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El estreno de 2001: Una Odisea del Espacio (1968) supuso un enorme impulso para la ciencia-ficción cinematográfica. De género relegado a la serie B pasó a prometedora fuente de éxitos de taquilla.

Más de treinta años después de su estreno, es difícil pasar por alto la influencia de Star Wars en el cine de ciencia ficción. Su masivo éxito popular y espectaculares imágenes pusieron punto y final a la larga lista de deprimentes filmes que el género había ofrecido en los años anteriores y directores y productores de todo el mundo se lanzaron a capitalizar la exigencia de los espectadores de una ciencia ficción escapista.

La producción del cine norteamericano en los años cincuenta fue prolífica en títulos de ciencia-ficción y anticipación. Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951) inauguró una relación de películas que se adentraron en la fantasía de otros mundos que nos visitan. Fue coetánea con otra gran obra del género: El enigma… de otro mundo (The Thing, 1951), de Christian Niby y Howard Hawks, en la que un ser de procedencia desconocida atenazaba a una comunidad de científicos en su base investigadora del Ártico.



¿Cuál ha sido la naturaleza del extraordinario impacto de este musical? Desde luego, no se reduce al maravilloso libreto de Arthur Laurents, a la prodigiosa música de Leonard Bernstein, a las letras de Stephen Sondheim o a la atlética y original coreografía de Jerome Robbins.

Entre los guiones más afortunados de la ciencia-ficción de principios de los setenta, destaca el de La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, 1971), escrito por Nelson Gidding a partir de una novela de Michael Crichton.

Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still) se inspira libremente en Farewell to the Master, del escritor Harry Bates. Sin duda, una de las referencias más memorables de esta cinta es aquella frase con que se desactivaba Gort, el gigantesco robot alienígena: Klaatu barada nikto.

"No soy de esos actores –dice Paul Newman– que sólo salvarían un cinco por ciento de su carrera. No soy tan pesimista. No es queme satisfaga todo lo que he hecho, pero sé que, dentro de lo quecabe, he tenido suerte".

"De un melodrama vulgar –dice Paul Newman–, Wise supo hacer una historia intensa acerca de las relaciones de un padre con suhijo yelauge y caída de un ídolo a la conquista de su estrella".



A mediados de los setenta, la constante reposición de la serie Star Trek, y su buena acogida internacional, favorecieron el proyecto que Gene Roddenberry tituló Star Trek II, una nueva producción en la que se planteaban importantes novedades con respecto al teledrama original. Curiosamente, esta serie, que nunca llegó a rodarse, justifica el paso de la franquicia a la gran pantalla.



La presencia en Madrid del actor Keanu Reeves y del director Scott Derrickson sirve para promocionar Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still), el remake que ambos han realizado de aquel clásico de la ciencia-ficción que Robert Wise estrenó en 1951.