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En los días finales del Movimiento por los Derechos Civiles que terminó en Estados Unidos con el asesinato de Martin Luther King en abril de 1968 (dos días antes de la ceremonia de entrega de los Oscar), se rueda esta película que tiene la doble cualidad de ser un film policíaco y un alegato antirracista.

“Los negros mienten” parece pensar el jefe de policía de Sparta (Mississipi), el rudo y terco Bill Gillespie. No lleva un buen día. El asesinato de Colbert, poderoso industrial del norte, le ha contrariado.

¿Qué hace un guapo ingeniero de raza negra convertido en profesor de una escuela de un suburbio de Londres? Sobrevivir.

Se puede ser muy liberal, se puede votar demócrata, se pueden usar pantalones, se puede vivir en pecado pero, ay, los hijos son los hijos y una boda es una boda. Este puede ser un resumen capcioso del argumento de la película de Stanley Kramer de 1967 Adivina quien viene esta noche.

"Me divertí bastante haciendo esta película –dice Paul Newman–. Y, a decir verdad, no se puede decir que sea una gran obra".