Volver a empezar

Uno de los problemas de la evolución de las sociedades es que cada generación tiene que aprender de nuevo, desde cero, todo lo que han aprendido las generaciones pasadas. Asuntos que parecían ya resueltos vuelven a salir a la luz.

El legado de Europa

Hace poco (escribo esto en 2004) se ha publicado un libro de Stefan Zweig llamado El legado de Europa. Se trata de una colección de artículos que escribió en los últimos años de su vida, algunos poco antes de suicidarse. Uno de los textos más emocionantes es el que dedica a su viejo amigo Montaigne, a quien ya dedicó una deliciosa biografía.

Pétalos de rosas sobre el asfalto mojado

El amor se condensa en una carta. Las palabras cuentan lo que los labios callan. Los ojos en los ojos desnudos se han quedado. Nada hay que no sea sufrimiento después de tantos años. El tiempo que ha pasado no ha convertido en agua clara el sueño que viviste después de conocerlo tan de cerca. Él no ha entendido y tú no has sido capaz de olvidar.

"¿Habrá traído el viento la lluvia sobre la ciudad para que nuestra habitación se obscureciera tan de pronto? No. El aire está tranquilo y transparente, como raramente ocurre en estos días estivales; pero se ha hecho tarde y no lo hemos notado. Sólo las ventanas de las buhardillas frente a nosotros nos sonríen con un leve resplandor, y el cielo, encima de la cúspide, está ya velado de una dura sombra"....

Se puede decir que Wes Anderson es un director fiel a su propio imaginario. En cada una de sus historias encontramos una serie de denominadores comunes: estética simétrica y preciosista, obsesión por el fetiche retro, escenografía teatral, planos exquisitos, melancolía, humor y un viaje, ya sea interior, exterior o ambos, en el que conviven un íntimo aprendizaje e hilarantes aventuras. Desde Bottle Rocket hasta El Gran Hotel Budapest, sus fábulas se desarrollan en un mismo lugar: un mundo onírico, ficticio, irreal que con cada nueva película va ampliando sus fronteras. Esta vez la imaginación andersoniana hace hueco a un nuevo país, esculpido a partir de los países del este de Europa.

Los escritores y la guerra

Con el centenario de la guerra mundial proliferaron los libros y artículos sobre diversos temas, especialmente los colaterales. Uno de ellos fue el de los escritores y el conflicto. Frondosa fue la literatura generada por el hecho, fuera en obras donde se señalaban sus atrocidades –Barbusse, Martin Du Gard, Remarque– o donde se ensalzaban las virtudes de los combatientes y la grandeza de la patria vencedora o derrotada, en este caso, toda la Frontlitteratur alemana. Reflexiones a pie de las batallas tampoco faltaron, según vemos en los diarios de Stefan Zweig y en Consideraciones de un apolítico de Thomas Mann, una elegía indirecta por la Alemania guillermina.

Traducido y editado por Blas Matamoro, este fascinante epistolario nos conduce a los años previos a la Revolución Francesa, cuando la historia del vecino país debía interpretarse desde el mundo suntuoso y operístico de Versalles.

Los ojos del hermano eterno es una novela corta, en la que Zweig narra como Virata, un hombre virtuoso y juez admirado de un imaginario reino oriental, descubre el valor absoluto de la vida y la incapacidad del hombre, para realizar, con legitimidad, cualquier acto de justicia.

"María Estuardo", de Stefan Zweig

Sea cual fuere la historia de María Estuardo (la verdadera jamás la sabremos), el libro de Stefan Zweig tiene derecho a que se le considere como una de las más brillantes suposiciones de la verdad, y es una proeza asombrosa imaginar a esta figura hundida en la más negra culpabilidad, para elevarla después sobre un pedestal de nuestra simpatía y compasión.