Mostrando artículos por etiqueta: cine coreano http://thecult.es Mon, 22 May 2017 15:31:03 +0000 Joomla! - Open Source Content Management es-es Crítica: "Train to Busan" (Yeon Sang-ho, 2016) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-train-to-busan-yeon-sang-ho-2016.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-train-to-busan-yeon-sang-ho-2016.html Crítica:

En lo que llevamos de siglo, los zombis han pasado de ser “propiedad” de los aficionados al cine terror a convertirse en un producto de consumo general. El éxito de la adaptación televisiva del cómic The Walking Dead, las “marchas zombi” (zombie walk), la avalancha de comedias zombi a raíz del éxito de Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004), glamourosas muñecas infantiles zombi, videojuegos, monólogos zombi (!)... todas estas cosas y alguna más han “democratizado” a los zombis, y de paso han terminado por cansar un poco.

¿Habría que dejar un tiempo de descanso a estos muertos vivientes? Indudablemente, al menos hasta que a alguien se le ocurra alguna verdadera idea nueva. ¿Es posible hacer algo de interés con ideas trilladas y con los clichés del género? Pues uno diría que no, pero Train to Busan viene a demostrar que sí, que “lo de siempre”, si se hace con arte y convicción, puede resultar estimulante.

train2

Esta película surcoreana se basa en una idea muy sencilla: zombis en un tren. Los pasajeros de una especie de AVE oriental han de enfrentarse a una epidemia de muertos vivientes (en su variedad hiperactiva y corredora), combatiendo peligros tanto fuera del tren como dentro de él.

No hay mucho más que contar, pero aun así, el espectador se involucra en la película: ríe, se agobia, llora...

¿El secreto? Un ritmo excelente, buenos actores y unos personajes por los que no sentimos el tradicional desdén. Nos importa que puedan morir, y nos duele cuando lo hacen.

train3

Sin ser una película barata, Train to Busan sí tiene un presupuesto más limitado que las grandes producciones de Hollywood, pero aprovecha al máximo sus recursos. Ese efecto digital de avalanchas de zombis que veíamos en Guerra Mundial Z (Marc Foster, 2013), se vuelve a utilizar en Train to Busan, de una manera más económica, pero mucho más efectiva, precisamente porque es frecuente que las raciones pequeñas sepan mejor que los atracones.

Train to Busan contiene humor, pero no es una comedia zombi. Es una película que proporciona todo tipo de emociones, como suele ser frecuente en el cine surcoreano, bastión desde hace ya no pocos años del buen cine de entretenimiento, ese que da al público lo que quiere y aporta algo más que no se esperaba.

{youtube}vtoi708GPWk{/youtube}

Sinopsis

Train to Busan de Yeon Sang-ho (The King of Pigs, The Fake) es la sensación del año en Corea, con más de 11 millones de espectadores en su país y rompiendo taquillas allí donde se estrena (Taiwán, Hong Kong, Australia, Francia), se estrenará en nuestro país el 5 de enero 2017.

La película se presentó en la sección oficial del Festival de Cannes, donde se convirtió en una de las películas más comentadas y valoradas por la crítica. Después el film ha arrasado en todos los festivales donde se ha presentado:

Un brote viral misterioso pone a Corea en estado de emergencia. Sok-woo y su hija Soo-ahn suben al KTX, un tren rápido que une los 442 km que separan Seúl de Busan. Pero justo en el momento de su partida, la estación es invadida por zombis y uno de ellos sube a bordo del tren. Mientras el tren alcanza su máxima velocidad, los pasajeros tendrán que luchar por sus vidas.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © A Contracorriente Films. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Fri, 23 Dec 2016 13:12:23 +0000
Crítica: "La doncella" (Park Chan-wook, 2016) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-la-doncella-park-chan-wook-2016.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-la-doncella-park-chan-wook-2016.html Crítica:

Hace más o menos una década, el cine surcoreano se puso de moda entre la cinefilia española. La principal causa fue la excepcional película de Park Chan-wook Oldboy (2003) un adaptación del manga homónimo de Minegishi Nobuaki que a todos impactó por su intensidad, originalidad y asombrosa realización.

Como todas las modas, pasó pronto (ahora toca lo de “el mejor cine se hace en televisión”), pero Corea del Sur sigue teniendo la oferta cinematográfica más estimulante del planeta, con películas que en muchas ocasiones no hacen distinción entre lo artístico y lo comercial, y un nivel de producción y calidad cinematográfica por lo general muy alto.

Es una pena que la última película de Park Chan-wook tenga un estreno tan limitado en nuestro país y muchos ni puedan disfrutar en pantalla grande de las exuberantes imágenes de esta adaptación de la novela Fingersmith (Sarah Walkers, 2002).

la doncella 2

Cambiando la original ambientación victoriana por la Corea de los años 30, ocupada por los japoneses, el film se mueve entre el relato gótico y el cine negro, pero impregnándolo todo con un oscuro sentido del humor que hace que esta sea una de las películas más ligeras de Park Chan-wook, pese a contar con no pocos momentos sórdidos y macabros.

El film cuenta con algunos giros-sorpresa de guión que no voy a revelar aquí, aunque el comentario se quede algo cojo por ello. Baste con decir que La doncella se divide en tres partes, cada una centrada en uno de los personajes (casi al estilo Rashomon). Se trata de una elección narrativa discutible en su efectividad.

Lo que Park Chan-wook nos relata es una historia de falsedades (y falsificaciones), traiciones, pasiones tórridas, codicia y perversión, con su dosis de choque cultural entre invasores y ocupados.

Nos hallamos ante una película de contundente protagonismo femenino, con un poderoso mensaje a favor del combate contra la opresión y “cosificación” que ejerce el hombre sobre la mujer, algo valioso a día de hoy, aunque la película transcurra en un contexto histórico muy específico del pasado.

la doncella 3

En realidad, dejando de lado todas las cuestiones relativas al guión y el fondo de la historia, lo más importante en La doncella es la propia sensualidad de la película. Las imágenes, el sonido y el montaje están dirigidos no tanto a complacer al cerebro sino a los ojos, las vísceras y demás órganos corporales, proporcionando una amplia variedad de sensaciones: opresión, curiosidad, sorpresa, paz, lujuria...

Cuando uno acude a ver una película de Park Chan-wook, generalmente es recompensado con una historia sorprendente e impactante, pero lo mejor es la propia experiencia audiovisual, la inyección de cine puro, independientemente del contenido literario.

La doncella es un film altamente recomendable para casi todo el público, salvo para quienes se sientan incómodos con las escenas subiditas de tono, aunque estén rodadas con virtuosismo, como en esta ocasión.

{youtube}udw1pj6UjQs{/youtube}

Sinopsis

Corea, década de 1930, durante la colonización japonesa. Una joven carterista (Sookee) es contratada por un falso Conde para robar la herencia de una rica mujer japonesa (Hideko) que vive recluida en una gran mansión bajo la in uencia de un tirano (Kouzuki). Para ello Sookee se hará pasar por su doncella.

La doncella es la nueva obra maestra del aclamado director Park Chan-wook (Oldboy, Stoker) ganadora del Premio del público en el Festival de Sitges. Un deslumbrante relato de suspense inspirado en la novela Fingersmith, de la escritora británica Sarah Waters. Con poderosas interpretaciones de Kim Min-hee (Ahora sí, antes no) como Lady Hideko, Ha Jung-woo (The Chaser), como el estafador y el sensacional debut de la actriz Kim Tae-ri, como la doncella Sookee, Park Chan-wook crea una inolvidable experiencia cinematográfica.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Moho Film, Yong Film. Cortesía de La Aventura Audiovisual. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Mon, 05 Dec 2016 23:00:26 +0000
"The Host" y la verosimilitud http://thecult.es/juego-de-espejos/the-host-y-la-verosimilitud.html http://thecult.es/juego-de-espejos/the-host-y-la-verosimilitud.html

En Las leyes del relato dije: “El mismo espectador que acepta como verosímiles los viajes a la velocidad de la luz, un instituto para magos que existe en un plano paralelo al mundo ordinario o una extraña civilización llena de orcos, hobbits y elfos, no aceptará algo tan sencillo como que un hombre normal y corriente pueda arrojar a su enemigo al otro lado de la Quinta Avenida con sólo la fuerza de su brazo (Las paradojas del guionista, 75).”

Ahora bien, la cosa cambia si ese hombre normal y corriente ha recibido una descarga de rayos gamma y, en realidad, es la Masa.

Escenas de ese tipo se pueden ver en la adaptación cinematográfica de La Masa hecha por Ang Lee, y las aceptamos porque estamos viendo “una película de superhéroes”.

thehosthulk

Las películas de superhéroes tienen sus propias leyes de verosimilitud, que no coinciden con las de las películas realistas, como se explica en Las leyes del relato y en todo el capítulo Realidad y ficción.

Las películas de monstruos, o “con bicho” también tienen sus leyes, que no son las mismas del realismo, ni tampoco exactamente las de los superhéroes.

En las películas con bicho el único personaje que puede hacer lo que hacen los superhéroes y los supervillanos es el bicho. Los demás personajes se ajustan a las normas de un mundo realista en que las personas no pueden volar, ni trepar por las paredes ni lanzar bolas de fuego. A pesar de ello, los protagonistas son capaces de hacer cosas que ningún ser humano corriente podría llevar a cabo.

Es difícil creer que nadie, por muy entrenado que esté, pueda sobrevivir a un monstruo como el de Alien, pero Sigourney Weaver lo consigue, porque los monstruos también se ajustan a las reglas y esperan más de la cuenta para liquidar a sus enemigos, dando así una oportunidad al héroe de escapar.

thehostalien

En la película coreana The host (2006), de Bong Joon–ho, aparece un monstruo. Como se decía en la campaña promocional: “Primero fueTiburón, después Alien, ahora llega The host“. El espectador está, pues, advertido de que va a ver una película en la que las leyes de la verosimilitud aplicables al realismo no van a respetarse. Aquí sucederán cosas semejantes a las de Tiburón o Alien: la verosimilitud esperada es la del cine de bichos.

Sin embargo, The host resulta inverosímil a muchos espectadores, cuyas expectativas quedan defraudadas. Y esto sucede porque la película es demasiado verosímil.

El error de la campaña de promoción consistió en crear la sensación de que se trataba de otra típica película de monstruos al estilo de Tiburón o Alien, en la que los héroes se ajustan con bastante exactitud a las leyes de la verosimilitud heroica: son ágiles, capaces de lanzar un arpón y clavárselo al monstruo a mucha distancia, tienen siempre balas en los rifles, o al menos, si se quedan sin balas, el monstruo se despista un instante; también tienen pequeñas debilidades, por ejemplo cierta afición al alcohol o al miedo, pero su compartamiento en acción es especialmente diestro.

Si pensamos en Sigourney Weaver en Alien, la recordamos con la mandibula apretada y la mirada fija, sudorosa pero decidida, con una clara apostura de heroína. No sucede lo mismo en The host. La familia protagonista es un desastre, se mueven como personas normales, torpemente; se equivocan una y otra vez, son estúpidos; las cosas raramente les salen de la manera prevista, no siempre les quedan balas y no siempre el monstruo se despista.

El monstruo también es un poco torpón. Es cierto que tiene una agilidad prodigiosa y se mueve en el agua con soltura, pero en tierra firme a veces se tropieza y corre como si fuera un gigantesco bebé, desacompasada y pesadamente. Bong Joon–ho se preocupó especialmente de que su aspecto fuera el de una posible mutación, rechazando los primeros bocetos en los que la criatura tenía un aspecto más monstruilmente agraciado.

Lo que Bong Joon–ho parece haberse propuesto en The host es responder a la siguiente pregunta: “¿Qué sucedería si un monstruo nacido de una mutación provocada por la torpeza humana apareciera en el mundo real?”.

Sucedería, por ejemplo, que el monstruo no aparecería de manera sorpresiva, justo cuando el espectador estuviese ansioso y preparado para llevarse una sorpresa, sino que se presentaría a plena luz del día y delante de mucha gente; también podría suceder que la incompetencia de las autoridades fuese más peligrosa que el monstruo. Sucedería, en definitiva, que si una familia más bien tirando a torpe decidiese perseguir al monstruo, tendría que apañárselas de cualquier manera para conseguir un mapa del alcantarillado y las armas necesarias; y sucedería que a veces los responsables de sus desgracias serían ellos mismos.

Pero la novedad de The host no consiste tan sólo en contar los problemas que encontraría una persona, y no un personaje de película de bichos, que se enfrentase a un monstruo semejante. Eso es algo a lo que la segunda mitad del siglo XX nos ha acostumbrado con decenas de antihéroes, tanto en la literatura, como en el cine o el comic. Stan Lee y Jack Kirby transformaron en los años 60 y 70 el comic de superhéroes al crear personajes como Spiderman o Los Cuatro Fantásticos.

En las primeras aventuras de Spiderman, con guión de Stan Lee y dibujos de Steve Ditko, el superhéroe tenía terribles enemigos como el Lagarto, el Doctor Octopus o el Duende Verde, pero lo que verdaderamente interesaba al lector eran los problemas personales de Peter Parker, el muchacho que se escondía tras la personalidad de Spiderman: su vida con tía May, sus dilemas amorosos con Mary Jane y Gwen, sus problemas con su editor Jonah Jameson.

Lee y Kirby acentuaron aquella interesante esquizofrenia que ya se intuía en Superman y Clark Kent, pero que no había sido bien aprovechada. Posteriormente, esta manera de presentar a los héroes se ha convertido en un nuevo género, con obras tan extraordinarias como Watchmen o Miracle Man.

Así que The host no es tan original en este sentido, el de mostrar desde un punto de vista más realista los problemas de los héroes, pero sí lo es en la manera de contarlo. La diferencia fundamental reside en el estilo. Cuando el inseguro, tímido y torpe Peter Parker se pone el traje de Spiderman, todo cambia: desde ese momento se comporta como un verdadero superhéroe, agil, fuerte y capaz, aunque de vez en cuando sus pensamientos nos revelen que no todo era tan brillante como parecía.

thehostspiderman

En esta página de Spiderman, Peter Parker se preocupa por los celos de Gwen, como cualquier muchacho, pero cuando “llega el momento de la acción” se pone el traje ajustado se convierte en un héroe. El traje, ya se sabe, transforma a un caballero y a un superhéroe.

Lo mismo sucede con las películas de monstruos: aunque nos muestren las debilidades de los héroes, cuando llega el momento de la acción, las cosas empiezan a suceder de manera diferente. La cámara magnifica sus movimientos, los estiliza, y todo sucede de una manera extrañamente sincronizada entre los héroes y los bichos.

Bong Joon–ho no hace eso. Mantiene la coherencia de estilo en todo momento, lo que no quiere decir que la película no sea tan deslumbrante desde el punto de vista técnico y estético como su obra maestra Memorias de un asesinato. Pero prescinde de los artificios del género y sólo los utiliza para burlarse de ellos, para seguirlos durante un instante y luego dar la vuelta hacia otro lado. Nunca olvida que su intención es mostrar qué sucedería en el mundo real, con personas reales, si un monstruo mutante llevara el caos y el miedo a Seul. Y tampoco deja de lado el humor o la crítica política, ni siquiera en los más terribles momentos.

Esa es su gran apuesta y lo que hace a The host una película distinta, pero también es su gran debilidad para muchos espectadores, pues estamos demasiado acostumbrados a la falsa verosimilitud de las películas de monstruos de Hollywood, en las que las cosas suceden siempre de manera épica y donde el humor apenas tiene cabida, excepto como bromas tópicas entre los personajes.

A esta decepción contribuye una campaña promocional que crea falsas expectativas, de las que es difícil librarse incluso a pesar de que Bong Joon–ho decide enseñarnos al mostruo enseguida, de manera casi casual y a plena luz del día, quebrando la primera regla de las películas de monstruos: la aparición inicial debe ser sorprendente y aterradora, y debe tener lugar tras una tensa e intrigante espera.

Así que una película puede resultar poco verosímil precisamente porque intenta contar las cosas de manera verosímil, pero sin ajustarse a la verosimilitud convencional propia del género de las películas de monstruos.

thehost0

También se le reprocha a Bong Joon–ho usar el humor y el ridículo en los momentos menos adecuados, como en el primer funeral por las víctimas del monstruo. Sin embargo, es esta mezcla de tragedia y comicidad, de lo sublime y lo banal, de lo emocionante y lo chistoso lo que caracteriza a muchas grandes obras narrativas, las que van más allá del tópico y de las reglas convencionales. A Shakespeare también se le reprochaba:

“Los admiradores de este gran poeta nunca encuentran menos motivos para satisfacer sus expectativas de excelsitud que cuando aquél parece totalmente decidido asumirlos en la zozobra y ablandarlos con emociones tiernas recurriendo al declive de la grandeza, a los peligros de la inocencia o a los sufrimientos del amor. Nunca pasa mucho tiempo sin que un chiste fácil o un equívoco vulgar interrumpa sus momentos delicados y conmovedores. Tan pronto se pone en movimiento, se contiene, reprimiendo o destruyendo con repentina frialdad el terror o la piedad que estaban naciendo en el espíritu.” (Samuel Johnson, Prefacio a Shakespeare)

La campaña de promoción debería incidir más en la novedad que supone The host, no porque sea un nuevo escalón en las películas con bicho, la siguiente etapa tras Tiburón y Alien, sino porque es una manera nueva de contarlo.

Al ver The host uno se hace consciente de las convenciones que dominan su experiencia estética, de los códigos que nos condicionan inevitablemente. Por otra parte, como se explica en la paradoja del libro Antes del principio siempre hay algo, la errónea campaña de promoción muestra que a veces es mejor no tener expectativas que tener expectativas erróneas.

The host no respeta las convenciones del género, del mismo modo que Memorias de un asesinato no respetaba las del género policíaco y, tal vez por ello, se podría decir que no es una película “con bicho” aunque haya un bicho en ella.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Daniel Tubau) Juego de espejos Tue, 23 Feb 2016 11:48:11 +0000
Crítica: "Snowpiercer (Rompenieves)" (2013) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-snowpiercer-rompenieves-2013.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-snowpiercer-rompenieves-2013.html Crítica:

Desde la novela Nosotros, del ruso Yevgeny Zamyatin, una de las primeras antiutopías de la historia, pasando por Rebelión en la granja o 1984, hasta nuestros días, con Los juegos del hambre, la ficción distópica ha sido un género de inagotables recursos. Ya sea por su aterradora cercanía con la realidad o como fórmula de protesta, nos atrae y nos repele, pero es innegable que nos arrastra con ella hasta los más dispares infiernos de nuestra imaginación.

Uno de estos infiernos es el telar en el que se teje la trama de Snowpiercer, basada en el comic francés post apocalíptico Le Transperceneige, de Jacques Lob y Jean-Marc Rochette.

El director coreano Bong Joon-ho vuelve al ruedo cinematográfico tras su grandiosa The Host y su punzante Mother para ofrecernos una de las producciones más caras y ambiciosas del cine surcoreano, con Park Chan-Wook como productor. Es, además, su primer filme en ingles con vistas a hallar una mayor proyección internacional.

El punto de partida es muy original. Un sistema diseñado para poner punto y final al calentamiento global obtiene resultados funestos y congela la Tierra. En esta nueva era glacial, los últimos supervivientes del planeta viajan a bordo de un tren cuyo motor infalible y eterno jamás se detiene.

Este vehículo, a modo de perversa arca de Noé, separa a la humanidad por castas, convirtiendo los vagones finales en una suerte de Auschwitz futurista, cuyos ocupantes se ven subyugados por una especie de invisible Gran hermano.

En este limbo infinito se desata una rebelión que no puede sino avanzar hacia adelante, atravesando la pirámide social, desde el proletario al dictador. Ello nos sirve para reflexionar sobre la estructura de clases, los privilegios, la esclavitud, y al mismo tiempo, asistir a grandes escenas de acción y violencia, con toques de ese humor coreano tan a destiempo que es como un oasis en medio de un desierto.

Con una magnífica evolución, manteniendo el suspense en todo momento y desembocando en una perfecta resolución, el realizador coreano cuenta además con un elenco de actores infalible, en el que destacan Tilda Swinton, grotescamente caracterizada y sublime en toda la absurdez, crueldad y excentricidad de su personaje, ese personaje odiado a lo largo de los tiempos que es el funcionario rastrero y servil; un Chris Evans ejerciendo una vez más de héroe, con Jamie Bell como escudero; John Hurt y Ed Harris, cuya sola presencia en la película es ya más que un reclamo; y el enorme Song Kang-ho, actor omnipresente en el cine coreano y uno de los actores fetiche del director y el productor.

La majestuosa y claustrofóbica dirección artística, siempre en espacios cerrados que contrastan con los prodigiosos paisajes exteriores, refleja los más diversos e inquietantes ambientes en cada vagón, espejo de cada estrato social. Muchos de ellos representan el hedonismo desenfrenado de la clase alta, y otros albergan un aura pesadillesca y escenas de auténtico terror surrealista. Todo ello converge en una escalofriante distopía de la que Orwell o Huxley podrían sentirse orgullosos.

El simbolismo de Snowpiercer (Rompenieves) es atractivo por lo que tiene de evidente. No es una película panfletaria, pero su mensaje no está oculto, y éste no es otro que evidenciar, a través de ese microcosmos, un retrato de la sociedad actual, de la que no hay salida sin descarrilamiento. En definitiva, una vigorosa metáfora sobre el poder y las diversas formas y herramientas de control social, fácilmente extrapolable al mundo que habitamos.

Sinopsis

Un fallido experimento para solucionar el calentamiento global acabó con la mayoría de vida existente en el planeta. El último tren llamado Snowpiercer (Rompenieves) se mueve en círculos por el mundo, con un motor en perpetuo movimiento, a través de un desierto de hielo y nieve. Los últimos supervivientes de la Tierra se amontonan en sus vagones, divididos entre la clase explotada, que vive en la sección de cola sufriendo hambre y frío, y la clase poderosa, que viaja en los primeros vagones con todo tipo de privilegios y excesos. La vida en el tren es un círculo vicioso hasta que un día, un joven llamado Curtis, líder de la sección de cola, decidirá cambiar el estado de las cosas, al mismo tiempo que descubrirá todos los secretos del tren y de la propia condición humana.

Esta adaptación de la novela gráfica “Le Transperceneige” de Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb (reeditada como “Rompenieves” en España por Bang!) está producida, entre otros, por Park Chan-wook (Old Boy, Stoker), y se verá en España en su versión extendida, sin cortes ni censuras.

Entre la ciencia-ficción distópica y la acción épica se mueve esta oscura historia sin concesiones. Un mundo post-apocalíptico, hermanado con “1984” de George Orwell. Un poderoso espectáculo audiovisual que no da tregua al espectador. En la lúcida y feroz historia de Snowpiercer (Rompenieves) convive el cine fantástico con referencias políticas, filosóficas, de crítica social y estrafalario humor.

El guión de Snowpiercer (Rompenieves) ha sido adaptado por el propio Bong Joon-ho y Kelly Masterson (Antes que el diablo sepa que has muerto). La banda sonora corre a cargo de Marco Beltrami (nominado al Oscar por En tierra hostil y El tren de las 3:10). El diseño de producción es de Ondrej Nekvasil (El Ilusionista) y la dirección artística de Stefan Kovacik (El Secreto de los Hermanos Grimm).

Para Snowpiercer (Rompenieves) se construyó el decorado de un tren de 650 metros de largo, en el Estudio Barrandov de la República Checa. Los efectos visuales están supervisados por Eric Durst (Spiderman 2) y el coordinador de especialistas es Julian Spencer (Promesas del Este, 28 semanas después).

La distribución en EE.UU. corre a cargo de The Weinstein Company, que adquirió diversos territorios después de que la película se convirtiese el año pasado en un fenómeno que batió todos los récords de recaudación en la historia del cine surcoreano.

Copyright del artículo © Irene Galicia del Olmo. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes y sinopsis © Moho Films, Opus Picture, Radius-TWC, CJ Entertainment. Cortesía de Good Films. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Irene Galicia del Olmo) Critica de cine Fri, 09 May 2014 15:32:12 +0000
¿Quién teme al griego (clásico) feroz? Oldboy, no http://thecult.es/tercera-cultura/quien-teme-al-griego-clasico-feroz-olbdoy-no.html http://thecult.es/tercera-cultura/quien-teme-al-griego-clasico-feroz-olbdoy-no.html ¿Quién teme al griego (clásico) feroz? Oldboy, no

Las humanidades han estado, están y estarán ahí. ¿Por qué? Porque nos proporcionan nuestra individualidad, y cuando hablo de individualidad, no hablo de identidad, una palabra demasiado usada, para mi gusto, en estos tiempos. De hecho, por eso los estudios de humanidades son tan peligrosos para quienes se preocupan de la identidad de la masa y no de la del individuo.

Esta es una reflexión que me acompaña en mi día a día. Y en estos días de pasión (del griego páthos, sufrimiento), en los que España se ha llenado de vírgenes dolorosas, pensaba yo que deberíamos sacar una virgen dolorosa por una materia concreta de las humanidades: crucificada, enterrada y que corresponde a unos pocos resucitar para las nuevas generaciones que pasan por una educación formal.

Además, es curioso porque encaja bastante bien con las fechas que acabamos de pasar. Hablo del griego clásico, y digo que parece oportuno sacarlo a colación porque varios estudios que han abordado la figura de Jesús desde un punto de vista no religioso han señalado que se asemejaba bastante a la figura de un sofista, concretamente de la Segunda Sofística. Y en cualquier caso, para poder moverse como se movió, históricamente parece coherente que supiera hablar griego clásico, el idioma de cultura de la época, y que no era el del conquistador latino.

El griego clásico en la educación formal está dando sus últimos estertores. Me lo imagino como una Margarita Gautier tuberculosa, manchando de sangre sus pañuelos de seda, entre el olor de las camelias, y ante el horror de sus admiradores. El destino de esta materia, al menos en la educación formal no obligatoria, parece destinado a extinguirse, a ser el próximo pájaro dodo del mundo de las letras.

El lector podrá argumentar que no soy objetiva, porque yo soy licenciada en Clásicas. Más aún: me especialicé en griego, y hasta que no fui capaz de el leer griego clásico de Longino y Heliodoro, no paré.

Es cierto. Me aprendí casi la obra entera de Hesíodo (¿Quién? El autor a quien debemos el mito de creación del hombre y el de la jarra –sí jarra, no caja- de Pandora, y el de Prometeo). Pero no fue por obligación. Cuando acabé el instituto pensé: «Bueno, si quiero ser escritora y saber algo de cultura, lo más práctico será empezar por el principio y por lo más cercano». Y así, según próximos y ajenos, me cerré las puertas a una vida de lujos y reconocimientos, tal vez, como licenciada en Publicidad o Ciencias Políticas. Qué se le va a hacer, siempre he tenido un poco o bastante de bala perdida.

Ahora bien, este artículo no es para hablar de mí. Solo pretendo poner mi experiencia personal al servicio de mi argumentación, para que lo que voy a explicar ahora no suene a la locura de alguien que lleva demasiado tiempo sin dormir, aunque ese fuera mi caso cuando sucedió lo que me lleva al nudo de este artículo.

Siempre he padecido de insomnio. Siempre. Desde el día 1 de mi vida en este planeta. Ningún médico me ha podido dar una explicación más allá de “cada cual tiene su ciclo biológico”. Bien. Sin embargo, ser insomne o dormir a deshoras y poco tiene ventajas. Una de ellas es que ves la programación buena de la tele en abierto. Siempre ha sido así.

Hace unos dos o tres días, después de pasarme los días huyendo de programación de Semana Santa y de los derivados de las conspiraciones del Código Da Vinci, me encontré a las 2:15 de la madrugada con Oldboy, de Park Chan-wook, director de la llamada Trilogía de la Venganza a la que Oldboy pertenece, y cuya última película es Stoker (2013).

Con Oldboy, además de convertirse en, digamos, musa de Quentin Tarantino, el realizador consiguió el Gran Premio del Festival de Cannes, el galardón al mejor director en el Asia Pacific Film Festival, y el de mejor director del Festival de Sitges, entre otros. Con Thirst, su particular película de vampiros y que les recomiendo encarecidamente, triunfó de nuevo en Cannes en 2009, con el premio del Jurado.

Había visto Oldboy cuando se estrenó, por casualidad. No había entradas para la película que iba a ver y sabía de los reconocimientos de Oldboy, pero nada más. Así que entré absolutamente virgen a ver aquella historia singular, que se desarrolla durante unas dos horas. Me quedé fascinada, aunque no habría sabido decir exactamente por qué, y pese a las quejas de mi acompañante.

Oldboy es una película extraña. Tiene un sentido del humor intrincado y retorcido, pero está ahí. Tiene momentos grotescos y otros de lucha, que a la vez de ser de una gran violencia son auténticas coreografías: no creo que haya muchas escenas de lucha que mejoren a la del pasillo, entre otras cosas porque no peca del defecto más habitual, uno movimientos de cámara que no te dejan ver quién pega a quién. Tardaron tres días en rodar la escena, y fue sin cortes. De principio a fin.

De Oldboy también se recuerda la famosa escena en la que Dae-su, el protagonista, tiene que comerse un pulpo vivo. Defensores de los animales, tápense los oídos: no fue uno, fueron cuatro, porque tuvieron que repetir la toma cuatro veces. Eso sí, consuélense, Choi Min-sik, el actor que engulló los pulpos enteros y vivos, rezó una plegaria por cada uno de ellos, siguiendo sus creencias budistas.

Visualmente es, a la vez, todas esas cosas. Pasa de la violencia más brutal al humor socarrón, y de ahí, a la belleza más absoluta (como la imagen final en un paisaje invernal) que se vuelve en segundos grotesca, solo con un cambio de gesto en segundos.

Si han llegado a leer hasta aquí, se preguntarán qué narices hago hablando de pasos de Semana Santa, de griego clásico y de Oldboy.

¿Y si les digo que Oldboy serviría como material para enseñar a los alumnos (mayores de 16 años) qué es una tragedia clásica? Tiene todos los elementos. (Y a partir de aquí vienen spoilers) El héroe que ha cometido un error que ha causado la muerte de una inocente sin saberlo, el destino del que no puede escapar, el castigo que no comprende, incluso su determinación por descubrir qué ha ocurrido y cuál es el motivo de toda aquella desgracia es calcado a la que demuestra Edipo en Edipo rey, tragedia de Sófocles, y modelo del género para Aristóteles.

Tanto Dae-su como Edipo luchan por averiguar la verdad, sin saber que esa misma verdad con la que ellos creen que harán justicia los destruirá. Cuando descubren que ambos son culpables de acabar con la vida de un inocente y de incesto (uno con su madre, otro con su propia hija, Mi-do), Edipo se arranca los ojos, Dae-su se corta la lengua.

Evidentemente, hay diferencias, pero precisamente ese es el error en el que incurren muchos filólogos: pretenden encontrar fotocopias perfectas. A veces, yo misma me he comportado como un sabueso buscando el olor de lo clásico y encuentras dos líneas calcadas de Homero: ¡Eureka! (En griego quiere decir, «lo he encontrado, por cierto»).

Sin embargo, de eso no va, o no debería ir el estudio de la tradición clásica en épocas posteriores. Lo que interesa es la intertextualidad, la hipertextualidad, o las relecturas, si quieren un término más simple y directo. A través del estudio de nuestra antigüedad –de la de Europa quiero decir–, podemos analizar, interpretar la película de un director de Corea del Sur, de 2003. ¿Vamos? ¿No les parece un milagro de resurrección?

Más arriba, hacía referencia a todas las similitudes, pero de lo que muchas veces se olvidan los filólogos que trabajan la tradición clásica es que tan importante es lo que hay como lo que no hay. Por ejemplo, cuando en una escena del crimen se analizan las manchas de sangre, los científicos expertos saben que no solo deben tener en cuenta las manchas, sino los huecos, porque pueden delatar la presencia de una persona.

O más aún, en astronomía, la semana pasada se descubrió un planeta con unas características que lo situarían en una zona de habitabilidad (no hagan las maletas todavía, solo quiere decir que podría ser habitable, falta por determinar, por ejemplo, qué tipo de atmósfera tiene y la masa, lo cual es bastante importante para decidir si podemos construir allí un par de urbanizaciones).

¿Saben cómo se ha descubierto? Con el llamado método de tránsito, es decir, midiendo la leve disminución del brillo de una estrella cuando un órbita a su alrededor se cruza en la línea de visión de la Tierra. Vamos, que descubrimos algo porque vemos que falta algo, luz.

Algo semejante ocurre con los agujeros negros. ¿Cómo sabemos si existen si no emiten luz? Precisamente por la que falta. Bueno, es una explicación burda de un fenómeno más complejo, pero me sirve para mi argumentación.

Todos estos métodos se aplican perfectamente a los estudios de humanidades. ¿Qué falta y por qué? En Oldboy faltan dioses, pero hay villanos. Falta alguien que determine su destino. Nadie ajeno a Dae-su lo lleva a revelar el secreto que arruinará su vida, es decisión suya. Y el villano es, en realidad, la víctima de Dae-su. Él, un ser humano pero con un poder económico ilimitado, es quien mueve los hilos. Y Mi-do es la única inocente, que actúa movida por una completa ignorancia, con la única voluntad de hacer el bien: primero es Yocasta después la Antígona que cuida a su padre ciego, mudo en este caso. No tenemos adivino, tenemos una mujer con capacidad de hipnotizar y modificar comportamientos.

Hasta aquí, mis paralelismos entre Oldboy y la tragedia griega. Estoy segurísima de que no soy la primera en tener esta idea. Seguro que hay algún artículo publicado en algún sitio, o en varios. La cuestión es qué hacer con ella. ¿Publicarla en una revista y guardarla en algún archivo jpg. donde ya ni siquiera puede coger polvo? ¿Y si en lugar de eso, aplicamos estos nuevos enfoque al estudio de las humanidades, del griego, en las escuelas?

Incluso podemos poner el cebo de la violencia y del sexo. Los antiguos griegos no dudaron en hacerlo en la Ilíada y la Odisea (recordemos que estoy hablando de los chavales de 16 a 18 años). Además, el sexo y la violencia son algo presente en la realidad, y al fin y al cabo, (y aquí apelo al padre preocupado por la inocencia de su hijo, que probablemente sea un crack con el Grand Theft Auto) es ficción. Subrayémoslo: Oldboy es ficción. Lo que les espera en el mundo, no.

Y ya puestos, ¿no nos llevaría ese razonamiento a no poder proyectar Un perro andaluz, de Buñuel: sexo, muerte, cosas raras…? Y no menciono a Buñuel en vano. Me cuesta creer que la escena de las hormigas de Oldboy no tenga nada que ver con Buñuel.

Para acabar, el objetivo de este artículo es recordar una vez más que la antigüedad griega no está muerta, y que hay infinidad de maneras de llevarla a las aulas si le echas un poco de imaginación y pasión.

Ya ha ocurrido antes. Hemos pasado por épocas oscuras en las que la cultura griega, la base de lo que hoy somos, se ha escondido, ha quedado recluida en viejos monasterios. Y ha vuelto a resurgir. Por cierto, la vuelta de la valoración de la cultura clásica suele coincidir con periodos de bonanza tanto económica como cultural. Así que no se crean a quienes proclamen el apocalipsis de esas lenguas muertas (me dan escalofríos con solo escribir esas dos palabras).

Sin embargo, muchos hombres han muerto y la herencia clásica sigue ahí. Eso debería darnos algo de humildad ¿Y saben por qué? Porque forma parte de quienes somos como individuos.

Las ideas nacionalistas, por ejemplo, nacidas con Hegel y sobre todo con Herder (un hombre al que da miedo leer), son unas recién nacidas, y aun tienen que demostrar su capacidad de pervivencia a los cambios (su capacidad de destrucción está ya archidemostrada).

Las letras clásicas, en cambio, han resurgido de sus cenizas (en algunos casos literalmente) en muchas ocasiones. Solo tiene que haber personas dispuestas a llevarlas a las aulas. A devolverles su sitio, en lo que podría considerarse hoy en día una acción casi subversiva, pues el objetivo final es formar ciudadanos, no trabajadores amedrentados.

Desde luego, hay que transmitirlas con una nueva visión. El profesor debe saber a quién tiene delante y en qué siglo se encuentra. Para ello “solo” necesitamos personas que crean en su trabajo, que les guste, que no solo sepan de cultura clásica y que crean en el ser humano.

El problema es que, para encontrar a esas personas y colocarlas en el lugar oportuno, necesitamos creer en la educación y que nos importe. Por ejemplo, a un profesor de griego (por oposición) que afirme que no es necesario dar griego en un bachillerato de letras (y de esto soy testigo) habría que enviarlo al rincón de pensar.

En definitiva, necesitamos un Renacimiento, que puede estar a la vuelta de la esquina, pues antes de todo resurgir, siempre hubo una época de oscuridad. Y tal vez, aunque nos quedan años de oscuridad por delante, la luz no esté tan lejos como pensamos.

Copyright del artículo © Julia Alquézar. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Show East, Egg Films, Tartan Films. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Julia Alquézar) Tercera cultura Wed, 23 Apr 2014 22:05:51 +0000
Crítica: "Snowpiercer" (2013). Una sorprendente fábula de ciencia-ficción http://thecult.es/critica-de-cine/critica-snowpiercer-2013-una-sorprendente-fabula-de-ciencia-ficcion.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-snowpiercer-2013-una-sorprendente-fabula-de-ciencia-ficcion.html Crítica:

Las cosas van cambiando, y Asia se impone cada vez más en todos los ámbitos. ¿Están ustedes hartos de que Hollywood haga remakes de recientes éxitos ajenos y se cuelgue las medallas (The Ring, Infiltrados, etc.)? Bueno, pues con Snowpiercer las cosas se le ponen difíciles a la otrora Factoría de Sueños, ya que se trata de una coproducción internacional –vale, también con aportación gringa, pero principalmente surcoreana– que cuenta con un espectacular reparto encabezado por el mismísimo Capitán América, Chris Evans.

Con el gran Park Chan-wook entre los productores y Bong Joon-ho (Memories of Murder, The Host) tras la cámara, Snowpiercer es una estupenda y sorprendente fábula de ciencia-ficción que sorprende, mantiene en tensión y engancha de una manera muy especial gracias a sus ideas, su reparto, su dirección y… bueno, en realidad funcionan todos los elementos que conforman una película.

La historia es muy sencilla: el mundo se ha congelado y lo que queda de la Humanidad viaja en un tren autosuficiente que no deja de dar vueltas por el mundo, sobre un recorrido cíclico, sin un destino real. Los pobres viajan en la cola del tren, hacinados, explotados y mal alimentados por los misteriosos viajeros de los primeros vagones. Lo que narra la película, básicamente, es la rebelión de los miserables, que van avanzando vagones en una cruenta lucha.

Evidentemente, no se trata de la metáfora político-social más sutil y, si hay que poner un “pero” a Snowpiercer, es que se suma a esa mala costumbre del cine actual consistente en subrayar todo en exceso, incluso explicando con diálogo el subtexto de la película, por si el más tonto todavía no lo había pillado.

Como decía Ralph Wiggum en aquella parodia de Infiltrados que emitieron en Los Simpson: “La rata simboliza lo obvio”.

Por lo demás, el film es un derroche de diversión, suspense e interpretaciones efectivas, donde destaca ese maravilloso “robaplanos” que es Song Kang-ho, presente en prácticamente TODAS las películas surcoreanas que hemos podido ver en España.

A pesar de tratarse de un film internacional, en su mayor parte hablado en inglés, los responsables de Snowpiercer no se han rebajado a hacer hablar en inglés a tan gran actor, quien recita todas sus líneas en coreano, sin perder ni un punto de categoría frente a Chris Evans, John Hurt o Tilda Swinton, excelentes y cada uno en un registro totalmente diferente: Evans intenso y duro, Hurt teatral y Swinton caricaturesca.

Basada en el cómic Le Transperceneige, de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette (1978-2000), en los vagones de Snowpiercer viajan juntos Homero, Dante y Orwell, sorprendiendo cada vez que se abre una puerta y dejando al espectador sin aliento, ya que en cualquier momento uno de los personajes puede morir, o una de las verdades se puede convertir en una cruel mentira. Como la vida misma, vaya.

De duración más bien generosa, esta película está especialmente recomendada para los amantes del cine de acción y ciencia-ficción saturados de ver siempre lo mismo, y también para los que todavía creemos que evasión y calidad no tienen por qué ser términos antagónicos.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Moho Films, Opus Picture, Radius-TWC, CJ Entertainment. Reservados todos los derechos.

]]>
correo@thecult.es (Vicente Díaz) Critica de cine Mon, 10 Mar 2014 21:35:24 +0000
"Arirang" (Kim Ki-duk, 2011) http://thecult.es/critica-de-cine/arirang-kim-ki-duk-2011.html http://thecult.es/critica-de-cine/arirang-kim-ki-duk-2011.html

arirang1

Arirang es una canción. La canta Kim Ki-duk en un filme que es tan suyo que él es el principio y el fin, el actor y el director.

]]>
correo@thecult.es (The Cult (Thesauro Cultural)) Critica de cine Wed, 13 Apr 2011 21:17:55 +0000
Crítica de "The Yellow Sea" (2010) http://thecult.es/critica-de-cine/critica-de-the-yellow-sea-2010.html http://thecult.es/critica-de-cine/critica-de-the-yellow-sea-2010.html

yellow-sea1

Tras debutar en el cine con la magistral The Chaser (Chugyeogja, 2008), el director Na Hong-jin se sumerge en su segundo trabajo The Yellow Sea (Hwanghae, 2010) en el infierno de las mafias. Una fusión del cine de acción más desquiciado con el thriller y con la denuncia social en la que el realizador surcoreano ha vuelto a contar con la potentísima presencia de los actores Ha Jung-woo y Kim Yun-seok, protagonistas de su primer filme.

]]>
correo@thecult.es (Lola Clemente Fernández) Critica de cine Fri, 13 Jan 2012 11:14:32 +0000
"The Yellow Sea" (2010, Na Hong-jin) http://thecult.es/critica-de-cine/the-yellow-sea-2010-na-hong-jin.html http://thecult.es/critica-de-cine/the-yellow-sea-2010-na-hong-jin.html

the-yellow-sea2

Na Hong-jin hizo su espectacular debut con The Chaser. Ahora vuelve a sorprendernos con The Yellow Sea, un thriller intenso y vigoroso, que buena parte de la crítica ha relacionado con el cine de Michael Mann.

]]>
correo@thecult.es (The Cult (Thesauro Cultural)) Critica de cine Thu, 29 Dec 2011 23:35:53 +0000
"Ebrio de mujeres y de pintura" (Im Kwon-taek, 2002) http://thecult.es/critica-de-cine/ebrio-de-mujeres-y-de-pintura-im-kwon-taek-2002.html http://thecult.es/critica-de-cine/ebrio-de-mujeres-y-de-pintura-im-kwon-taek-2002.html

Ebrio de mujeres y pintura

Tras haber trabajado junto al director Im Kwon taek en una serie de películas desde lo que se llamó edad dorada del cine coreano, el cinematógrafo Jung Il-sung ha cautivado a la audiencia tanto en su país como fuera con sus imágenes.

Ha ganado innumerables premios por su gran talento y su visión única de la cinematografía. Una visión que realmente hace más atractivo el mundo del pintor Jang Seung-up. Durante varias semanas Jung Il-sung viajo por Corea en primavera para capturar las más bellas imágenes que los coreanos han visto en una pantalla.

Para recrear las calles de Seúl de finales del XIX, se construyó el mayor set de exteriores jamás construido en Corea en el Seoul Cinema Complex. Recreando tambièn un gran paisaje de montaña y con un gran presupuesto, el set se construyó en tres meses, antes de que empezara el rodaje. Jongro Street, que actualmente representa el corazón del Seúl metropolitano se reencarnó en una calle llena de viejas tiendas, bares, abarrotada de mercaderes, nobles, gentes de clase media y en general de todos los extractos sociales existentes en tiempos de la dinastía Joseon. También hay casas de aristócratas, nobles de clase media, Gisaeng (salones donde mujeres entretenían a los aristócratas) y casas de campesinos. Todo el vestuario, los personajes, etc... se han cuidado al máximo para que reflejen tan fielmente el tiempo de la última gran dinastía coreana como si estuviésemos allí.

Renombrados artistas y estudiosos, todos expertos en la pintura de la dinastía Joseon fueron contratados para reproducir obras de Jang Seung-up. Además el gobierno autorizó a los productores a usar auténticas pinturas de Jang Seung-up. En “Ebrio de...” se pueden ver las obras más conocidas del pintor y otras obras del periodo que impactan al espectador. El actor Choi Min-shik fue instruido intensamente en la exquisita técnica y en los gestos característicos del pintor.

Sinopsis

A mediados del siglo XIX, Kim Byung-moon salva al joven Seung-up de recibir una paliza por parte de unos unos vagabundos. Seung-up le hace un dibujo para explicarle por que le querían golpear. Kim observa cuidadosamente el dibujo y percibe el extraordinario talento del chico, años más tarde le anima a perseguir la carrera de un auténtico artista. Seung-up conoce a Mae-hyang, la hija de un aristócrata venido a menos que le atrae profundamente. Pero se separan cuando ella debe huir de la persecución de los católicos.

Seung-up vaga en busca de la verdadera naturaleza del arte. Nadie puede pararle. Solo a través del placer puede dar rienda suelta a su pincel. Confirma el poder de su arte al pintar un cuadro en el que aparece un mono con una botella de licor y burlándose del mundo. A medida que su fama crece, también crece su ansia por cambiar y expandir sus propios límites. De repente un día siente toda su energía fluir a través de su pincel y tras pintar un cuadro se da cuenta del estado en que se encuentra y que ha perseguido en nombre de su arte y le da la espalda al mundo y desaparece....

Entrevista con el director Im Kwon-Taek

P: Si “Chunhyang” fue un intento de hacernos ver una canción, es “Ebrio de...” un intento de hacer que los cuadros se muevan y tomen vida?, es como si fuera usted un maestro del cine experimental.

R: No estoy seguro de poder decir tanto como que es experimental, pero, ¿ no son los cuadros una forma de inmovilidad?, Pienso que si simplemente intentas mostrar un cuadro en una película sin mas, fallarás. No es que intente captar la inmovilidad del cuadro solamente, sino que quiero subrayar la razón por la que muestro ese cuadro.

Toda mi energía está puesta en como un cuadro, algo inmóvil, se puede mover en una película.

P: Me parece que el guión se desarrolló de manera que se centrara en diferentes episodios más que en una historia global. A veces me dio la impresión de que algunas partes quedaban algo “sueltas” y que se podían mejorar, pero al mismo tiempo también se podía ver como parte de la estética del film.

R: El problema es que hay pocos relatos sobre la vida de JANG Seung-up. El hecho de que le gustara la bebida y las mujeres era lo único realmente conocido. Sin embargo para mostrarle debimos añadir elementos dramáticos aunque algunos fueran ficticios para construir la historia. Así que tuve que imaginarme como el artista podía haber vivido en aquellos tiempos difíciles. Tuve que pensar como dar fuerza a su vida diaria, como mostrar a una persona que luchó y luchó todo el tiempo para conseguir sus objetivos. Quiero que de todas mis películas esta sea la más poderosa.

P: Después de tu película “Mandala” considerando como has tratado los paisajes en tus trabajos, has “pintado” un nuevo tipo de film en el cine coreano. Sobretodo, has creado una nueva forma de capturar el paisaje coreano. En otras palabras a través de esta película has capturado fantásticas imágenes considerando que gran parte de estos paisajes fueron destruidos después de la modernización del país. De hecho creo que “Ebrio de...” establece una nueva interpretación del paisaje coreano.

R: Mi interés aquí es mostrar como la naturaleza cambia a medida que avanzamos por nustra adolescencia, edad adulta y vejez. Con esto en mente, el film se centra en como el pintor se fija en esta naturaleza cambiante y como la hace parte de su propia naturaleza al desarrollarse como artista. Sus pinturas realistas son también un concepto. Al mismo tiempo que miramos una montaña y sentimos algo, quiero mostrar como la naturaleza cambia y forma parte de nosotros. Para JANG, esta naturaleza se hace parte de él y lo conceptualiza como pintor. Para esta película el artista KIM Sun-doo creó imitaciones de cuadros de Seung-up y yo le observé mientras lo hacía. Me di cuenta de que los paisajes de JANG no eran meras imitaciones de cuadros de paisajes chinos sino que eran sus esfuerzos por maximizar los aspectos buenos de nuestra naturaleza.

P: JANG Seung-up es conocido como una rareza. Rechazó las órdenes del rey y vivió como su naturaleza le dictaba. Sin embargo, estas historias son la impresión de generaciones posteriores. Cuando investigabas sobre su vida, cual fue el hecho más importante y que te costó más entender?

R: La parte que más me cuesta aceptar es el hecho de que necesitara estar completamente borracho para poder pintar, esa habilidad que tenía es difícil de concebir estando en ese estado.

P: ¿Hay algo de autobiográfico en esta película?

R: Bueno, no creo que se pueda hablar de autobiografía, JANG Seung-up era huérfano y recorrió el mundo para encontrase a si mismo más tarde en el mundo de un pintor en el que creó su propio mundo. Pienso que el hecho de que yo llegara al mundo del cine y me encontrara a mi mismo a través de mi trabajo puede tener similitudes con la vida de Seung-up. Puede que fuera también la razón de que encontrara la fuerza para hacer esta película.

P: ¿Qué les puedes decir a los nuevos directores?

R: Bueno, todos están haciendo buenos trabajos así que...(risas). Si comprenden el desarrollo psicológico de sus personajes, entonces deben seguir hasta el final y olvidarse del resto. Tienes que hacer que la película sea fácil de ver para el espectador, debería ser siempre desde ángulos de la vida diaria que todos conocemos. Así que el director y el cinematógrafo deberían colaborar siempre y discutir siempre como conseguir las composiciones necesarias para conseguirlo. Una composición que solo sea bonita no tiene ningún significado. No hay que olvidar que la mejor manera de hacer una película es hablando con la gente.

Copyright de texto e imágenes © Vértigo Films. Reservados todos los derechos.


]]>
correo@thecult.es (The Cult (Thesauro Cultural)) Critica de cine Sat, 04 May 2002 21:08:24 +0000