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Freud y la interpretación de los sueños


Sin duda, la parte más atractiva del Freud confesional es el relato y la lectura de sus propios sueños. Volvemos al mundo romántico, es decir, a concebirnos como un epifenómeno de lo que soñamos.

Freud, su papá y las mujeres


Podríamos preguntarnos, a esta altura de rememoraciones y cotilleos, de qué vale la evocación anecdótica de Sigmund Freud (6 de mayo de 1856, Příbor, Moravia - 23 de septiembre de 1939, Londres).

La traducción literaria



Para considerar los problemas teóricos de la traducción literaria, estimo que lo más útil es partir de las características propias del lenguaje literario, esencialmente de sus relaciones con un posible referente que se sitúa «fuera» del discurso.

Reírse de lo más serio

La puesta en el Teatro Real de El gallo de oro, de Rimski-Korsakov, permitió repensar en la relación, aparentemente incongruente, entre lo serio y lo cómico. Un rey que se pasa la vida en la cama mientras tiene el enemigo a las puertas, que cuenta como consejero áulico a un astrólogo que le regala un gallo de oro como fetiche mágico y se viste, quijotescamente, con una armadura abollada y herrumbrosa para encabezar una tropa de pacotilla, todo eso hace reír.

Los personajes de Kundera

Veo que los personajes de Milan Kundera se comportan como pacientes arquetípicos del psicoanálisis, Entonces, ¿no significa eso que tenía razón Freud? En contra de mis propios prejuicios, me doy cuenta de que Freud tenía más razón de lo que puede parecer. Sin embargo, hay un “pero”…

El otro Freud

Más allá de la clínica y más acá del tiempo, hay en Sigmund Freud un perdurable antropólogo y un crítico de la cultura. En efecto, podemos hablar del hombre freudiano: un ser para siempre separado de su deseo por las instituciones de la civilización, indispensables a fin de hacerlo sujeto. Dicho con su palabra: un neurótico.

Joseph P. Freud había nacido en Viena en 1913 y era pariente de Sigmund Freud. A los 19 años recaló en Estados Unidos y se dedicó a construir ilusiones.

Freud renace

Acaba de morir por segunda vez y ya está aquí de nuevo. Freud había sido tirado a la basura en los últimos años, por culpa de los avances médicos, de las nuevas terapias y del tesón de sus discípulos.

Meditación del rollo

En su momento, Sigmund Freud meditó acerca de los contrasentidos que abrigan los sentidos que atribuimos y aceptamos en las palabras. Vino a decir, más o menos, que llevada a su extremo semántico, toda palabra acaba significando lo contrario de lo que empezó significando. En parte, porque el lenguaje es silencioso y escrito como estas líneas pero, a la vez, sonoro y hablado, tal como imaginariamente lo estoy escuchando mientras las tecleo. En parte, porque las palabras tienen un núcleo duro, donde el significado parece muy claro, y una periferia gris, ambigua, donde no lo es y hace falta explicarse por medio de otras palabras y así sucesivamente. Hablar es contar el cuento de nunca acabar, gracias al cual nos damos cuenta de que seguimos vivos.

Aristóteles no estuvo en Toledo, que yo sepa, quizá porque no era tan viajero como su maestro Platón y porque, según tengo entendido, el viaje más largo que hizo fue a Macedonia para educar a Alejandro Magno, o tal vez porque, aunque hubiese llegado a la Península Ibérica, la ciudad de Toledo o Toletum todavía no existía. Pero, aunque no haya estado en Toledo, yo sí he estado con él en Toledo, con su Poética, que he vuelto a leer en el autobús que me llevaba de Madrid a Toledo esta mañana.