graciasportadadefesq

A mediados del siglo XVIII, Antonio de Ulloa poseía ya un más que sobresaliente bagaje científico: había formado parte junto con Jorge Juan de la expedición geodésica franco–española (1735– 1746) que, dirigida por La Condamine, tenía como objetivo efectuar la medición de un grado del meridiano terrestre en el ecuador y determinar así la forma de la Tierra.

Carlos III y la ciencia

En la transición del siglo XVII al XVIII hubo en España un movimiento de renovación cultural que introdujo en nuestro país aspectos fundamentales del pensamiento filosófico y científico que se había ido extendiendo por los principales países de Europa. Sus protagonistas fueron llamados “novatores” de forma despectiva por quienes seguían apegados al tradicionalismo más rancio.

Sin Pedro Franco Dávila el Museo Nacional de Ciencias Naturales no existiría y el devenir de las ciencias naturales en nuestro país habría sido muy diferente. Os presentamos una breve biografía que esperamos que os anime a ahondar en la importante labor que desempeñó este naturalista.

Casi todos recordamos una visita infantil al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Al fin y al cabo tener un esqueleto de ballena sobre tu cabeza mientras contemplas la grandiosidad de un elefante africano u observar el tamaño real de los esqueletos de dinosaurios no es fácil de olvidar.

Si hay un científico fácilmente reconocible por el común mortal español ése es Santiago Ramón y Cajal. Premio Nobel de Medicina en 1906 por sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, este aragonés universal aunó en su persona la excelencia investigadora, la pasión por la fotografía y el gusto por la escritura.

Este es Joseph Banks (1743-1820), uno de los científicos británicos más prestigiosos de todos los tiempos. Botánico y explorador, acompañó a James Cook en su primer viaje de investigación por América y Australia. Identificó hasta setenta y cinco nuevas especies para el natural europeo. Introdujo en el viejo continente el eucalipto, las mimosas y las acacias. Fue consejero real en materia botánica. Y presidió la Royal Society, la sociedad científica más antigua y prestigiosa del mundo. Durante más de cuarenta años. Ya es decir.