Una historia escamosa

El trabajo de los científicos es muy similar al de los detectives de las novelas o la televisión. Decirlo es un lugar común, pero no deja de ser cierto.

Casi había olvidado lo incómodo que era. Hablo de la sacudida que impacta en el ánimo cuando uno descubre que un personaje deslumbrante luce señales poco admirables. Siempre es duro descubrir que aquel a quien teníamos como un referente es, en realidad, un tipo frágil, vulnerable a las peores tentaciones. Incluida la de trabajar para el enemigo.

José Clavijo y Fajardo vivió en una España en la que se promovían las ciencias y la cultura. Fue periodista, naturalista, defensor y divulgador de la ciencia y durante mucho tiempo fue vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural, que es como en su época se llamaba el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Pero no fueron estos méritos los que le convirtieron en un personaje famoso, protagonista de numerosas obras de teatro de proyección internacional. ¿Cuál fue la historia que inspiró a Goethe y a Beaumarchais entre otros?

En biología los animales tienen nombre y apellidos. Organizar el mundo natural no ha sido tarea fácil. Carlos Linneo propuso un sistema binominal de nombrar a los organismos. El primero designa parentesco y lo comparte con organismos semejantes. El segundo, sólo se le aplica a él.

Cuando intentas encontrar una relación entre las colecciones de ciencias naturales y el arte es posible quedarse en blanco en un primer momento. Tras meditar la cuestión por unos instantes, podemos llegar a la conclusión de que sí hay una conexión pues los especímenes de las colecciones han inspirado y se han plasmado en la obra de numerosos artistas y el arte ha ayudado a divulgar el contenido de éstas y a promover el interés por la investigación.

Un taxónomo del siglo XXI

En cada centímetro cuadrado del planeta que habitamos bulle la vida. En el suelo fértil, en cada milímetro cúbico de agua de un estanque, de un río o del mar; en el dosel de un árbol de un bosque tropical o templado, o incluso en los hábitat más extremos como las fosas marinas, los manantiales termales o la superficie de las rocas de la Antártida bulle la vida y se pueden encontrar organismos vivos.

Las colecciones científicas conservan y ponen a disposición de la comunidad científica millones de especies animales y vegetales además de muestras minerales. Son el inventario de la diversidad biológica y geológica que conocemos y, además de albergar fondos que todavía tienen que ser estudiados y que podrían revolucionar nuestra concepción del mundo, una herramienta básica para la protección del entorno natural. Las colecciones científicas son una de las bases fundamentales sobre la que se asientan los conocimientos de historia natural que posee la humanidad.

Son organismos extremadamente resistentes, capaces de sobrevivir en estado de latencia a condiciones ambientales extremas. Están presentes en todos los rincones del planeta y sin embargo no los ves. Son los tardígrados, un filo tan extenso como poco conocido que podría ayudarnos a mejorar el funcionamiento de los suelos, afrontar cuestiones evolutivas, desarrollar aplicaciones en biomedicina y entender los procesos de envejecimiento.

Los amantes de la naturaleza saben que hay dos tipos de especies invasoras: las dañinas y las letales. Esa unanimidad ha sido fomentada, con razones de la más diversa índole, desde el mundo científico, penalizando aún más a aquellas criaturas que corrompen el equilibrio de un ecosistema y conquistan el espacio que habitaba alguna especie en peligro de extinción.

Esas malditas canas

A nadie le gusta envejecer, y uno de los primeros signos que nos hacen darnos cuenta de que la juventud es un tesoro escurridizo es la aparición de las primeras canas.
La primera solución para quienes nos negamos a dejar que la naturaleza siga su curso y a aprender a vivir con un número cada vez mayor de canas, es simplemente arrancarlas.