Trestesauros500

Para ser un buen guionista hay que ponerse límites. En el cine, los límites no sólo se refieren a lo que conviene narrar o no. También sirven para modular cada sorpresa y cada intriga, o por citar un ejemplo trivial, para decidir cómo el villano de turno consumará su anhelada venganza.

Aunque todavía queda muchísimo por hacer, el mundo civilizado sigue acercándose poco a poco a la meta de la igualdad de género. Claro que, a veces, esta igualdad se aplica más a lo malo que a lo bueno. Explicación: las mujeres ya tienen el dudoso honor de ser también protagonistas de comedias escatológicas.