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La caza de brujas

Decidme, ¿cuántas veces me habéis leído criticar el turismo de brujas? ¿Cuántas veces he pugnado por la desaparición de esa forma infame de ganar dinero? Muchas. Enfrentándome a mucha gente, mucha, que no entendía mi postura. Porque resulta, dicen ésos que creen saber, que ese turismo genera riqueza, dicen. Porque es una forma de recuperar la memoria de aquellas mujeres...

El legado de Saroïhandy

Jean-Joseph Saroïhandy fue un filólogo e hispanista francés que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX. Hijo de madre vasca y padre vascofrancés, se especializó en el estudio de las diversas lenguas pirenaicas: aragonés, catalán, occitano, euskera y navarroaragonés medieval.

No, no es una jugada comercial ni una simple reinvención, por más que se parezca a ambas cosas. Lo que hace James Robinson es tomar el personaje de Wanda Maximoff ‒recapitulemos: hermana de Quicksilver, esposa de Visión, hija de Magneto que luego ha dejado de serlo...‒ y potenciar esa parte de su identidad que resulta más intemporal, su faceta de hechicera.

Pues sí señora. Decía la Woolf, en uno de sus escritos más célebres, que una mujer nacida con un gran talento en el siglo XVI se hubiera enloquecido, se hubiera metido un tiro o hubiera acabado sus días en una choza solitaria, fuera de la aldea, medio bruja, medio hechicera, burlada y temida.

Esta obra fascinante y conmovedora tiene parte de indagación histórica y parte de reivindicación. Al acudir a las fuentes primarias para mostrarnos cómo se efectuaron los procesos por brujería en Inglaterra y en la Norteamérica colonial, Katherine Howe redefine el perfil de la bruja y nos ayuda a comprender en qué medida aquellas pobres mujeres fueron víctimas de la sociedad de su tiempo.

Un libro deseado

Yo no soy bibliófila. Vamos, que no me pirro por coleccionar libros rarísimos ni carísimos ni espléndidos ni nada por el estilo. Mi pasión radica en alcanzar a leer y conocer lo que se esconde en el interior de los libros que me interesan. Ya sean de hace dos, cincuenta o cuatrocientos años, tanto da.

Bruja

Yo digo que soy historiadora aunque, en realidad, creo que mi vocación frustrada es la de socióloga, porque me fascina no tanto el hecho histórico en sí cuanto el comportamiento de las personas ante los acontecimientos.

Salem 1692

Verano de 2000. Tres amigas recorren la costa este de los Estados Unidos. Se conocen desde que tenían cuatro años. Llevan décadas compartiendo la vida. No lo saben pero ése va a ser su último gran viaje juntas. Una de ellas es la que esto escribe.

En 1499 veía la luz, en las prensas burgalesas de Fadrique de Basilea, la Comedia de Calisto y Melibea, versión primitiva o corta de la obra que, con el título de Tragicomedia de Calisto y Melibea, se publicaría en los primeros años del siglo XVI.

Mujerucas desdentadas que pasan sus días frente al caldero donde cuecen toda suerte de pócimas nauseabundas que las elevarán por los aires y las llevarán a aquelarres diabólicos. Poderosas mujeronas capaces de hechizar a cualquier galán o recomponer el virgo de otrora doncellas ya dueñas. Mujercillas sabias que recorren campos y caminos en busca de hierbas destinadas a curar las más diversas dolencias. Circes y Medeas; Dalilas y Liliths.