Es difícil usar conceptos nuevos en la cultura pop. En cierto modo, las historias se repiten porque, simple y llanamente, merecen ser contadas de nuevo. De ahí que su elemento diferencial, más allá de su factura o de algún destello de originalidad, venga dado por el mestizaje. Así, el western se fusiona con la ciencia-ficción, el thriller se enriquece con el terror y la fantasía histórica se aúna con el cuento de hadas, en un continuo flujo de combinaciones. Con esta idea en mente, el fotógrafo Sacha Goldberger decidió agitar un cóctel excepcional. Fíjense en los ingredientes: el estilo y la ambientación de la pintura flamenca y los universos icónicos de Star Wars, Marvel y DC Comics.