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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

La escala vertical

Creo que Flaubert exageraba un poco cuando escribió, en su Diccionario de lugares comunes: “Arquitectos: Todos imbéciles. Siempre se olvidan de las escaleras de las casas”. No, no es cierto que siempre las olviden. Si así fuera, no podría escribir este texto.

American Horror Story: Freak Show

«Gooble Gobble, one of us, we accept her». Si reconocen las palabras anteriores como la letra que se canturrea en Freaks (1932), dirigida por Tod Browning, en una de las escenas más difíciles de describir de la historia del cine –en ella se mezcla la comedia, el drama, el patetismo y lo trágico; de ahí que resulte icónica para los amantes del cine de terror–, el Freak Show de Ryan Murphy se les quedará corto y encontrarán cierto parecidos que sobrepasan el homenaje. Al menos, según lo que hemos podido ver en el primer capítulo.

Cuando llega la noche

El dormitorio es el lugar donde nos hallamos a solas, cara a cara, con el espanto. Conviene, a juzgar por lo que nos muestra, en especial, el cine, que la víctima del terror duerma sola y sea una mujer. Las razones de la soledad son evidentes, puesto que esta multiplica el pavor.

Johnny Eck y la magia

Había nacido sin la parte inferior de su cuerpo y sin embargo destacó como acróbata. Más tarde como actor. Inolvidable en Freaks, de Tod Browning (1932), una de las películas más impresionantes de la historia del cine.



Al igual que otras películas en las que colaboraron Tod Browning y el actor Lon Chaney, Garras humanas tiene un oscuro trasfondo.

Ya son miles los espectadores que coinciden en creer que La parada de los monstruos es mucho más que una película. Al cabo de los años, y una vez olvidadas viejas polémicas, podemos ver esta obra maestra como el testimonio más directo, sensible y descarnado que nos legó su realizador, Tod Browning.

En Muñecos infernales, Paul Lavond (Lionel Barrymore), un banquero que ha ido a parar a la cárcel por culpa de sus socios, huye junto a Marcel (Henry B. Walthall), compañero de presidio, y se oculta en su casa.