La triste realidad de la guerra se ha convertido en espectáculo desde hace mucho, mucho tiempo. No hay más que contemplar todos los monumentos bélicos, o recordar esas poéticas gestas que nos llenan de espíritu heroico y guerrero, pero que tan poco tienen que ver con el sufrimiento y el horror de los conflictos, más allá de la propaganda y el triunfalismo.

El cine de acción. Ay, el cine de acción… Ocupa, más o menos desde los 80, el lugar que solía estar reservado para géneros como el western o las películas de aventuras, que no desaparecieron del todo, pero sí disminuyeron en presencia y cayeron presas de una actitud revisionista o posmoderna.

Vin Diesel presenta "Fast & Furious 5"



Uno de los salones del madrileño Hotel Santo Mauro se anima hoy con la presencia de Vin Diesel. El carismático actor, acompañado por Elsa Pataky, nos visita para promocionar su nueva película: la quinta entrega de la saga Fast & Furious.


Personajes conocidos de la saga –Brian (Paul Walker), Dom (Vin Diesel) y Mia Toretto (Jordana Brewster)– protagonizan esta digna culminación de la serie: un espectáculo en el que la velocidad, la acción, los escenarios exuberantes y la sensualidad se combinan a partir de una fórmula que todavía resulta eficaz.



Un artículo publicado en la revista Vibe en 1998 acerca de los clubes de carreras urbanas puso en movimiento los engranajes que llevarían a la realización de la serie de películas más popular y taquillera en la historia de Universal Pictures.



Al contemplar el regreso a este mundo de coches veloces y pilotos desafiantes, los creadores de A todo gas: Tokyo Race comprendieron que debían mantener lo esencial de la franquicia: rebeldes sin causa en los márgenes de la sociedad que se ven atraídos por la cultura de los coches de fantasía.



Los espectaculares resultados de taquilla que consiguió A todo gas en el verano de 2001 fueron una sorpresa para muchos miembros de la industria cinematográfica pero no para Neal H. Moritz.



Para Rob Cohen –versátil director de Dragon: la historia de Bruce Lee, The Rat Pack, The Skulls. Sociedad secreta, Dragonheart y Pánico en el túnel– una historia ambientada en el mundo de las carreras callejeras con coches de importación le ofrecía un marco irresistible.



En el año 2000, Pitch Black de David Twohy consiguió que la crítica y el público no salieran de su asombro y se preguntaran de dónde había podido salir una película así. Un thriller de ciencia-ficción de bajo presupuesto consiguió recordar a todos que el género podía tener cerebro a la par que fuerza. En este caso, la fuerza la aportaba Riddick, el fascinante antihéroe de la historia, interpretado por el entonces desconocido Vin Diesel.

Han pasado ocho años desde que se estrenó A todo gas (The Fast and The Furious), la primera entrega de una de las sagas más rentables del cine reciente.