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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Casas ocupadas

En una ciudad tan activa como la Ciudad de México, cada manzana ostenta cuando menos una propiedad en venta. Las agencias de bienes raíces han proliferado, y sus anuncios, aunque diversos en diseño, comparten casi todos una torpeza lingüística: "Se vende previa cita".

Vincent Price, el señor del terror

La siempre elegante imagen de Vincent Price (1911-1993), con sus cejas arqueadas, su gesto adusto y una voz que modulaba con maestría para poner los pelos de punta, ocupa un puesto de honor en el panteón del cine de terror y fantástico junto con otros grandes como Lon Chaney, Boris KarloffBela Lugosi, Christopher Lee o Peter Cushing.

No era la primera vez que Roger Corman pasaba por Madrid. Previamente, en marzo de 1983, nos había visitado por cortesía del IV Festival de Cine Imaginario. "Empecé a producir porque al final me cansé de ser el director –dijo a la prensa en aquella ocasión–. Después, ha habido otros colegas que han seguido el mismo camino. Por ejemplo, Francis Ford Coppola, uno de los mejores realizadores del mundo pero uno de los peores hombres de negocios que he visto en mi vida". Solo con esta frase, ya pueden hacerse una idea de cómo maneja la ironía –y la falsa modestia– este maestro del bajo presupuesto, cuyo salto a la inmortalidad se debe a la serie B y a los cines de programa doble.

Roger Corman ha pasado a la Historia como sinónimo de productor avispado, capaz de sacar el máximo provecho a presupuestos irrisorios, y asimismo dispuesto sacar tajada de las modas cinematográficas y juveniles del momento, desde la ciencia-ficción de la Era Atómica a las bandas de motoristas delincuentes, pasando por los hippies o la space opera modelo Star Wars. Entre las esforzadas filas de sus empleados, se cuentan futuros nombres importantes en el cine de primera fila: Martin Scorsese, Francis F. Coppola, Jack Nicholson, Ron Howard, John Sayles

Una deslumbrante actuación que coronó a Vincent Price como el maestro del género macabro. Price da vida al profesor Jarrod, un famoso escultor de figuras de cera que enloquece tras ver como un incendio intencionado destruye el trabajo de toda su vida. Incapaz de usar sus manos incapacitadas tras el desastre y habiendo sido dado por muerto, se mantiene oculto tramando una terrible venganza.

El encargado de redactar el kafkiano guión de La mosca fue el escritor James Clavell, cuyo respeto por el relato de George Langelaan en que se inspira es evidente.

La primera versión cinematográfica de la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, tiene una historia bastante azarosa.