Trestesauros500

"Los vampiros pertenecían a otra época, como los idilios de Summers o los melodramas de Stoker. Eran apenas unas líneas en la Enciclopedia Británica o quizás material para escritores o películas de mediana calidad. Una débil leyenda que se había transmitido de siglo en siglo. Bueno, pues ahora era cierto".

En la década de los cincuenta, Norteamérica estaba experimentando un enorme cambio social y cultural. Tras el regreso de los soldados que habían combatido en la Segunda Guerra Mundial, se produjo un gran aumento de población y la expansión de los suburbios en las principales ciudades.

El primer relato corto de Richard Matheson fue publicado en 1950 y su primera novela tres años después. En 1954 apareció Soy leyenda, una obra que recibió comentarios entusiastas por parte de la crítica, pero que no contribuyó precisamente a aliviar las dificultades financieras que agobiaban a su autor, responsable de una familia en crecimiento.

Luces rojas (2012) es dualidad. Es certeza e incertidumbre. Es un enigma. Uno cree pisar tierra firme y el suelo se abre bajo sus pies. Luces rojas es un nudo gordiano; sus personajes, un laberinto: complejos y contradictorios, en busca de sí mismos, definidos por sus actos y omisiones, sus palabras y silencios.

Es raro hallar a un escritor tan consistente inventando fantasías ligadas al gusto popular. Si uno considera el nivel medio de la pulp fiction y de su herencia, Richard Matheson se sitúa en un plano muy superior, y así queda de manifiesto en su novela Soy leyenda.

La primera versión cinematográfica de la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, tiene una historia bastante azarosa. En 1957, la productora británica Hammer adquirió los derechos de la novela, y contrató al propio autor para escribir el guión. Dicho proyecto llevaba el título de Night Creatures e iba a contar con Val Guest como director.

Una historia alucinante (The Night Stalker, 1972) y El estrangulador de la noche (The Night Strangler, 1973) son dos telefilms protagonizados por el periodista Carl Kolchak, un detective de lo oculto que luego inspiró una de las series de televisión con mayor éxito y calidad de la historia del medio: Expediente X. Ambos títulos se deben a la fantasía de un escritor excepcional, Richard Matheson.

El cine había tardado demasiado en responder al clima de inquietud social que se vivía en Estados Unidos desde la segunda mitad de los sesenta. Fue necesario el inesperado éxito de una película independiente como Easy Rider” (1969) para que los ejecutivos de los grandes estudios se dieran cuenta de que había un público ávido de ver reflejados en la pantalla sus temores y esperanzas.

Conocí a Rodrigo Cortés en 2010, cuando, lógicamente, aún nadie le preguntaba por la vertiginosa experiencia de dirigir a Robert DeNiro y Sigourney Weaver (Luces Rojas, 2012) o a Uma Thurman (Down a Dark Hall, 2017). Los años que han pasado desde entonces le han consolidado como uno de nuestros realizadores con mayor proyección.

La herencia inesperada

La herencia inesperada es una de esas historias de café que siempre nos entretienen en las tardes con los amigos, un tema muy de actualidad en las fechas navideñas, cuando en la ciudad en la que vivo se forman larguísimas colas para entrar en la tienda de Doña Manolita y todo el mundo se pregunta: “¿Qué harías si te tocara la lotería?”.