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Origen de la palabra "asesino"



He aquí una palabra que, antes de designar a los criminales más corrientes, se tiñó de connotaciones siniestras desde la misma fecha de su puesta en uso. No obstante, aunque luego insistiremos en ese matiz tan encarnizado, vamos a adelantar algunos datos en torno a su difusión por Europa. Gracias a la pesquisa del escritor Néstor Luján, sabemos que el vocablo asesino es leído por vez primera entre nosotros gracias a que lo difunden las Partidas de Alfonso X el Sabio.

"Pirómano", de Robert Bloch

La primera novela de Robert Bloch (1917–1994), The scarf (1947), narra la espeluznante vida de un joven que se convierte en estrangulador en serie a causa de un trauma infantil.

"Crímenes célebres", de Alejandro Dumas

Rastreando en legajos olvidados y haciéndose eco de las historias que la tradición popular había convertido en verdaderas leyendas, Alexandre Dumas fue entregando a la imprenta la reconstrucción fidedigna de todos aquellos crímenes históricos que habían llegado a ser célebres, ya fuera por lo macabro y sangriento de su ejecución, o por el horror de la propia justicia de la época, que aplicaba la tortura más inhumana para conseguir las confesiones de los condenados.

"El que abre el camino", de Robert Bloch

Robert Bloch (1917-1994) quedó cautivado por las historias fantásticas y de terror desde que, a los nueve años, descubriera a Lon Chaney en la versión muda de la película El fantasma de la Ópera (1925).

"El arte del asesinato", de G.K. Chesterton

Basil Grant, Horne Fisher, Gabriel Gale, Mr. Pond, el padre Brown... una verdadera galería de personajes excéntricos, diversamente locos, pero alumbrados por la llama del genio, todos ellos dados al sutil arte de resolver asesinatos o misterios aparentemente sin solución.

"La mansión Bates", de Robert Bloch

Cuando el sello Tor Books publicó en 1990 La mansión Bates (Psycho House), Robert Bloch dio por cerrada una de las trilogías más influyentes de un subgénero que nació, precisamente, con Psicosis. Me refiero, claro está, al moderno psicothriller.

"Psicosis II", de Robert Bloch

Robert Bloch le confesó al editor de Arkham House, August Derleth, que había negociado mal el contrato de adaptación al cine de Psicosis. Hitchcock planteó dos posibilidades: un porcentaje de los beneficios o un pago en mano. De haber elegido la primera opción, Bloch hubiera obtenido una fortuna.

"Psicosis", de Robert Bloch

Este libro situó a Robert Bloch entre los principales escritores de suspense y terror de su generación. Con el tiempo, se ha convertido en un clásico, pero cuando Simon & Schuster editó Psicosis en 1959, supuso una novedad lo bastante significativa como para fundar todo un subgénero: el psychothriller.

Se reúnen en este volumen las narraciones de misterio de Edgar Allan Poe. Consideradas generalmente como precursoras del género de investigación, plantean un misterio de resolución aparentemente imposible, cuya elucidación final está reservada a mentes preclaras, capaces de emplear en su máximo grado las capacidades de análisis y deducción lógica.

"El vigía", de Robert Crais

Hacía dos años que no disfrutábamos de un nuevo caso de los detectives Elvis Cole y Joe Pike y, una vez leído El vigía, podemos afirmar que la espera ha valido la pena.