Edward O. Wilson alcanzó su prestigio argumentando que dos realidades aparentemente dispares, la sociedad humana y el mundo natural, se rigen por los mismos principios. Sean B. Carroll alcanzó el suyo unificando el estudio de los seres humanos y el de animales, mostrando que el desarrollo en ambos es impulsado, en lo fundamental, por los mismos procesos moleculares y genéticos. ¿Y qué sucedió cuando estos dos científicos se reunieron en una animada charla? Pues que decidieron unificar toda la biología.