervino marcaron un ascenso en el gusto del público. El sabor de la gloria de 1932. La hija de Juan Simón de 1935. Centinela alerta de 1936. Y su mayor éxito, El negro que tenía el alma blanca, de 1934, todas ellas anteriores a la guerra.

De El negro que tenía el alma blanca hubo una versión anterior, de 1927, protagonizada por la gran estrella Conchita Piquer. En el año 1951 se realizó la tercera versión de esta película, en este caso con María Rosa Salgado y Antonio Casal como principales intérpretes.

La Lola se va a los puertos (1947)

Sin duda, el papel más destacado en el cine folklórico-flamenco lo tenían las intérpretes de copla, como Gracia de Triana, Estrellita Castro, Marifé de Triana, Juanita Reina, Antoñita Moreno o Imperio Argentina. Entre los hombres sobresale, desde luego, la figura cenital de Antonio Molina, a cuyo nombre hay que añadir los de Rafael Farina, Joselito, el gran Manolo Caracol y, ya en los años más recientes, Manolo Escobar.

Los Tarantos (1963)

Una línea más seria y menos costumbrista fue iniciada por Duende y misterio del flamenco de 1952, dirigida por Edgar Neville. El drama flamenco, por otro lado, tuvo su principal intérprete en la genial Carmen Amaya, protagonista del gran éxito de 1936 María de la O y que llegó a participar en películas rodadas en Hollywood, como Pierna de plata de 1944, un musical en blanco y negro.

Su película más interesante es, sin embargo, Los Tarantos, de 1963, bajo la dirección de Francisco Rovira Veleta, con la interpretación, además, de Antonio Gades y el cante de Chocolate.

En estos últimos casos, la ruptura de los tópicos produce, a la par que una mejor consideración crítica, un evidente alejamiento de los grandes públicos, cuyos gustos cinematográficos ya iban por otro lado.

Continúa en El cine flamenco de Carlos Saura

Copyright © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

 

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correo@thecult.es (Caty León) Cine clásico Fri, 09 Jan 2015 09:30:41 +0000
Crítica: "El Niño" (Daniel Monzón, 2014) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-el-nino-daniel-monzon-2014.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-el-nino-daniel-monzon-2014.html Crítica:

Durante la etapa en que se dedicó a la crítica, Daniel Monzón ya demostró amor, conocimiento y respeto por el arte cinematográfico, sin pararse a hacer distinciones clasistas entre productos artísticos y comerciales.

En su faceta como cineasta, se ha ido acreditando como un dotado profesional, y sus filmes han ido mejorando en calidad, desde la irregular pero llamativa El Corazón del Guerrero hasta los recientes y vibrantes thrillers Celda 211 o el largometraje que ahora llega a las pantallas, El Niño.

Varias líneas argumentales se cruzan y convergen en este policíaco fronterizo de evidentes guiños al western (que incluyen un “Billy el Niño” de razonable parecido físico con “El Zurdo” Paul Newman), donde las localizaciones del Estrecho de Gibraltar adquieren enorme importancia, fundiéndose con los mismos personajes.

Daniel Monzón despliega sabiduría técnica y narrativa –ayudado al guión por el casi siempre efectivo Jorge Guerricaechevarría- con algún que otro momento espectacular. En este aspecto, destacan unas secuencias de acción con helicóptero que harían palidecer de envidia al Michael Mann de Corrupción en Miami.

Una de las grandes virtudes de Monzón es que realiza sus películas pensando en el público. Se centra en contar una buena historia, en lugar de afianzarse como autor personal que machaca a la audiencia con sus traumas. {youtube}qB2ef_1jcKc{/youtube}

 En todo caso, pese a tratarse de un thriller directo y contundente, la película no está exenta de cierta ambición que se refleja en una duración generosa y quizá demasiados platos girando al mismo tiempo.

En ese sentido, las subtramas difieren en interés tanto como difiere la calidad de las interpretaciones. Frente a la parte “joven” del elenco, algo más blanda, se hacen más interesantes los momentos protagonizados por los policías: unos extraordinarios Luis Tosar, Eduard Fernández y Sergi López, bien dirigidos y llenos de matices.

Cabe quizá, lamentar un clímax más tenso y espectacular, a la altura de las expectativas que va forjando la película a lo largo de su metraje, y un mayor aprovechamiento del gigantesco actor Ian McShane, quien apenas tiene líneas de diálogo y sólo parece pasearse por Gibraltar en una suerte de guiño al elegante narco que interpretó en su momento Fernando Rey en French Connection.

Sinopsis

Estrecho de Gibraltar, la frontera sur de Europa; apenas dieciséis kilómetros separan África del Viejo Continente. Riesgo, adrenalina y dinero al alcance de cualquiera capaz de atravesar esa distancia en una lancha cargada de hachís volando sobre las olas y con la policía pisándote los talones. El Niño y el Compi quieren iniciarse en el mundo del narcotráfico, lo que para ellos es casi un juego.

Jesús y Eva, agentes de Policía, llevan años tratando de demostrar que la ruta del hachís es ahora uno de los principales coladeros de la cocaína en Europa. Su objetivo es El Inglés, el hombre que mueve los hilos desde Gibraltar, su base de operaciones. La violencia creciente de las advertencias que reciben les indica que sus pasos van por buen camino…

Los destinos de estos personajes a ambos lados de la ley terminan por cruzarse para descubrir que el enfrentamiento de sus respectivos mundos era más peligroso, complejo y moralmente ambiguo de lo que hubieran imaginado.

Notas del director (Daniel Monzón)

«Cada día los periódicos recogen todo tipo de noticias sobre la incesante lucha entre policías y narcotraficantes, lanchas rápidas aprehendidas con toneladas de hachís, contenedores de falsos plátanos rellenos de cocaína, avionetas fumigadoras cargadas de polen, barcas de pescadores con doble fondo… son innumerables manifestaciones de un negocio, el de la droga, que mueve millones y que en determinadas zonas del Estrecho de Gibraltar forma casi parte de una cultura de frontera, la cultura del contrabando, que ha pasado de padres a hijos a lo largo de los siglos como medio de subsistencia. Son millones de euros al alcance de cualquiera que se atreva a enfrentar el mar, el viento y la ley atravesando la distancia de apenas dieciséis kilómetros que separa África de Europa. Un escenario de excepción en el que tres países de dos continentes, Reino Unido, España y Marruecos, conviven en áspera vecindad y policías y delincuentes de varias nacionalidades han de arreglárselas día a día para sorprenderse mutuamente…

El Niño es una aproximación no tanto al fenómeno de la droga como a los personajes que se mueven en esos mundos enfrentados y que viven esta aventura en carne propia. Para llenarla de vida, Jorge Guerricaechevarría, mi co-guionista, y yo nos instalamos por un tiempo en la zona para nutrirnos al máximo de lo real y conocer de primera mano los escenarios y las experiencias de boca de sus protagonistas, ahondando en ambas caras de la ley para tratar de reflejar los dos lados. Lo que me atrajo desde el principio era la posibilidad de plantear una película de aventuras contemporánea anclada en la realidad; una historia que dibujara por el camino el retrato del fascinante universo del Estrecho, un enclave caliente y famoso en todo el mundo –la llamada Puerta de Europa- pero extrañamente poco tratado por el cine hasta la fecha. Todos conocemos de sobra el negocio del narcotráfico en otras latitudes, fundamentalmente de mano de la ficción americana, pero apenas habíamos visto en la pantalla lo que sucede aquí.

Nuestro primer reto consistió en localizar y convencer a auténticos "gomeros" –los que cruzan el Estrecho cargados de hachís en lanchas rápidas o "gomas"- de que nos contaran sus experiencias. Tras un tiempo tirando de distintos hilos, lo conseguimos. Casi todo el mundo en la zona conoce a un amigo de un amigo que se dedicó en su día a ello… Escucharles por fin hablar con ese discurso directo, vivaz, cargado del reconocible humor del sur de España y de su particular forma de entender la vida nos marcó de inmediato el tono de la historia. Me di cuenta de que los actores que debían encarnar a estos chicos tenían que salir de la calle, reflejar con toda su carga de frescura, inconsciencia y veracidad lo que los auténticos "gomeros" nos transmitían. Supimos que, aparte del dinero rápido, lo que les movía más profundamente era un espíritu juvenil de rebeldía contra la autoridad sumado a la adictiva descarga de adrenalina que suponía jugarse la vida en el mar a 80 nudos por hora; pero, sobre todo, su mayor punto de enganche era el apasionado sentimiento de camaradería que les unía, el sentirse tan próximo, con la intensidad que te otorga vivir experiencias al filo de la muerte, a tu reducido círculo de colegas.

También los agentes de la autoridad nos abrieron sus puertas con enorme generosidad y, en el fondo, sentimos que había un cierto vínculo entre las motivaciones de ambos; un mismo sentimiento de desafío ante el peligro y también, por qué no, una adicción a la adrenalina que se traducía o bien en la persecución de una "goma" a toda velocidad por el Estrecho, o en el mucho más complejo seguimiento, minucioso y prolongado en el tiempo, de alguna red de narcotraficantes con la intención de desmantelarla hasta su cúpula. Siempre con la férrea, en ocasiones obsesiva, voluntad de acabar con lo inacabable, como Quijotes contra esquivos y poderosos molinos, y desde una camaradería igualmente intensa aunque no exenta a veces de traiciones… Su constante enemigo, la tentación del dinero.

El de Jorge y el mío estaba siendo un viaje geográfico y humano apasionante y era exactamente el mismo viaje emocional que yo quería trasladar a la pantalla. A medida que pisábamos el terreno me daba cuenta de que el poder visual de la película tenía que estar dictado de forma casi documental por esos subyugantes paisajes del sur y sus fuertes contrastes; junto a barrios deprimidos cuyas gentes adoptan el trapicheo con la misma cotidianeidad con la que disfrutan del sol, el mar y el pescado, aparece la opulenta Andalucía de las urbanizaciones exclusivas, llena de campos de golf, puertos deportivos, hoteles de alto standing y residencias de lujo en cuyos rincones también anida otro tipo de trapicheo pero vestido de Armani… Nos sumergimos en el bullicio de las fronteras de Gibraltar y, al otro lado del océano, en las de Ceuta y Marruecos; desde allí, en el sensorial norte de África, donde el avance del sueño (o más bien pesadilla) occidental por la costa marroquí contrasta con los atavismos más profundos del Magreb. Como omnipresente leit motiv unificador de todos estos mundos, el mar, su horizonte, su atracción, el misterioso magnetismo de las aguas del Estrecho, el choque turbulento del Mediterráneo contra el Atlántico…

La película se basa en toda esta riqueza de contrastes y, de hecho, es lo que define su espíritu, la lucha que para todos los personajes significa vivir en un mundo fronterizo, entre dos aguas; a caballo entre un continente y el otro, entre lo que les dicta la pasión y la razón, entre la moral y la doble moral, entre la tentación de cruzar o no la línea… De igual modo la historia bascula entre dos polos, el viaje de iniciación emocional del grupo de adolescentes y el día a día de los policías, presos de su mundo obsesivo y paranoico... Las dos líneas terminan confluyendo, invadiendo las fronteras la una de la otra, para revelar cuántos puntos compartían en común desde un principio. Al final, los personajes luchan sin saberlo contra algo más grande que ellos, un entramado de codicia que se los traga, mastica y escupe, un mar de corrupción tan inabarcable como el océano que todos ellos pueden contemplar desde ambos lados del Estrecho.»

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2014 Ikiru Films, Vaca Films y Telecinco Cinema. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.

 

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correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Mon, 15 Sep 2014 16:02:24 +0000
La salvación por el apellido http://thecult.es/critica-de-cine/la-salvacion-por-el-apellido.html http://thecult.es/critica-de-cine/la-salvacion-por-el-apellido.html La salvación por el apellido

Llego tarde para comentar Ocho apellidos vascos, el filme de Martínez Lázaro que se ha convertido en la gran pegada histórica del cine español. Entonces: no lo haré. Diré un par de cosas impresionistas y todos contentos.

La historia “seria” y sentimental es mala pero la caricatura de los prototipos nacionales, andaluz y vasco, aunque cargada de sal gorda, resulta eficaz y tiene golpes muy graciosos. En ambos casos, la papeleta es rescatada por el actor Dani Rovira, una suerte de galán cómico, sutil en lo ocurrente, seductor y fotogénico en lo amoroso, siempre consciente de que la película o la salva él o no la salva nadie.

Otra cosa me sugiere el divertimento. De los caricatos nacionales españoles se han encargado los sainetistas de esta península y también de las tierras de ultramar, donde siempre los cómicos supieron distinguir los tics de vascos, catalanes, andaluces y gallegos. Los castellanos se salvan porque no abundan en la emigración.

En la película que evoco, sin embargo, hay algo que me chirría. Aparecen unos terroristas etarras, convenientemente caricaturizados, pero terroristas que evocan a otros terroristas de los que hemos sufrido durante casi medio siglo. Y no estamos ante un esperpento, sainete de superficie y tragedia de fondo, como lo habría resuelto Valle-Inclán. Estamos ante un divertimento donde la kale borroka y el almacenamiento de metralletas es una excusa para que un sevillano haciendo de vasco se lleve de calle a unos vascos atormentados por los ocho apellidos de la estirpe.

¿Estamos los habitantes de esta piel de toro tan lejos y tan amablemente evocativos del terrorismo como para sonreírnos de esos “muchachos de la gasolina”, como gentilmente los definió uno de los políticos más deplorables y cavernarios de estas tierras? Sí, de estas tierras, porque un muerto por terrorismo tiene toda la Tierra por sepultura.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2014 Lazona Films y Kowalski Snow Films. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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correo@thecult.es (Blas Matamoro) Critica de cine Mon, 09 Jun 2014 09:03:22 +0000
Regentado http://thecult.es/cine-clasico/regentado.html http://thecult.es/cine-clasico/regentado.html Regentado

Nunca fui admirador de La Regenta de Clarín, nick de Leopoldo Alas. Será porque la leí cuando era muy joven. O porque me pareció –ahí va la primera boutade– una mala copia de Madame Bovary, de Flaubert, que, dicho sea de paso, tampoco me gustó nada. Tanto Emma Bovary como Ana Ozores me parecieron unas tontas señoritas de provincias, un poco malfolladas y subyugadas por tíos estúpidos, redichos y cursis.

No me sentí atraído por los encantos de Ana ni por sus tribulaciones existenciales entre el alma del Magistral de la catedral Fermín de Pas (un onanista con ínfulas eclesiásticas) y la entrepierna de ese playboy de casino que es Álvaro Mesía. Todo ello enmarcado en la imaginaria ciudad de Vetusta, más conocida como Oviedo, cuyas comidillas vecinales también me pillaban muy lejos, tanto en lo espiritual como en lo físico, de mi Vallecas circundante.

Sin embargo, esta Regenta (la mujer del antiguo regente de la Audiencia, don Víctor Quintanar, un tío impotente que luce cuernos con honor) se ha cruzado varias veces en mi camino. La última vez, cuando preparaba una adaptación en 3D, producida por un conocido cineasta. Nunca llegué a dirigir ese proyecto… ni este pudo llevarse a cabo. La crisis, ya se sabe.

No hace mucho, gracias a otra aventura en la que me embarqué, me dispuse a ver la adaptación que se rodó en 1974, poco antes de morir el dictador, cuando la España en tonos sepia de Vetusta tanto se parecía a del blanco y negro de la televisión pública.

Andaba yo en esas, cuando recibí la llamada de mi amiga, la actriz Chiqui Fernández, invitándome a ver la adaptación teatral que se está representando en los Teatros del Canal… ¿Así que no te gustaba La Regenta? Pues si no quieres caldo, toma dos tazas…

Pero, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:

La Regenta fue producida por Emiliano Piedra allá por 1974. En un primer momento, quiso que lo dirigiera Luis Buñuel. Aquello no pudo ser, y entonces le encomendó la dirección a Orson Welles. Ahí es nada. El genio, que ya había trabajado para el productor español en Campanadas a Medianoche, le tuvo entretenido durante una temporada para, finalmente, decir que no. Cuentan que, tras una velada sumamente animada –ustedes ya me entienden–, Welles perdió el guión en un restaurante.

Luego llegó al proyecto Pedro Olea. Ante el retraso que sufrió el rodaje debido a que la actriz principal quedó embarazada, también se bajó del tren. Y fue así como cayó en manos de uno de los talentos más importantes del cine español y europeo de todos los tiempos: Gonzalo Suárez

(Inciso: esto va por aquellos que dicen que el celuloide patrio es una mierda. Por favor, que los más propensos al insulto vean Remando al viento y luego hablamos. Ah, ¿que no la han visto? La ignorancia es terriblemente atrevida).

El guión, obra de Juan Antonio Porto, es bueno. La suya era una labor difícil y complicada, ya que trata de condensar en apenas 100 minutos una novela con mucha carga reflexiva y con más de doscientos personajes.

Por desgracia, La Regenta de Suárez ha envejecido mal. Se deshilacha por momentos. Hay cosas que faltan, y otras que sobran. Por una parte, es una pena que el destino nos privara de un duelo interpretativo entre las dos hermanas más grandes del cine español, Emma Penella y la increíble Terele Pávez.

Como he sido admirador de las dos, me quedé con las ganas de ver a la segunda en el papel de doncella traidora, Petra (interpretada finalmente por Charo López), y se me cae el alma a los pies al ver a la primera tratando de encajar en un personaje que no es el suyo. Esa fuerza de la naturaleza que era la Penella no cabe en la escasa encarnadura de Ana Ozores. La rompe por las costuras. 

Mención aparte merece Adolfo Marsillach como Víctor Quintanar. Este intérprete estaría creíble aun haciendo de ET. También destaca un joven Antonio Iranzo, ejemplo de cómo los secundarios españoles siempre dan la talla, aunque sea en pequeñas secuencias.

En cabecera de reparto, encontramos a dos figuras internacionales, el inglés Keith Baxter –el príncipe Hal en Campanadas a medianoche– y el también británico Nigel Davenport, a quien recordarán por películas como Viento en las velas (1965), Un hombre para la eternidad (1966), El último valle (1971) o Carros de fuego (1981).

Los medios son holgados, y eso queda de manifiesto en la dirección artística de Miguel Narros.

La Regenta © Teatros del Canal, Come y Calla Producciones, Manuel Álvarez Producciones. Reservados todos los derechos.

Una tarde de 2012. Teatros del Canal, en Madrid. La sala verde. Parece la Cúpula del Trueno de Mad Max.

¿Sería yo capaz de resistir los embates de una segunda Regenta en un solo día? Sorpresa. La versión escénica que me dispongo a comentar está ambientada en nuestros días. Vetusta se ha transformado en un plató de telebasura, donde los habituales tertulianos nos demuestran que el cotilleo es el deporte nacional de todas las épocas, y que únicamente ha cambiado su terreno de juego. Antes solo sucedía en el casino. Ahora se extiende al país entero gracias a las cámaras de televisión.

El cura y confesor ha sido sustituido por el psicólogo (Fermín de Pas, encarnado por David Luque), experto en libros de autoayuda, al que acudimos a contarle nuestras mismas frustraciones. El de antes nos absolvía y el de ahora nos da cita para la próxima semana, como una reedición de la misa. Casualidades.

El seductor de pueblo se convierte en estrella cinematográfica venida a menos. El Regente es ahora un político igual de impotente. Y la doncella traidora se transforma en un trasunto gay de Jesús Mariñas

Como maestra de ceremonias y conductora del programa, una basuróloga que puedes reconocer en cualquier canal de televisión.

La presentadora es el único personaje inventando por las autoras –Marina Bollaín y Vanessa Montfort–, pero mezcla todos estos ingredientes humanos para destruir, ahora sí, a una frágil Ana Ozores (Mariona Ribas), protagonista involuntaria de este reality show.

El diablo –perdón, diablesa– se encarna en la todoterreno Chiqui Fernández. Es frívola y cruel, profesional y despiadada, seductora y maleducada… Sí, vale, se me ve el plumero pero es que, además de amiga mía, es una gran actriz. Suerte que tengo.

Toda la historia aderezada con Facebook, webcams, Twitter, cámaras ocultas, paparazzi… ¡Y encajan perfectamente en la historia!

Nadie que no supiera que está asistiendo a una adaptación de una novela urdida a finales del XIX pensaría que no es una obra original, con el autor sentado en el patio de butacas.

En resumen, una gran adaptación. Toma el espíritu de la novela y lo deconstruye –que dirían los popes de la alta cocina–: esto es, toma los mismos elementos con otra textura y nos la sirve con distinta apariencia… ¡pero el sabor es el mismo que quiso transmitirnos Clarín!

No es que sea una versión moderna. Es que es muy buena. Lo que demuestra dos cosas: la primera es que las grandes historias, las clásicas, funcionan allá donde las coloques, así que pasen muchos años, porque su universalidad reside en su reflejo imperecedero del alma humana. Y la segunda: que yo soy un gilipollas que, cuando leyó La Regenta, no supo encontrar sus valores. Una gran noticia. Todos podemos cambiar. Sólo es cuestión de horas de esfuerzo y encontrar las herramientas adecuadas. Y no estoy hablando de política. O sí.

Copyright © Pedro Luis Barbero. Reservados todos los derechos.

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correo@thecult.es (Pedro Luis Barbero) Cine clásico Fri, 06 Jun 2014 11:50:22 +0000
Reflexiones sobre "Ocho apellidos vascos", de Emilio Martínez Lázaro http://thecult.es/critica-de-cine/reflexiones-sobre-ocho-apellidos-vascos-de-emilio-martinez-lazaro.html http://thecult.es/critica-de-cine/reflexiones-sobre-ocho-apellidos-vascos-de-emilio-martinez-lazaro.html Reflexiones sobre

Ha sido un acierto sentarse a ver la película más taquillera de la historia del Cine español dejando pasar unas semanas desde su estreno , y mucho más todavía escribir algo sobre ella habiendo comprobado cómo esta comedia tan poco transgresora y tan previsible se alza a las más altas cotas de audiencia que recordamos desde Avatar.

En seguida les explicaré por qué creo que no transgrede nada cinematográficamente hablando, y por qué es previsible hasta desembocar en un tercio final ciertamente desacertado. Pero lo primero es asimilar lo ocurrido con Ocho apellidos vascos en esta España de 2014, sacudida por la penuria económica, descreída de sus dirigentes y autoridades, y escéptica sobre el futuro hasta un límite que no se recordaba desde hacía décadas.

Nadie daba por ella un euro, salvo lógicamente sus autores y productores (que no son necesariamente lo mismo). Así de claro.

Aquel viernes de marzo, el gran estreno era Dallas Buyers Club, que venía con la etiqueta del Oscar al mejor actor protagonista, y en aquellas fechas (¡un mes y medio tan sólo ha pasado!) los cuadernillos especiales de Cine dedicaban sus espacios estelares a Hotel Budapest de Wes Anderson y Non-Stop de Jaume Collet-Serra (¿se sabe algo de ellas hoy?).

Las críticas fueron tirando a malas, salvo alguna excepción que demostró al final conocer mejor que los demás los gustos del público. Internet no jugó un especial papel en ninguna campaña multimillonaria para lanzarla a la cartelera. La prensa la relegó a espacios enunciados como “Otros Estrenos”. Las radios y las televisiones… ¡Ay, radios y televisiones y su información sobre Cine!

Todos esos medios de comunicación se rebelaron como inservibles para el exitazo que le esperaba inesperadamente a este film modesto, porque hay todavía un medio de comunicación más poderoso que esos: las conversaciones de la gente en la calle, en el supermercado, en el trabajo, al recoger los niños en el cole, al compartir cena de amigos el sábado por la noche. Ese ha sido el bastión de Ocho apellidos vascos, que encadenó un primer fin de semana magnífico en las taquillas con una semana posterior en la que todas esas conversaciones se sucedieron en España y tejieron una tupida red de voluntades y de información que fue mucho más lejos de lo que una pieza del más afamado crítico cinematográfico podrá llegar nunca. El boca-oído. La gente se fía más del gusto de las personas de su entorno que de los sesudos análisis escritos o telegrafiados.

Y entonces… se consagró el golpe magistral a las teorías destructivas del Cine español, las que defienden quienes sin ver más de dos películas al año atacan la producción entera con el argumento de que “son gente de izquierdas”, y las de los propios profesionales del Cine español que achacan a un gobierno y a la red Internet ser el origen de sus males. Tanto perjudican al Cine los unos como los otros, como queda demostrado con este milagro inesperado.

¿Era el IVA el culpable de que la gente no fuera al Cine? ¿Lo era el precio de la entrada? ¿Lo era la calidad de las películas? Como es usted un lector o lectora inteligente, ya sabe contestar a esas preguntas.

Y ahora vamos con lo previsible y lo mínimamente transgresor de la propuesta. Estamos ante una comedia, género en el que su director es especialista y ha tenido no pocos éxitos, desde Amo tu cama rica (1991) o El otro lado de la cama (2002) (curiosamente para ser un especialista en comedias, su mejor título es un thriller, La voz de su amo).

Es una historia sobre una pareja abocada al amor por mucho que su desarrollo indique lo contrario (¿les hago la lista de las comedias que se han hecho con ese mismo argumento?).

Gira en torno a una boda, tipo Historias de Filadelfia pero en un pueblo costero del País Vasco. Se ampara en la confusión de identidades y en los equívocos (La Cava, McCarey, Lubitsch, Quine, Tashlin…). Y tiene un tercio final en el que se deja llevar hacia el previsible desenlace dejando su gamberrismo saludable de lado y convirtiéndose en una comedia romántica tipo Medianoche de Leisen, es decir, perdiendo su efectividad.

A pesar de que sea poco sorprendente y de que estemos ante una comedia argumentalmente vista millones de veces, la película de Martínez Lázaro es valiente y atrevida, y muy muy necesaria.

Los españoles tenemos que reírnos un poco de nosotros mismos y cuando alguien pone al lado a una jovencita vasca de estirpe nacionalista y a un andaluz de costumbres españolistas, exagera los tópicos regionales (tribales) para ponerlos en cuestión y agita el vaso mezclador, el resultado es una hora y media de entretenimiento y risa asegurada.

Ocho apellidos vascos no trasciende géneros ni reglas. Trasciende los tabús de una sociedad enferma que necesita estos ejercicios de terapia colectiva. Con unos diálogos encajados milimétricamente al estilo y formas de vida de vascos y andaluces, con unos actores que se creen sus personajes (especial talento el de Karra Elejalde, pero muy aceptables también Dani Rovira y Clara Lago) y una función que supone una corriente de aire fresco en el encastillado Cine español.

Copyright del artículo © Víctor Arribas. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2014 Lazona Films y Kowalski Snow Films. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

 

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correo@thecult.es () Critica de cine Tue, 29 Apr 2014 08:56:31 +0000
Crítica: "Al final todos mueren" (2013). El eterno fin del mundo http://thecult.es/critica-de-cine/critica-al-final-todos-mueren-2013-el-eterno-fin-del-mundo.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-al-final-todos-mueren-2013-el-eterno-fin-del-mundo.html Crítica:

Desde que el Cine existe, las películas divididas en capítulos más o menos estancos y dirigidas por varios realizadores han pecado de falta de unidad, dispersión de estilos y disfunciones artísticas variadas. Al final todos mueren es un típico ejemplo… de los tres casos. Cinco historias episódicas, desangeladamente hilvanadas, y dirigidas por Javier Botet, Javier Fesser, David Galán Galindo, Roberto Pérez Toledo y Pablo Vara nos proponen un nuevo viaje del cine español al fin del mundo (3 días, Fin, Los últimos días, Los días no vividos y ahora ésta) abordado desde posiciones hasta ahora inexploradas en los títulos citados. A saber:

42 días antes del impacto: un capítulo de experimentación narrativa e interpretativa, con Botet en la dirección. Un asesino en serie encierra y mata a sus víctimas, siempre mujeres, pero no puede vencer al fin del mundo, que chafa sus planes.

Los románticos del fin del mundo, 13 días antes del final, un igualmente fallido acercamiento a los jóvenes de hoy sin mañana, dirigido por Pérez Toledo. Un grupo de jóvenes sin futuro se lanzan a buscar el amor de su vida con la presión de aprovechar bien el tiempo y probar cosas inéditas en su experiencia sensorial. Posmodernidad en el apocalipsis.

8 dias antes del impacto, un interesante fogonazo con varios personajes reunidos en un chalet disputándose los tickets para la salvación, con Pablo Vara dirigiendo. Conseguir entrar en uno de los búnkeres que darán cobijo a los privilegiados convierte a los amigos en carne de ansiedad.

El hombre del mañana, a tres horas del impacto, el inevitable humor español siglo XXI con la historia del bebé del fin del mundo que podría firmar Álex de la Iglesia, pero que dirige Galán Galindo. Gustará a los aficionados de la última generación.

Prólogo y epílogo, un glorioso doble episodio con forma de prólogo-epílogo que nos sitúa en el mismo espacio inmenso que Gravity y que ya adelanto es el más satisfactorio de la película. Javier Fesser entiende a la perfección la perspectiva con la que hay que mirar este acontecimiento planetario que será la destrucción de la Tierra.

Los directores, sus actores y sus técnicos han reunido un muy limitado presupuesto por cabeza para rodar (en Moraleja de Enmedio y Madrid) esta sugerente rareza que va a sorprender a muchos espectadores. Alguno de los cineastas que han buscado inspiración para esta teoría de cómo afrontar el final de los días habrá visto 4:44 Last Day on Earth de Abel Ferrara, pero ha quedado a años luz de su profundidad psicológica, de la hondura de sus personajes y de la brillantez de su propuesta formal, a pesar de que en Al final todos mueren se busque sorprender precisamente con esa variedad de su estructura, que contraviene la narrativa clásica.

Puestos a bucear en análisis cinematográficos sobre el neo-apocalipsis, destaca la propuesta de la británica Perfect Sense, de David Mackenzie: los seres humanos van perdiendo sus sentidos… si es que alguna vez los han tenido, o lo que de teorización sobre el final del mundo tal y como lo entendemos pueda tener Lo imposible, de J.A. Bayona, que es bastante.

Sinopsis

Quedan pocos días para el fin de la humanidad a causa de un meteorito que impactará sobre la tierra. En este contexto los protagonistas de cinco historias intentarán dar sentido a sus vidas antes de su desaparición definitiva: un asesino psicópata enfrentado a la necesidad de finalizar su plan maestro, una invasión de románticos empedernidos a la caza desesperada del amor, la encarnizada batalla por lograr el acceso a unos supuestos búnkers que ofrecen la salvación y una embarazada a punto de dar a luz al último bebé del planeta.

Copyright del artículo © Víctor Arribas. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2013 Meteorito Films. Cortesía de 39 Escalones Films. Reservados todos los derechos.

 

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correo@thecult.es (Víctor Arribas) Critica de cine Tue, 29 Oct 2013 19:04:43 +0000