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Una censura muy distraída

En su libro sobre la homosexualidad en el cine del franquismo (Violetas de España, Notorius, Madrid, 2017) Alejandro Melero examina, con sobrada autoridad y amena narrativa, algunos casos de notoria anécdota gay en películas que fueron permitidas por una censura supuestamente rigurosa y homófoba o, más aún, que exaltaron cierto tipo de erótica homofílica a modo de celebración de las cualidades viriles del guerrero.



En el primer tercio del siglo XX, cuando la industria del cine fue demostrando su poder, distintas asociaciones y entidades vecinales y religiosas comenzaron a ejercer un protagonismo desmedido al decir que los contenidos de las películas influían “perniciosamente” en la vida de los niños y jóvenes. Esta reacción fue respaldada por buena parte de la ciudadanía, lo que llevó a los productores de cine a pensar que se podían quedar sin clientes. El resto es historia.