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Tercera época - Nº 326

Nos hemos convertido, por distintas razones, en un espectadores cínicos. En estos tiempos, los cineastas encargados de hacer películas de Superman sienten vergüenza a la hora de decir la palabra “Superman”, y convierten al héroe por excelencia en un personaje amargado y homicida. No hay lugar para la pureza, todo tiene que verse a través de una lente de desdén.



Más allá de los sueños fue una oportunidad única para combinar los cuentos clásicos de Disney con la comedia típica de Adam Sandler.



Cuando Alfred Gough, Miles Millar y Marti Noxon convirtieron en guión la novela del mismo título, tenían claro que este es uno de esos productos que no están destinados a los críticos ni a los cinéfilos, sino a un auditorio juvenil que desea ver, no necesariamente por este orden: amores difíciles, fuegos artificiales a base de CGI, monstruos que obligan a respirar hondo, y adolescentes guapos que parecen ser y acaban siendo de otro planeta.