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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Rojo y negro

En 1830 Stendhal publicó El rojo y el negro, novela que relata la breve y trágica vida de un joven provinciano de origen humilde, Julien Sorel. A pesar de tener inteligencia y facilidad para aprender, su carácter ambicioso le nubla el entendimiento, y por asuntos de amor pierde la cabeza (literalmente).

Por el fondo de sus ideas y por su primera cultura, Madame de Staël pertenecía aún al siglo XVIII. Se había educado en el sentimentalismo de Rousseau, y su primer ensayo crítico fue una especie de himno en alabanza de aquel gran dominador de las imaginaciones de su tiempo. Este primer fondo no desaparece nunca, ni en el carácter ni en los escritos de Madame de Staël.

Es factible constatar cómo Stendhal se dirige al sexo femenino. Lo que domina en su visión del género es, precisamente, lo que tiene de genérico.

El padre ineficaz lleva a Stendhal a congelar la escena en que el niño idealiza al padre como omnipotente. Es cuando se encuentra con Napoleón.



La figura paterna es débil en nuestro escritor. Así es como sustituye el apellido del caso por Stendhal o Brulard, en la enmascarada autobiografía que lleva ese título. La amistad entre padre e hijo fue escasa.



En Stendhal hay poco que hacer con las nacionalidades como actores identitarios.




Informa el séptimo volumen del Trésor de la Langue Francaise que la palabra égotisme se registra ya en 1726 en Le Spectateur ou Le Socrate moderne y que proviene del inglés, concretamente de The Spectator de Addison (1714).