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"La pistola de rayos", de Philip K. Dick

Una invasión extraterrestre amenaza con triunfar a causa de la moda y la política terrestres en esta novela inédita en castellano de Philip K. Dick.

Invasiones alienígenas

Las historias relacionadas con la invasión de la Tierra por parte de fuerzas alienígenas provenientes del espacio exterior es uno de los temas más antiguos y básicos de la Ciencia Ficción. Esta perturbación de la vida cotidiana de la humanidad –o su equivalente del futuro– puede tener lugar a gran escala en historias como La Guerra de los Mundos (1898) de H.G. Wells, pero más a menudo se trata de un asunto puramente doméstico en el que la presencia alienígena es geográfica y temporalmente limitada.

"Nick y el Glimmung", de Philip K. Dick

Aunque creo que ya no hay mucha gente que dude hoy de la importancia literaria de Philip K. Dick, esta es una buena ocasión para reivindicar su versatilidad. No me parece mala idea, dado que, hace no demasiado tiempo, Dick aún era víctima de los tópicos.

"Blade Runner" (1982), de Ridley Scott

La década de los ochenta supuso la maduración definitiva de la ciencia ficción cinematográfica gracias a un puñado de realizadores con talento que supieron trascender la acartonada imagen del futuro que tan a menudo había lastrado el género en su vertiente visual. Para ello, contaron con el apoyo del éxito que obtuvo Star Wars (1977), éxito que demostró que la ciencia ficción podía ser rentable más allá de lo que jamás hubiera soñado nadie.

Shakespeare y los androides

En Blade Runner, el androide Roy, interpretado por Rutger Hauer, dice poco antes de morir:

Las circunstancias han conspirado para que la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), de Philip K. Dick, sea el centro de una subcultura que ha terminado por ocultar la fuente original.

En la ciencia-ficción que veíamos de niños –y que algunos nunca hemos renunciado a disfrutar– las amenazas provenían del espacio exterior, encarnadas en criaturas de apariencia más o menos pintoresca. En 1982, Ridley Scott nos demostró que el futuro no es tan amable como el que mostraban las viñetas de Flash Gordon o Buck Rogers. Al contrario: el porvenir que nos promete Scott es tan oscuro, confuso y moralmente ambiguo como una novela negra.