Cuando hablamos de ecosistemas en peligro, nos llegan a la mente imágenes de una selva destruida por taladores irresponsables, o de un rico sistema marino arruinado por el naufragio de un buque petrolero. Nunca imaginamos la existencia de otros sistemas igual de frágiles y que se encuentran literalmente bajo nuestros pies. Estos ecosistemas son las cuevas.

A la hora de hablar sobre biodiversidad y reflexionar sobre su protección, hay pocas figuras tan destacadas como Quentin Wheeler. Entomólogo, taxónomo y columnista de prensa, Wheeler suma dos cualidades imprescindibles en este ámbito: un gran prestigio científico y un claro talento para la divulgación.

La revista Science publicó en julio de 2014 un número especial titulado Fauna en desaparición, en el que hablaba sobre los peligros de la reducción masiva de especies. La publicación nos alertaba entonces de las consecuencias ecológicas, sociales y económicas que podría conllevar la que se denominaba, ya por esas fechas, la sexta extinción masiva de la vida sobre la Tierra.

"Una luz muy intensa llenó el interior del hangar. Era tan brillante que me cegó temporalmente. Menos de un minuto después retumbó una explosión y una fuerte onda de presión me causó dolor de oídos. Noté que el cielo se había encapotado de repente. Todo era muy misterioso. Cuando llegué a casa de mi abuela, estaba cubierto de cenizas negras. Me di un baño y me cambié de ropa, aunque en ese momento no sabía que las cenizas emitían una radiación peligrosa".

“… el contraste entre el verde de los abetos, el anaranjado de las mariposas y el fondo azul del cielo hacen de los santuarios de la mariposa monarca un sitio de reposo espiritual…”

Edward O. Wilson alcanzó su prestigio argumentando que dos realidades aparentemente dispares, la sociedad humana y el mundo natural, se rigen por los mismos principios. Sean B. Carroll alcanzó el suyo unificando el estudio de los seres humanos y el de animales, mostrando que el desarrollo en ambos es impulsado, en lo fundamental, por los mismos procesos moleculares y genéticos. ¿Y qué sucedió cuando estos dos científicos se reunieron en una animada charla? Pues que decidieron unificar toda la biología.

Los juncos de ojo oscuro, Junco hyemalis, y los juncos de ojo amarillo, Junco phaeonotus, son gorriones de la familia Emberizidae cuya evolución ha seguido caminos muy diferentes.

El saola o buey de Vu Quang (Pseudoryx nghetinhensis), uno de los mamíferos más raros y más amenazados del planeta, fue fotografiado en Vietnam, en noviembre de 2013, por primera vez en quince años, gracias a una cámara-trampa colocada por WWF y el Departamento de Protección Forestal del gobierno vietnamita.

Por supuesto, ¿cómo podría ser de otro modo? En un principio, cuando decidimos aproximarnos por distintas vías a la vida silvestre, lo hicimos cargados de sentimientos que ahora asociamos con los pioneros del naturalismo, tanto en nuestro país como en la América de habla hispana (1).

El trabajo de los científicos es muy similar al de los detectives de las novelas o la televisión. Decirlo es un lugar común, pero no deja de ser cierto.