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Teniendo en cuenta que en su emisión televisiva original de los sesenta (1966–1969), Star Trek registró unas cifras de audiencia mediocres, resulta notable que el paso del tiempo la haya convertido en una de las franquicias más populares y lucrativas de la historia.

Las armas de mujer no son, en el caso de Melanie Griffith (Tess McGill en la película), ni sus peinados ni sus imposibles estilismos. Todos, tipo choni ochentera. Nada de glam ni de camp. Un horror. El pelo amarillo cardado, las hombreras descomunales, los calcetines sobre las medias de rejilla, los maquillajes teatrales…todo un recital de mal gusto propio de quien no sabe usar los cubiertos de pescado aunque tiene sobrada ambición para conseguir comer con las manos sin que a nadie le importe.

“Annie Hall” (Woody Allen, 1977)

Nunca sabremos si las neurosis de Allen hicieron salir a la luz las de los demás o si las crearon directamente. En los setenta, en los tiempos en los que se rodó esta película y años posteriores, se puso de moda ir al psiquiatra y se convirtió en un pasatiempo de los grupos de amigos el darle vueltas y vueltas a los argumentos de las películas o los libros.

Cuando en 1988 Dark Horse Comics se hizo con los derechos de publicación de la franquicia cinematográfica de Alien, comenzó a editar una sucesión de miniseries que ampliaban el universo imaginado por Dan O'Bannon, Ronald Sussett, H.R. Giger, Ridley Scott y James Cameron para la gran pantalla.

"Alien 3" (1993), de David Fincher

Tras el éxito de los dos primeros films de Alien, se produjo un importante bache en la saga. Las cosas se torcieron desde el comienzo.

"Aliens" (1986), de James Cameron

La sabiduría popular nos dice que en la base de cualquier franquicia cinematográfica debe haber siempre un film nuevo, intenso y único. Pero lo cierto es que, con mayor frecuencia, es el segundo film el que demuestra la validez del concepto original, consolida su peculiar universo e inicia la serie propiamente dicha.

A comienzos de los años cincuenta del siglo XX, se produjeron varios films de ciencia-ficción que gozaron de la aceptación de un público muy amplio, como Destino la Luna, Ultimátum a la Tierra o Planeta Prohibido.

Aunque el talento estético y narrativo de ese gran director llamado Ridley Scott se adapte a todo tipo de tramas, es evidente que le gusta la ciencia-ficción. Ya demostró ese interés en 1979, filmando a un carismático depredador extraterrestre a través de un carguero espacial. Lo hizo en la formidable Alien: el octavo pasajero, y muchos aún no nos hemos repuesto de la impresión.

Resultaría más que interesante saber cuándo y por qué el Dios judeocristiano cambió de actitud. Si en el Nuevo Testamento se paseaba entre los humanos extendiendo un valioso discurso de amor, empatía y perdón, en la "precuela" de la historia de Jesucristo se mostraba como una entidad caprichosa, cruel, vengativa e insegura.



Vista con perspectiva, La tormenta de hielo (The Ice Storm) no sólo es una de las mejores películas de Ang Lee. También es una de las mejores películas de los noventa. Parte del mérito se debe al espléndido guión de James Schamus, inspirado en la novela de Rick Moody.