Libros de secretos

Hace doce años, cuando era impensable contar con la multitud de ediciones digitalizadas que tenemos hoy en día; cuando las investigaciones se seguían haciendo sobre catálogos manuales o, en el mejor de los casos, sobre catálogos impresos; cuando en este país nuestro nadie (repito, NADIE) había escrito una maldita palabra sobre "libros de secretos", yo publiqué un estudio sobre las ediciones en castellano de los Secreti de Alessio Piemontese, un auténtico best-seller de la época.

Pues aquí tenéis una Steganographia manuscrita, conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid. Basada, según se dice en la portada, en la obra homónima del abad Tritemio, el célebre Johannes Trithemius, abad de Sponheim, uno de los mayores coleccionistas de manuscritos mágicos medievales. A Tritemio se debe, entre otros, el conocido como Antipalus Maleficiorum, la primera bibliografía de escritos mágicos conocida, elaborada hacía 1508.

Dos secretistas

No es casual que los dos secretistas españoles fueran valenciano y turolense, respectivamente. Y digo que no es casual porque la vinculación de los reinos de Valencia y Aragón con los estados italianos viene de lejos. Y resulta que los secretistas, los profesores de secretos, nacieron en Italia.

Torre de destilación

Dice fray Miquel Agustí, autor del conocido como Libro del Prior, que son las mujeres de la casa las encargadas de elaborar las aguas y elixires medicinales con los que curar las dolencias de su familia. Para ello, recomienda una serie de hornos destilatorios entre los que destaca, por méritos propios, esta torre filosofal. Y cuenta que ese es el estilo en que se destilan las aguas en Venecia.

Sophia. Sapientia Dei. La Diosa creadora alimentando, de sus pechos, a dos hombres sabios. La Diosa coronada, en quien reside la sabiduría, acogiendo en su seno a aquellos que quieren acceder al conocimiento.

Museo de brujos

Y la historia dice así:
1. Resulta que todos los machirulos surrealistas eran unos fascinados por el esoterismo vario. Leían todo lo que caía en sus manos sobre magia, alquimia, Tarot. Se reunían en sórdidos cafés y elaboraban toda suerte de teorías variopintas. Uno de sus libros de cabecera fue Le Musée des Sorciers, Mages et Alchimistes (París, 1929), de Grillot de Givry, ocultista parisino que había estudiado con los jesuitas y se había interesado, desde muy joven, por la alquimia, llegando a traducir al francés la obra completa de Paracelso.

Uno de los comienzos más citados de la historia de la literatura es éste:

El rey que protegía las flores

Cuenta la tradición que el viejo convento de carmelitas calzados fue fundado por Miguel Navarro, boticario de Felipe II. Nunca, hasta hace unos días, había oído hablar de Miguel Navarro, aragonés de Rubielos de Mora, experto herbolario y diestro boticario.

Ana Pérez "La Perona"

Un dato: Ana Ruiz, conocida entre sus vecinos como "La Perona", era la encargada de suministrar aguas destiladas al boticario Sancho de Jaén, en la Córdoba de 1499.

"¿El engaño perpetrado por un genio? Hay quien aún lo sostiene, pero hace tiempo que la hipótesis falsaria perdió fuerza. Exactamente desde que, en los años 40, el lingüista estadounidense George Zipf formuló la Ley de Zipf sobre la frecuencia de las palabras utilizadas en un texto. Según ella, el vocablo más utilizado aparece el doble de veces que el segundo más utilizado, el triple de veces que el tercero, el cuádruple que el cuarto, y así sucesivamente. Los estudiosos confirmaron hace tiempo que el texto del Voynich cumple con esa matemática de la palabra… y evidentemente nadie en el siglo XV (fecha científicamente probada de origen del texto) podía conocer ese enunciado." ("El libro más misterioso del mundo", Borja Hermoso, El País, 12-12-2015)