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Parece el comienzo de un chiste, ¿verdad? Pero no lo es. Se trata de una pregunta que se han hecho científicos genetistas de la Universidad de Nueva York. ¿En qué se parecen un ratón y un tipo de raya conocida como Leucoraja erinacea?

Las claras aguas que rodean la isla Guadalupe (al sur de Baja California, México), en la costa pacífica, son el escenario ideal para observar al tiburón blanco (Carcharodon carcharias), una especie considerada vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Viven tanto en aguas dulces como salobres, pueden medir entre diez milímetros y 55 centímetros y presentan una gran variedad de colores y formas. Son los gobioideos, un grupo de peces cuyo origen evolutivo data de hace unos 60 millones de años, que, además de servir como organismos modelo en diferentes áreas de investigación, podrían aportar información clave para entender cómo los seres vivos pasaron del medio acuático al terrestre.

Este día, como tantos otros, Ramón Bonfil se prepara para enfrentar al gran tiburón blanco. Por tradición, los encuentros entre el hombre y este imponente condrictio han dado origen a historias casi míticas. Caben razones: cien millones de años antes de que los dinosaurios se pasearan por la superficie de la Tierra, los mares ya constituían el territorio de caza del tiburón, uno de los depredadores más extraordinarios del planeta. Sin embargo, el propósito que guía a este investigador y sus colegas no es aniquilar a las majestuosas criaturas, sino evitar su extinción.

Los primeros tiburones aparecieron en el planeta hace 300 millones de años. Su gran capacidad de adaptación les ha permitido llegar sin problemas hasta nuestros días.

El 30 de julio de 1858, John Hanning Speke se convirtió en el primer europeo que contempló la inmensidad del lago Victoria. Speke formaba parte de la expedición de Richard Burton que pretendía encontrar la fuente de las aguas del río Nilo.

El pez se desplazaba lentamente, moviendo con elegante pereza sus extrañas aletas. El sorprendente animal, robusto y de un color azul grisáceo, cambió repentinamente su rumbo y se dirigió a su refugio: una cueva submarina formada por las rocas volcánicas del fondo del océano índico.

La vida para el ser humano ha empezado en el mar y muchas veces ha acabado en él. En el imaginario de multitud de civilizaciones antiguas, el agua es símbolo del origen de la vida, pero también un lugar lleno de peligros.

Uno de los secretos evolutivos del éxito de los tiburones se oculta en uno de sus rasgos más pequeños: las escamas flexibles que recubren su cuerpo. La clave reside en que estas escamas controlan la separación del flujo de agua en torno a los cuerpos de los escualos, y ello les permite acelerar su ataque.