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Pese a lo que pueda parecer, las películas de robos nos hablan de nuestra propia experiencia. No de nuestras tentaciones delictivas, por supuesto, sino de esos anhelos que podríamos colmar con un arranque de coraje. O de locura. Al fin y al cabo, un gran robo de guante blanco exige esas tres condiciones: ganas de dar ese golpe que cambiaría la vida de cualquiera, valentía para seguir el plan, y por supuesto, la chifladura necesaria como para no pensar en el juez o en la cárcel.

Crítica de "The Pelayos" (2012)



En The Pelayos, Eduard Cortés convierte en ficción la auténtica historia de la familia García Pelayo, conocida por una hazaña singular: sus integrantes, por medio de un ingenioso método, hicieron saltar la banca en algunos de los casinos más importantes del mundo.

Lo segundo que debería haber hecho Pablo F. Fenjves después de corregir este guión es pensárselo dos veces antes de darlo por bueno. Desde luego, el guionista no es el único culpable de que esta película parezca un telefilm de sobremesa, pero buena parte de la culpa recae sobre sus espaldas.



Tripp Kennedy (Patrick Dempsey) entra tranquilamente en una sucursal bancaria poco antes de la hora de cierre, justo en el momento en que dos bandas distintas convergen por casualidad con intención cada una de realizar un atraco.

Diabolik (John Phillip Law), atractivo y educado ladrón de una época muy sicodélica, no está contento con todas las cosas buenas –y brillantes- que le da la vida. 



El guionista de Esto no es un atraco Joe Wein y su hermano Max, que desarrolló la historia junto a Joe, quieren dejar una cosa clara. “Nunca robamos un banco” dice Max. “Mucha gente que leyó la historia cree que está basado en un hecho real, y muchos de ellos han preguntado si en realidad yo lo robé. La verdad es que no lo hice. Aunque hay gente que todavía sospecha.”

"Gambit" (Michael Hoffman, 2012)



En 1966 llegó a las pantallas Ladrona por amor (Gambit), otro intento de poner los puntos sobre las íes de lo que debería ser el robo perfecto. El cine de atracos estaba de moda en los sesenta, y Ronald Neame consiguió que esta película figurase entre las ofertas más atractivas del género, gracias a un reparto encabezado por Michael Caine y Shirley MacLaine.

Según el productor Jerry Weintraub, fue en una conferencia de prensa durante la gira promocional de Ocean’s Eleven en Roma donde se planteó por primera vez a los actores y a los realizadores la cuestión de hacer una secuela.



El director Steven Soderbergh dice que todavía no había concluido el trabajo para Ocean’s Twelve cuando ya empezó a pensar en ideas para la próxima entrega Ocean’s Thirteen.

Paul Newman tiene claras las razones por las que El golpe se convirtió en un clásico instantáneo: "Creo que entre Bobby [Robert Redford] y yo funciona a la perfección la química de la camadería masculina, y eso es algo que agrada a los espectadores. Nuestro caso es parecido al de Gable y Tracy".